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jueves, 17 de noviembre de 2011

“Por eso estamos como estamos”

¿Merecemos los problemas que estamos viviendo?imagen 2
Debo de advertir que la anterior exclamación debería de ir “entre comillas” en vez de ir con los evidentes signos de interrogación. Es muy dado en el lenguaje coloquial del mexicano atribuir a agentes externos a nuestro propio ser todas las desgracias y los sinsabores que atajan nuestra vida nacional, ni importar si hablamos del presente, del pasado…incluso del mañana.
Considero que el libro de Carlos Elizondo (titulado de la misma manera que este artículo) pretende romper con este primer prejuicio que subyace en el colectivo inconsciente del mexicano. Tenemos la situación que nos merecemos, porque simplemente tenemos el gobierno que queremos. Ahora sí. Nuestra participación ciudadana, nuestro espíritu crítico, nuestra participación – o no participación- en las elecciones y los procesos cívicos de importancia en la vida del país ha provocado, o simplemente ha permitido, que los políticos y los gobernantes actuales hayan tomado las medidas que en la actualidad nos perjudican o simplemente benefician de manera pírrica.
Generalmente, en los primeros semestres de una carrera universitaria, hay materias de tronco común, entre las cuales siempre existirán un par o más que llevan al análisis político y social de nuestra contemporaneidad nacional. Pues bien, creo que este libro cubriría con creces dicho espacio, superando el lenguaje coloquial de “echarle la culpa al gobierno” de manera fácil y poco argumentada.
¿Por qué tiene la culpa el gobierno?  ¿Por qué tienen la culpa los políticos? Este libro nos presenta el análisis y las conclusiones de Carlos Elizondo, con un lenguaje lo suficientemente culto para ser descriptivo y presentarnos “los pelos de la burra en la mano”, sin por ello caer en el academicismo de quien se dedica a la investigación, convirtiendo su diálogo en una glosa literaria de altura. Ni es un lenguaje vulgar (entíendase popular) ni tampoco cae en el academicismo petulante.
Para empezar, el análisis del libro describe la situación actual: somos un país con un crecimiento mediocre, con legislaciones atávicas que en buena parte impiden el desarrollo económico y social que necesita el país, un corporativismo político que se ha preocupado más por adquirir o recuperar el poder que en ejercerlo de manera responsable y productiva. Muchas de las instituciones que existen en nuestro México actual sencillamente no responden a las necesidades del México actual, porque fueron hechas para el México de otras épocas. Las políticas públicas de nuestros gobernantes pocas veces responden al deseo de poner al país un escalón arriba de lo que ahora está. Pareciera que la historia de México ha enseñado a los mexicanos que lo importante no es progresar, sino sobrevivir.
Hablando de historia, el Doctor Carlos Elizondo realiza una retrospectiva sobre la historia, la economía y la sociedad de México, a partir de la Independencia. Se demuestra cómo la irregularidad institucional, las diferencias ideológicas y la falta de un sentido de nación perjudicaron grandemente la constitución de nuestra nación como una patria en condiciones de poder integrarse de manera efectiva al concierto mundial. Respecto del porfiriato, el autor ataja las causas y los factores que se combinaron en esta etapa de desarrollo económico y desigualdad social, que a la postre acarrearían la simiente de la Revolución Mexicana.
Históricamente hablando, pareciera que nos hemos movido de manera pendular entre dos grandes políticas de organización estatal.  La fragmentación y la centralización. Cada una propició momentos de relativa estabilidad política, pero al mismo tiempo de ineficiencias administrativas que terminaron por auspiciar movimientos sociales que pugnaban por cambios: Los liberales defendían el federalismo, y los conservadores el centralismo. El federalismo propició que muchos estados no apoyaran al Gobierno Federal en la guerra contra Estados Unidos, y esa falta de fondos provocó un gobierno anémico permanentemente. Los gobiernos estatales tenían sus propios impuestos, los cuales se negaban a compartir con la federación. El porfiriato y el mismo gobierno posrevolucionario propiciaron un centralismo en los hechos, con un federalismo simulado. Esto provocó una relativa tranquilidad del país, al tiempo que las diferencias políticas e ideológicas eran castigadas con una mezcla de autoritarismo y represión.
