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lunes, 26 de agosto de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert. Adicción lectora.

Debo admitirlo, tengo cierto recelo hacia los libros que se vuelven Best Sellers en cuestión de semanas. Una especie de movimiento intelectual contracíclico, en el que mi yo interno me sugiere que lo que se vende por motones (cantidad) no tiene la calidad para leerse dos veces (calidad). Y esa máxima autoimpuesta ha regido buena parte de mis opciones literarias.
 
Por ende, no sé lo que es leer Harry Potter. Olvídense de los Juegos del Hambre, o de las 50 sombras de Grey. De hecho, el primer libro de la Saga Crepúsculo lo leí por curiosidad, ante el hecho de que desbancó en las preferencias de Norteamérica la hegemonía Potteriana.
 
Aclaro el punto. NO critico a quienes leen esos libros. Y no pretendo erigirme como un lector presuntuoso. Simplemente no me gustan las modas. Prefiero los Long a los Best Seller. Sin embargo, hay un par de excepciones a la regla que tanto he comentado. Y no me arrepiento de semejante comportamiento "pecaminoso de excepción". ¿Qué libros provocaron la excepción dietética en mi alimentación lectora? Por un lado, la trilogía Milenium. Por otro, el nuevo libro, ahora en español, de Joel Dicker: LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT.
 
¿Les dice algo el título? La lectura les dirá mucho más. La verdad, escuchando a un trío de comentaristas literarios, en su tan gustada sección de cultura de los viernes (Artículo 6º, por Radio Fórmula), imbuyeron en mi el deseo de leer dicho libro, de un autor tan desconocido como emergente. Después de haber leído el libro, le deseo un gran futuro. No solo creo que hizo literatura de entretenimiento. Realmente creo que está modelando un estilo contemporáneo de escribir, tan difícil como entretenido. Joël Dicker realmente pone a prueba la inteligencia de las personas.
 
Vayamos al punto principal. De qué va el libro. El libro va de la historia de Marcus Goldman, estrella de la literatura norteamericana en los albores del Siglo XXI. Estamos en pleno 2008, cuando la historia del mundo cambiará a raíz de las elecciones presidenciales en las que nuestros vecinos elegirán a Obama.
 
En ese contexto, Marcus sufre el síndrome de la "página blanca". Es decir, cero inspiración para su segundo libro. Todo mundo espera de un escritor éxitos mayores a los de su primer libro. Y Marcus está seco, quebrado por dentro. El plazo para entregar su segunda novela vence, y no encuentra mejor opción para inspirarse que ir a residir temporalmente con su maestro universitario, el aclamado Harry Quebert.
 
En la casa de Harry, en Goose Cove, magnífico paraje al lado de Aurora, New Hampshire, Marcus recuerda todo lo aprendido, cual pequeño saltamontes. Pero no consigue escribir nada de valor. Su maestro lo anima y trata de revivir con él momentos de gloria universitaria, sin lograr un ápice de inspiración. El mismo Harry es un enigma para Marcus, pues no le conoce esposa, ni novia, ni amante. Harry afirma que estuvo enamorado una vez, hace mucho tiempo. Fin del pie de nota.
 
Marcus regresa derrotado, resignado a la demanda que impondrá su editorial, la cual está en manos de chacales, literalmente. El punto es vender. Y su madre no deja de acosarlo con sus prejuicios y su insistencia telefónica para que le "haga un nieto". En esas estamos cuando se descubre, en el solar de la casa de Harry, el cuerpo de una niña de 15 años, desaparecida el año de 1975 en condiciones extrañas.
 
En ese momento, se desata una marabunta de información difícil de digerir. La niña, de nombre Nolla, es la hija del otrora Reverendo Kellergan, pastor del Pueblo. Encuentran sus restos con una copia mecanografiada del libro que hizo famoso a Harry: "Los orígenes del mal". Por ende, Harry es el primer sospechoso de su asesinato. Luego resulta, un confesión posterior, que Harry a sus 34 años, sostuvo un affaire con la pequeña Nola, de tan solo 15 en aquellos 1975 años. Escándalo mayúsculo.
 
Atónito ante lo que ocurre, Marcus decide abandonar New York y acude a Aurora para apoyar a su maestro. Pero también acude porque cree en la inocencia de Harry, y esta dispuesto a investigar hasta donde sea necesario para descubrir la verdad. Harry no pudo ser capaz de hacer aquello de lo que se le acusa.
 
El libro se convierte, en este momento, en una montaña rusa. A veces la intensidad sube, y baja. Pero al final deja las mejores piruetas para terminar, como lector, embriagado de vértigo. Acompañaremos al estimado Marcus en su proceso de investigación. El autor no realiza contrapuntos de personajes, sino localizaciones cronológicas. Ahora estamos en 2008, luego en 1998, y después en 1975. Cada nota de investigación nos hace plantearnos hipótesis que se construyen poco a poco, para luego desaparecer. Tamara, Jenny, Travis, Robbert, Nolla, Luther, Mr. Stern....incluso el mismo Harry, todos aparecen con una diversidad de facetas que tambalean nuestros prejuicios sobre la culpabilidad o la inocencia de cualquiera.
 
La sola idea de descubrir ¿quién mató a Nola? nos lleva de un sospechoso principal a otro. Pero esperen: el autor nos tiene reservadas varias sorpresas. Conforme avanza el libro, destruye todas las hipótesis que habías construido, para levantar nuevas. Y en esas andamos, cuando te presenta evidencias de que las blancas palomas no son mas que lobos con piel de oveja. ¿Quién es el malo al final de la historia? NO les diré. Lean.....en serio, vale la pena sumergirse en el mundo de investigación y novela policiaca que nos sugiere Joël Dicker con su segunda novela. Definitivamente, debe de estar en los anales de la historia literaria. Hace mucho que no leía un libro tan diferente, ni tan adictivo. 
 
Más de un comentarista compara su novela con las de Stieg Larsson, Anton Novokov y Phillip Roth. Me encantan Larsson y Novokov, y la verdad que Roth sigue siendo una asignatura pendiente. El libro, en sus últimas páginas, toma una velocidad de frenesí en la que, en unas cuantas páginas, destrulle los castillos de naipes sobre los que estábamos construyendo nuestras elucubraciones y nos propone soluciones inimaginables, que logra argumentar de manera solvente. Un poco forzadas, pero solventes. Hace un gran ejercicio al volver a traer transcripciones de las primeras páginas del libro, para darnos a entender que somos unos despistados por no cuidar determinados detalles en el seguimiento de nuestra hipótesis.
 
Frenético...ese es el adjetivo calificativo adecuado para el libro en sí. Adictivo, ya lo creo. Inteligente y contemporáneo. NO lo recomiendo: les ruego que lo lean. Y no echen a perder una experiencia maravillosa, contentándose con buscar sumarios o sinopsis del libro en páginas bobas de internet. Ningún escritorcillo bobo puede realizar un resumen adecuado del libro. Como tampoco pretendo hacerlo yo. ¿Para qué contar el final? Como en un viaje, como en una investigación. Lo importante no es sólo llegar al destino o descubrir al culpable. En este caso, el placer del trayecto y la emoción de la búsqueda son partes imperdibles del proceso. Cómprenlo, réntenlo, pídanlo prestado....pero sumérjanse en la experiencia de leer LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT.
 
 

martes, 13 de agosto de 2013

CORTÉS. La biografía más reveladora...¿o reivindicadora?

Ahora que estamos en medio de la vorágine reformadora propuesta por nuestros gobernantes, conviene analizar los argumentos que muchos esgrimen para provocar muestra decantación hacia sus propuestas. El presidente que no ha leído tres libros corta y pega, con devoción digna de un misionero protestante, citas de Lázaro Cárdenas en su reforma energética. Por otro lado, el perpetuo candidato a la presidencia evoca para nosotros la imagen del nuevo Santa Anna en el citado presidente, amén de traer para nuestro tiempo versiones renovadas de nuestros diablillos de la historia nacional.
 
 
No cabe duda que meterse en los terrenos de la historia de México es entrar a un fuego cruzado. Las deficiencias en cuanto al análisis y la interpretación de la misma tienen origen en las mismas paradojas de nuestro origen y nuestro sino. Y en la génesis de nuestra patria, tenemos una catastrófica conflagración entre mexicas y españoles; estos últimos, con el apoyo de la mayoría de los pueblos nativos, antiguos tributarios o amigos de los aztecas. La conquista de México fue una guerra numéricamente indígena, ganada gracias a los cuadros europeos, a sus respectivos adelantos tecnológicos y su manipulación ideológica....pero sobre todo, a la audacia rayana en el maquiavelismo de un personaje: Hernán Cortés.
 
Es muy difícil catalogar de manera ecuánime al conquistador. Odiado por los liberales, amado por los conservadores. El sifilítico para Diego Rivera, el generador de la patria para Lucas Alamán. No he encontrado una biografía que no se decante por alguno de los dos extremos. En el caso de Christian Duverger, nos encontramos a un escritor sumamente profesional que realiza una investigación muy acuciosa. Quizás el problema estriba en la interpretación de la información. Su libro es una reivindicación plena de la imagen que la mayoría de las personas tienen de Cortés. Poco falta para terminar de leer su libro y canonizarlo.
 
Con todo y eso, la lectura del libro me resultó interesantísima. Adecuadamente contextualizado, el texto se enmarca en medio de la política de la época, y de las intrigas cortesanas de España y Portugal. Y los equilibrios entre el Imperio de Carlos V y las demás naciones, Papa incluido. ¿Qué papel tendrían las hazañas de Cortés para el rey de España? ¿Para sus antiguos patrocinadores y para su detractores? Ese juego de tronos nos permite adquirir más elementos de juicios para legitimar sin juzgar, su papel en la historia de América....no solo de México.
 