En la actualidad, mientras vivimos en la merecida transición a la democracia, pareciera que regresamos a la otra parte del recorrido pendular. Los gobernadores, en tiempos del PRI, se sentían lacayos que obedecían. Ahora se sienten virreyes que mandan y controlan TODO  durante y después su gobierno.  Casi no cobran impuestos, pero tienden la mano para recibir abundantes participaciones federales. Y digo abundantes porque, como lo demuestra el libro de Carlos Elizondo, ahora los gobiernos gastan como nunca en la historia del país. Y si a esto agregamos que la nueva autonomía federal les ha dado la potestad de recurrir a préstamos mediante permisos autorizados o falsificados (Coahuila de los Moreira….perdón, ¡el verdadero nombre del Estado es Coahuila de Zaragoza!) caemos en la cuenta de que los nuevos “virreyes” tienen dinero como nunca en su vida, el cual no se ha transparentado de manera satisfactoria en cuanto a su uso. Hay demasiadas lagunas en la ley de transparencia que permiten bajo distintos argumentos reservar la información, cuando la política pública adecuada sería permitir que nos enteráramos de cómo se gastó HASTA EL ULTIMO CENTAVO.
En la segunda parte de su libro, el autor realiza un recorrido bastante interesante sobre porqué las reformas que tanto necesita el país no han podido llegar. Tenemos una democracia del siglo XXI con instituciones del siglo pasado. En tiempos del corporativismo unipartidista no se pudo modernizar al país institucionalmente hablando. Ahora que tenemos una democracia débil, con instituciones partidistamente fragmentadas, la rebatinga por el poder ha propiciado la inmovilidad. No tenemos siguiera un proyecto de país….tenemos varios. Muchas personas están de acuerdo en que incluso el país necesita una nueva  constitución, que proponga un nuevo modelo de país. Pero con estos legisladores, provoca pánico el siquiera pensarlo.
En fin, somos un país de monopolios, sean públicos, privados o sociales. Somos un país de desigualdad económica con un grupo de privilegiados una masa creciente de personas a las que cada vez les cuesta más trabajo ascender en la escala de la movilidad social. Somos un país donde se privilegia la “palanca” en vez del mérito. Y hablamos tanto a nivel privado o público. Lo que importa es cómo y con quien te relacionas….poco importan tus capacidades y tus méritos personales.
No todo son malas noticias. En la parte final del libro, al autor nos propone, a manera de síntesis una serie de temas que, debidamente modificados, podrían constituirse en las políticas públicas que propiciaran que nuestro país diera ese salto de calidad que otras naciones acertadamente están proyectando. El Doctor los llama “los temas de la Agenda”. Me permito parafrasearlos para una mejor comprensión:
1.       Regular mejor las actividades que afectan el proceso de toma de decisiones en el Congreso, con reglas claras y efectivas que permitan prevalecer el interés de los votantes por encima de los intereses partidistas o corporativos.
2.       Reformas electorales que permitan premiar a los buenos funcionarios y a los ciudadanos poder participar en la política sin pertenecer a un partido.
3.       Modificar las reglas del juicio de amparo, para evitar los abusos.
4.       Una reforma laboral que actualice y haga competitiva, sin perder el sentido de justicia social a la ciudadanía trabajadora de nuestro país.
5.       Fortalecer los derechos de los consumidores.
6.       Promover las competencias y hacer más eficiente la regulación.
7.       Abrir los mercados que están cerrados por ley.
8.       Modificar el sistema educativo, basándose en el mérito.
9.       Proveer sistemas de saludo genuinamente universales.
10.   Impuestos más generales, con tasas más bajas: reforma fiscal.
Para concluir, debo de aclarar que el libro no es para cualquiera. Es más un libro de lectura y análisis que un libro que alguien puede tomar por curiosidad. Si lo que deseas es una lectura recreativa, no la vas a encontrar en este ejemplar, pues no es su objetivo. Sin embargo, si te interesa separarte de las típicas opiniones de los mexicanos medianamente informados y poder aprender, preocuparte y luchar con ideas y hechos por el cambio del país, este libro es una buena oportunidad para ti. Una sociedad que conoce y argumenta, es difícil de engañar y también difícilmente olvidará los errores de quienes nos gobiernan.
En la tónica de las líneas anteriores, considero que POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS es una lectura recomendable para instruirnos en serio sobre la situación actual y la situación posible de nuestro país. No he terminado estas líneas cuando me entero de que la querida autora Denisse Dresder acaba de publicar un libro que bien podría ser complementario de éste que estoy reseñando. Se llama EL PAIS DE UNO. Creánme que se me hace tarde para comprarlo y leerlo.
Mcp. Eduardo Campos Hernández.
PARA SABER MÁS:
Elizondo Mayer-Serra, Carlos. POR ESO ESTAMOS COMO ESTAMOS. Editorial Debate. 2011.

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