Escrito a manera de biografía, se lee a manera de ensayo referenciado. Su lectura, sin embargo, es menos pesada que la del libro posterior del autor "Crónicas de eternidad". Si bien el subgénero de la biografía está un tanto en desuso -la mayoría de los autores se inclinan por la biografía novelada-, encontré ameno el contenido del libro.  
 
El escrito inicia con un análisis de la política española de la segunda mitad del siglo XV. Por cierto, España no era en ese momento un país, ni siquiera un concepto. Era una aspiración para algunos. La península ibérica estaba dividida entre los reinos de Portugal, Castilla, Aragón, Navarra y Granada. Isabel - la que le dio las "naves" a Colón-, tenía la oportunidad de casarse con el rey de Portugal, o bien con el rey de Aragón. ¿Se imaginan las consecuencias de dicha decisión en la configuración de la Europa Moderna?
 
No puedo negar que Christian Duverger es un espléndido sembrador de conceptos. Para un lector novel, no quedará duda, tras leer su libro, de que Cristóbal Colón era un auténtico Mefistófeles renacentista. De que Carlos V era un tremendo perdedor, emperador envidioso de Cortés. De que Diego Velázquez era un inepto que no entendió el papel protagonista de nuestro afable conquistador. Y de que Hernán Cortés era valiente, osado, humanista, pro-indigenista, justo, visionario, promotor del mestizaje, sembrador de la idea de la independencia de México. ¿Qué tal?
 
Repito que la lectura es amena, siempre y cuando le "bajemos" un poco los decibeles al autor. Christian Duverger es un excelente investigador y muy solvente narrador. Vale la pena aprovechar su trabajo, siempre y cuando le pongamos "comillas" a algunas de sus inferencias.
 
 

lunes, 24 de junio de 2013

CRONICA DE ETERNIDAD. Escritores fantasmas.


Hay temas de nuestra sociedad que se antojan un tanto difíciles de polemizar, en función del interés que despiertan en el común de los mexicanos. Si la mayoría de los mexicanos tienen una cultura que raya en lo miserable, no tenemos material ni acerbo suficiente para establecer una dialéctica que se pueda sustentar de manera interesante y placentera.

A nivel del conocimiento histórico de México, parece que heredamos el antiguo combate entre conservadores y literales. Ambas interpretaciones del país sobreviven en buena parte de los autores actuales. Afortunadamente, hay un grupo de escritores y divulgadores de la historia que tratan, en estos años, de agregar objetividad a sus escritos, anteponiendo la el conocimiento y al comprensión al juicio. Alejandro Rosas, por ejemplo. Otros, como Francisco Martín Moreno, anteponen su fe ideológica para leer con esa especie de filtro todo lo que escriben, incluso el resultado de sus investigaciones. Sus escritos se convierten en apologías, en confesiones de fe.

A mi juicio, Christian Duverger pertenece al segundo grupo. Credenciales académicas no le faltan: Doctor por la Sorbona, es un sobrado historiador y antropólogo. Estudioso sobre el México más antiguo (el origen del México actual está en la mixtura provocada por la Nueva España, no en los señoríos indígenas previos), indaga tanto en los tiempos prehispánicos y su antropología, como en la ruda historia de la conquista y establecimiento occidental. Estudioso de Hernán Cortés, se ha convertido en un cortesiofílico.

Es simplemente una conclusión personal, a raíz de haber leído su último libro: CRÓNICA DE ETERNIDAD. ¿Quién escribió la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España? Ahora no hablaremos de una novela, sino de una tesis comercializada… ¿o un ensayo? Vayamos por partes.

Desde que tengo memoria y la historia me ha apasionado, recuerdo como referentes a esa etapa de la historia de México a un puñado de escritores: Bernardino de Sahagún, Carlos de Sigüenza, Francisco Javier Clavijero y Bernal Díaz del Castillo. Al ser tan pocas, parecen incuestionables. Parece una labor titánica lograr la impresión de un libro en épocas del nihil obstat y abundante analfabetismo. En ese entorno, ¿había espacio para suscitar una polémica?

Para Cristian Duverger, la hubo. Después de presentar su biografía sobre Cortés, el francés profundiza en su admiración sobre el conquistador y llega a la conclusión de que el libro “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España” no fue escrito por Bernal Díaz, sino por el propio Cortés. Órale. Y dicha hipótesis es un auténtico palo al avispero en ese raquítico panal constituido por todos los historiadores mexicanos avezados en el tema. Total, en las escuelas nos enseñaron a odiar a Cortés, el mataindios…el conquistador de México.

El problema de juzgar este libro, es que estamos situados justo en medio de un terreno de tiros. El maniqueísmo mexicano nos hace ver a Hernán Cortés como un malévolo, perverso y sifilítico sujeto, al ejemplo de los murales de Diego Rivera. O bien, si eres de la minoría, lo consideras el fundador del mestizaje mexicano y el gran estratega que quiso construir algo diferente sobre estos terrenos, pero siempre de la mano de aliados indígenas. En ese bando, considero a Vasconcelos, y ahora a Duverger.

¿Cómo desarrolla el autor su estudio? Primero, analiza al personaje de Bernal Díaz del Castillo. Las referencias directas sobre su persona son escasas, y todas posteriores a 1560, cuando lo suponemos miembro de la audiencia de Guatemala. El autor suena más o menos convincente cuando nos quiere demostrar que el tal Bernal cambia contantemente su firma, como señal de iletralidad. También es persuasivo al indicar que nadie menciona a Bernal en todos los documentos que hablan de los personajes que consumaron la conquista de México. Por todos lados brotan Pedro de Alvarado, Cristobal de Olid, Bartolomé Olmedo y tantos más.

El nivel de descripción de la Historia verdadera, implica que el narrador fuera una persona cercana al círculo de Cortés, pues relata fielmente conversaciones entre notables, consejos de guerra, visitas privadas  Moctezuma y otros detalles que no fueron de divulgación para un soldado raso.

La cultura promedio de la época, a juicio de Duverger, era escasa; imposible de poseer para el soldado raso que suponemos en Bernal Díaz. Cortés, por otro lado, era Bachiller en Derecho, y había sido gobernador de Santiago, la segunda Ciudad de Cuba. Además, la esposa de Bernal es una completa analfabeta, por lo que resulta imposible de creer que el gran autor de un libro tan complejo y a la vez maravillosamente narrativo no leyera.

Momento. Duverger acaba de tirar un obús hacia Cervantes. Un soldado, miembro de los tercios españoles y  autor de la Novela Iberoamericana más importante de la historia. Si su premisa es cierta y la podemos generalizar, ¿dónde queda Cervantes? ¿Otro autor fatuo? ¿Shakespeare tiene compañía en la vitrina de los conspiradores literarios?

Hasta allí, Christian Duverger incomoda al lector, y puede hacer dudar, pues cita cartas y su análisis parecía solvente, hasta que llegamos a lo dicho el párrafo anterior. Cortés, antes que soldado, fue también político, y de los de renacimiento. O sea, un sujeto todo-terreno que puede citar los clásicos y los medievales.

En un segundo acto, Duverger nos habla del historiador oficial de Cortés. Gómara se encargó de redactar una biografía de Cortés, mientras el conquistador buscaba rehacer su nombre en España, a raíz de ciertas acusaciones en su contra. Tan “subido” de tono andaba el tal Hernán, que el mismo Emperador ordenó que ya no se reimprimiera esa biografía. Incluso impidió la divulgación de las “Cartas de relación”. Estas cartas eran pequeños folletos que el mismo Cortés escribió, en tiempo real, sobre la conquista. Dichos folletos llegaran a España tan solo semanas después de lo acontecido, y tuvieron un éxito razonable.

¿Qué necesidad tenía Cortés de redactar otra versión histórica de los hechos, con un enfoque diferente de sus propias cartas de relación y de su biografía autorizada? Duverger hace fuerza un poco con su teoría, al afirmar que las conspiraciones anticortesianas entre los allegados al reino hicieron pensar a cortes sobre su legado. Al ver la inminencia de las prohibiciones a la divulgación de sus logros. Hay que soltar una tercera vía, no necesariamente anónima.

El resto del libro, es una narración/comprobación de cómo Cortés escribió la Historia Verdadera. Aquí, ya tenemos deducciones donde deberíamos de tener pruebas. Y la parte más vaga, es la demostración de la llegada del manuscrito, desde Valladolid, hasta Guatemala.

El libro termina con un epílogo, con una escena ficticia donde Cortés, cual querubín acomodado en su nube, contempla los premios que otros reciben producto del libro que en realidad él escribió. La tesis se convierte en novela.  Una mezcla un poco extraña, pero que al final de cuentas resultó atractiva, sea para apoyar o para oponerse.

A quien no le interesa la historia de forma intensa, no le recomiendo el libro. Su estilo narrativo resulta interesante el principio, pero luego se refugia en las típicas referencias y citas que hacen a cualquier escrito académico en indigerible. Es un libro que se tiene que leer con espíritu de búsqueda. Tuve que pausar varias veces la lectura para contrastar con otros libros o revistas de historia que tratan sobre lo que estoy interpretando de las lecturas. La cuarta parte del libro son referencias, notas e iconografía. Tuve que releer el ejemplar de la revista Nexos, dedicada precisamente al tema. Y en esa revista, de diez articulistas, ocho están en contra de Duverger.

Si, por otro lado, eres un aficionado a la historia, te recomiendo que lo compres y lo leas, pero poco a poco. Estés o no a favor de la tesis de Duverger, el libro puede ser el envión que necesitabas para adentrarte en esa parte de nuestra historia nacional. Yo, por mi parte y desde mi ignorancia, me declaro más bien en contra que a favor de la tesis de Duverger. Espero que por estas líneas no me declare al autor como un perfecto analfabeto.

lunes, 27 de mayo de 2013

ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS. Literatura Cristera.

Suena un tanto presuntuoso - aventurado incluso- nombrar "Literatura Cristera" a un conjunto de escritos que se han producido de manera asincrónica y por motivaciones diferentes. Quizás corresponde a un deseo personal. Hablamos de una etapa de la historia de México que literalmente se "enterró" en los anales de la historia oficial del país. Por otro lado, hablar con los discriminados de dichas acciones ocultistas, es entablar diálogo con quienes pregonan el punto opuesto: la gran epopeya, los soldados de Dios, la lucha de los mártires. Maniqueísmo puro de ambas partes.
 
No está, dentro de mis intenciones, pretender convencerlos de quién tenía razón en esa guerra. Creo que basta y sobra con Jean Meyer para eso. Y, en pocas palabras, el único investigador/escritor de renombre y capacidad, que ha dedicado su tiempo y trabajo a esta etapa de la historia, es el citado francés. No se entiende Jean Meyer sin la Cristiada, y la Guerra Cristera sería ininteligible sin Jean. El problema es que no ha sido digerida. Hacen falta manos diestras que exploten, con su literatura, ese período de la historia de México. Han escrito mucho más de los cuatro años de Maximiliano y Carlota. ¿No vale la pena hablar de un conflicto que causó, bajita la mano, al menos sesenta mil muertos por cada año de conflicto?
 
ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS,  es, hasta donde su servidor sabe, la única novela que habla de la guerra cristera. Los escritos de Jean Meyer son interesantísimos, pero no son novelas. Son ensayos fruto de su investigación. Como sea, vale la pena leer el par de ladrillos que constituyen su aporte al redescubrimiento de esta parte de la historia. Recientemente, otros autores regionales y locales, han procurado descubrir al mundo la vida de personajes representativos. Desgraciadamente, han elaborado folletos, incluso libros, de un talante demasiado académico, cuando no de su extremo opuesto. La presentación de dichos libros raya en lo artesanal, y tenemos como consecuencia subgénero que prácticamente muere incluso antes de nacer.
 
Pero vayamos al tema. Luis Rivero del Val es un militante católico, miembro de la ACJM (Asociación Católica de la Juventud Mexicana). Es activo militante de su organización, líder scout, y participará en las etapas finales del conflicto como soldado cristero, en los parajes cercanos al volcán de Colima. Allí, en las fronteras entre Jalisco y Colima, será herido de gravedad un par de veces, y conocerá en carne propia los avatares del ejército libertador, con su final decepción a raíz de los acuerdos de 1929, entre la jerarquía católica y el gobierno de Portes Gil.
 
Lo más interesante del libro, es que constituye una suerte de autobiografía. Está escrito a manera de diario, y es obvio resaltar que es el punto de vista de alguien que está en contra de las disposiciones del gobierno. Y, particularmente, de la Ley Calles.
 
La historia de México, en lo tocante al conflicto Iglesia-Estado, puede resumirse de la siguiente manera: en la época colonial, los miembros de la Iglesia eran connotados burócratas de la corona española. Hubo momentos en que el arzobispo de México hacía las veces de virrey, mientras al virrey depuesto se le hacía juicio de residencia. La corona española descansó muchas de sus obligaciones civiles, en manos de los obispos y las congregaciones religiosas.
 
Las ideas principales de la Revolución Francesa, traen la semilla del Estado Laico y la libertad de pensamiento y religión. Esas ideas tardarán en permear en la mentalidad del mexicano del siglo XIX. Viene la guerra de Reforma, y todas las medidas tomadas por Juárez y Lerdo. La Iglesia ya no se mete con el estado. El secularismo se impone.
 
Ahora, después de la Revolución Mexicana, lo que se propone el gobierno es precisamente METERSE CON LA IGLESIA. La ley Calles pretende que el gobierno supervise a la iglesia, por no decir que la controle. El gobierno quiere impedir la residencia a sacerdotes extranjeros, pretende controlar el número de sacerdotes por estado, supervisar a los candidatos y también el impedimento de cualquier manifestación religiosa. Ni cruces, ni hábitos, ni persignarse en público.  La Iglesia en condiciones como las que se encuentra en China o Vietnam, por decirlo de manera simple.
 
La Iglesia declara que no puede seguir impartiendo sus actividades de culto en esas condiciones, y suspende sus actividades en los templos. Allí es donde entran los católicos de a pie, para oponerse al gobierno por la vía pacífica o por la vía armada. Y viene la guerra cristera en su primera etapa.
 
A esa primera etapa, se refiere Luis Rivero del Val en su novela. Cuenta las aventuras de un jovencito de 16 años, miembro activo de la ACJM, que participa en boicots económicos, actividades de insurgencia, provisión de cristeros y espionaje. Cuando su vida peligra, si permanece en la ciudad de México, se refugia en las serranías de Colima y Jalisco....ahora como cristero.
 
Aunque la novela es un tanto apologista sobre los cristeros, resulta interesante leer su perspectiva. Tiene un gran valor hemerográfico, pues cita de manera literal numerosas notas de los periódicos de la época, tales como el Excélsior y el Universal Gráfico.
 
Con el paso de las hojas, el escrito se convierte en una novela de aventuras, en combinación con un ensayo descriptivo del conflicto. A quien le interesa saber más sobre el conflicto, le va a interesar la novela. Si eres un tanto escéptico respecto de la religión, no es el libro para ti.
 
El final de la novela no coincide con la verdad, puesto que Luis Rivero del Val recibe su salvoconducto al terminar la guerra. Se gradúa como Ingeniero Civil y participará en la construcción del México moderno como uno de los mejores constructores de la mitad del siglo XX. En la novela, el protagonista es ejecutado, con dos compañeros, a traición...días después de que se habían firmado los "acuerdos".
 
Es un buen libro, disfrutable. Pero en ocasiones cansa un poco por sus continuas notas y agregados relacionados con las adendas de periódicos, comunicados militares, documentos pontificios y piezas de oratorias. Con todo y eso, lo recomiendo, salvedad de lo que expresé líneas arriba.
 
Y hago votos para que, muchos escritores, se aventuren a tomar como pretexto el acontecimiento cristero, a fin de que enriquezca la literatura alusiva. Hasta ahora, tenemos a un titán, a un testigo real y algunos microhistoriadores. El "14", no le pide nada al Tigre de Santa Julia. Si vida bien merece una novela.

sábado, 18 de mayo de 2013

LOS PASOS DE LOPEZ. Divertida parodia de un movimiento libertador.

La enseñanza oficial nos ha impuesto el prototipo del héroe extremadamente serio, hiper-consciente, auto-diagnosticado, y premeditado en todos sus movimientos. Sus poses y situaciones son, en ocasiones, extremadamente hieráticas. A fuerza de contemplar estatuas alusivas a Hidalgo, Morelos, Allende, Galeana y el resto de nuestros "consetudinarios" héroes independentistas, queda en la imaginación del colectivo popular mexicano el prejuicio de que contemplamos a individuos serios, adustos, graves y calculadores.

Nada más alejado de nuestra realidad, me parece. Si en nuestros tiempos el berrinche de una niña "bien" (Lady Profeco) puede terminar en la destitución de cinco funcionarios públicos (incluido el padre, mandamás de la citada institución), ¿por qué no reconocerle un poco de mérito al azar, la casualidad, o incluso al impulso, dentro del papel que le corresponde en la historia?

Esa es la hipótesis que maneja Jorge Ibargüengoitia en su libro. Y el estilo personal del autor ayuda mucho a que la lectura de dicha novela se convierta en un momento bastante divertido. He escuchado a más de algún escritor afirmando que, si quisiéramos que los mexicanos se aficionaran más a la lectura, deberíamos de empezar por proporcionarles los libros de Ibargüengoitia. Creo que tienen razón. De un estilo sencillo, y una construcción agradable.

¿Quién es López? Ojo, no es AMLO. López es en realidad Periñón, cura del agradable pueblo de Ajetreo. De indudable carisma y liderazgo, es parte importante de una conspiración a la que, sin "querer queriendo", termina perteneciendo Matías Chandón. Matías es un militar que llega a concursar por el puesto de jefe de los artilleros de la Villa de Cañada.

Añádase a estos personajes otros tan simpáticos como el Sr. Borunda, el padre Pinole, Carmelita, Diego, el Patotas, el Marqués de la Garnacha y los pueblos circunvecinos. La alegre narrativa de Ibargüengoitia convierte al gesto histórico prácticamente en una comedia de situaciones, donde nada sale como realmente se quería. Y como una cosa lleva a la otra, la bola de nieve se convierte en avalancha.

Simplemente intercambie los nombres mencionados líneas arriba por los de Hidalgo, Aldama, Allende, la Corregidora y el Corregidor Domínguez... y terminará de realizar su "empalme" con el glorioso relato de nuestra independencia nacional.

Admitámoslo. Cuando a Hidalgo y a Allende los fusilan, tienen en su mente la convicción de que su movimiento culminaría en el fracaso. Lo dicen en sus declaraciones finales. Podremos argumentar que dichas confesiones fueron obtenidas bajo coacción, so pena de acariciar el infierno. Pero argumentar sobre tales consideraciones que no entraban en la esfera de confesión para salvación, dada su propia naturaleza. El mismo Hidalgo reconoce que su movimiento "se salió de control".

Una de las paradojas históricas de nuestro país, es que celebramos el inicio de la lucha, en vez de celebrar la fecha de nuestra independencia. ¿Entonces celebramos mejor la concepción de las personas, en vez de su nacimiento?

En un par de días, si dedicamos nuestros tiempos libres y un poquito más, podemos disfrutar de esta novela breve. No se arrepentirán. Además de divertir, nos puede hacer reflexionar. Sigamos los pasos de Periñón, hasta que termina por firmar su abjuración bajo el seudónimo de "López".

miércoles, 1 de mayo de 2013

Fahrenheit 451


FAHRENHEIT 451. ¿La ficción vuelta realidad?


Uno de los autores contemporáneos más populares de ciencia ficción falleció el pasado 2012. De hecho, la actual Feria del Libro de León (abril 2013) le ha dedicado un espacio exclusivo en su sección “In Memoriam”. A muchos les sonará un tanto conocido, por sus dos obras más populares: Crónicas Marcianas y Farenheit 451. Además del entretenimiento de calidad que nos proporciona la lectura de sus novelas, quiero aprovechar para reflexionar con el contenido de la última mencionada. Creo que es pertinente dada nuestra situación actual.
¿Qué tiene de pertinente la temperatura de 451 grados Farenheit? De acuerdo al libro, es el punto de ignición de un libro. ¿Se imaginan un mundo en el que los libros, en vez de ser promovidos, son quemados? Se imaginan un mundo dominado por el entretenimiento permanente, los Reality Shows, las televisiones del tamaño de una pared y la emoción permanente que buscan todos los hombres insatisfechos, al sentir el vértigo de un manejo acelerado de sus autos?
En algunos casos, no necesitamos imaginar, sino recordar. Ya tenemos en nuestras tiendas departamentales pantallas de 80 y 90 pulgadas. La tecnología en divertimento y visualización avanza a pasos de gigante. ¿Por qué no avanza a esa misma velocidad la tecnología de ahorro de combustible y de energías alternas? Es un pretexto común, hasta arquetípico, el que un joven asocie la libertad y la autodeterminación al hecho de poder manejar a grandes velocidades en lo profundo de la noche. Y si es escapando de una patrulla, mejor. Algunos héroes juveniles quedarán en el camino, víctimas de su propia imprudencia.
Tenemos en nuestra ciudad una Biblioteca Estatal maravillosa. Aproximadamente 1000 personas acuden diariamente. No se trata solo de leer, sino de aprovechar el espacio de manera cultural y hasta recreativa. Eso no logra incrementar nuestro magro promedio de lectura de 2.8 libros a nivel nacional. Nuestros periódicos se caracterizan por su tremendismo, amarillismo y agendas ocultas. Los libros no han desaparecido…simplemente se han vuelto indiferentes para la mayoría.
Por otros medios, hemos llegado al mundo en el que vive Montag, de manera cuasi paralela. El es un bombero incendiario. Perdonen el oxímoron, pero en el futuro planteado de esta novela, los bomberos generan incendios para eliminar libros. La gente se entretiene con la velocidad y los realities, la amenaza de la guerra para la sociedad es permanente, y la gente ya no se pregunta si es feliz, porque le han quitado los indicadores para responder dicha pregunta de manera adecuada.
No importa que seas feliz; lo que importa es que vivas igual que los demás. La atención a las diferencias es la mayor monserga para cualquier gobierno. Por eso los distintos estados recomiendan que la gente viva en ciudades, así se ahorran el llevar los servicios públicos a lo profundo de las cañadas o a los pueblos aislados del desierto. Por eso se promueve una cultura occidental genérica. Sería una lata lidiar con cosmovisiones indígenas o tradicionales. Es muy fácil tener una constitución en español. ¿Para qué gastar tiempo y dinero traduciendo las leyes al maya, al náhuatl, otomí y huichol? No cabe duda que la uniformidad es la clave para que un gobierno nos administre fácilmente.
Si lo analizan desde esta perspectiva, la premisa que detona la obra de Bradbury, sigue vigente. Allí están los libros, como respaldo de todo el producto cultural de la humanidad. Los robots no pueden hacer poesía. Y en medio de la vida del famoso bombero, la novela nos lleva a una toma de conciencia sobre si estamos alimentando a nuestra “humanidad” de manera adecuada.
Una esposa revivida continuamente, caída en coma por exceso de somníferos. Ausencia de recuerdos sobre el porqué se casó con ella. La primera jugada del pensamiento filosófico es el preguntarse sobre el por qué de las cosas. Pero ahora, la filosofía es una asignatura en peligro de extinción. Poco a poco, Montag va remontando esa cascada inercial que se constituye dentro del mundo en el que vive, y busca la liberación. Cambia diametralmente sus postulados. Ahora buscará salvar los libros en vez de quemarlos. Su mente y su lenguaje están atrofiados, por años de no leer. Busca quien le guíe en ese camino. Es descubierto y perseguido como un anarquista, como un terrorista. Es abandonado por su esposa, a causa de su excentricidad. Mata, sin plena intención, a su propio jefe, y huye en vivo y a todo color, perseguido por los helicópteros de los medios de comunicación.
Finalmente, los libros se conservan. Si no se encuentran físicamente, están en la mente de los rebeldes. La rebeldía consiste en leer los clásicos. Para que los libros no mueran, están ahora impresos en la mente de los antiguos profesores universitarios. El nomadismo los salvará. Ha despertado el monstruo de la guerra: podemos evocar algunos mensajes del Eclesiastés, o todo el Libro de las lamentaciones. La ciudad está hecha llamas. Lo que la protegía, terminó por destruirla. Aprendamos, si es que nos queda un atisbo de humanidad.

 
http://youtu.be/gUZUl1cs3z8

jueves, 25 de abril de 2013

VENGANZA DE SANGRE. Sebastián Roa.


 
La lectura de autores un tanto noveles, puede ser motivo de satisfacción o decepción.  Sebastián Roa es, ante todo, un historiador. Se ha introducido al mundo de la novela con resultados un tanto dispares. Me decidí a leer una novela de dicho autor, relativo a la historia de España en las postrimerías de la Edad Media.

Hablo de VENGANZA DE SANGRE, ganadora al Premio Hibris. El título nos permitiría explicar la trama de esta historia, sin demasiada imaginación. El autor aprovecha la invención de sus personajes ficticios para darnos toda una cátedra de historia y filología. Dicho esto, podrán darse cuenta de que su obra puede resultar muy culta para algunos, o pedante para otro tipo de lectores. Vayamos al grano.

Estamos en el mar mediterráneo, en los albores del Siglo XIX. La parte occidental del Mare Nostrum está en pugna entre genoveses, musulmanes, aragoneses y franceses. Para apoderarse de una lengua de tierra, hay que pedir el consentimiento del Papa, otra potencia imperial de mediana categoría que hace uso de sus atributos espirituales para maniobrar políticamente.

Entre las luchas perpetradas con la participación de angevinos y aragoneses, existe una víctima circunstancial. Allain de Avesnes, caballero al servicio de los angevinos, deja a su esposa e hijo pequeño en su residencia maltesa. Acude a la defensa del puerto, atacado por aragoneses. Finalmente, el noble francés muere y el puerto es tomado por los invasores.

¿Qué sigue? Un episodio singular, al más trágico estilo de Dexter:  un grupo de mercenarios entran a la residencia de Allain, vejan a la sirvienta y a la esposa (ahora viuda) y terminan por asesinarlas. Los cuidadores de las nobles mujeres les dan la espalda al final, para salvar el pellejo. Un italiano y un gascón. En un charco de sangre, el niño está inerme, a mecerd de los instintos de estas bestias salvajes, que a punto están de arrojarlo al despeñadero del castillo.

Digo bien que a punto están, porque en ese punto entra a la residencia el noble caballero aragonés Artal de Exea. Como todo noble caballero, el no tiene los bajos instintos de sus compañeros de conquista. Impide la muerte del niño, y lo toma en adopción. Se hace la promesa de educarlo bajo los más puros principios de la caballería medieval, sin omitir su pasado tormentoso, a fin de que el imberbe muñeco tome venganza en un futuro por dilucidar, si es el deseo del mozalbete.

De aquí en adelante, dicho niño será llamado Blasco de Exea, en honor a su padre adoptivo. El crecimiento y desarrollo del protagonista principal se ve intercalado por episodios de la historia de Aragón. Concretamente, de las ambiciones del rey Jaime II por conquistar Cerdeña.

De aquí en adelante, tenemos un contrapunto que se entreteje entre dos tramas interesantes: la lucha de Blasco por consumar su venganza, y la lucha de Jaime II de Aragón por conquistar su isla. La historia nos dice cómo termina esta historia, a grandes rasgos. Y la lógica narrativa nos indica cómo termina la vida de Blasco. Digo, si la novela se llama “Venganza de sangre”…..pues obviamente que tenemos venganza. Y al estilo Kill Bill.

Pero no se anticipen tanto. El autor hace gala de sus dotes de erudición y desparramamiento literario. Para llegar a los dos finales deseados, no hay una línea recta, haciendo honor a la matemática. El camino se torna tortuoso, advenedizo, retador y desconsolante. Blasco tendrá que crecer, enamorarse, frustrar su amor, volverse templario, participar en misiones misteriosas, enamorarse, frustrar su amor, huir, luchar en países ajenos, rescatar a sus hermanos caídos en desgracia, enamorarse otra vez, frustrar su amor. Y juntar su destino con el de la conquista de la isla.

Toda la verborrea vertida en el párrafo anterior es simplemente una muestra de lo que le espera al lector. Un ladrillo de 750 páginas para consumar un final ciertamente anticipado. Les recuerdo que lo divertido del viaje no es llegar al destino. De vez en cuando, el viaje mismo es parte de las vacaciones. Eso mismo pasa con este libro.

El estilo de redacción del libro es muy formal, con un lenguaje bastante técnico, si se me permite el adjetivo. Encontrarán un acervo de términos relativos a las vestimentas medievales que no siempre son comprensibles para el lector promedio. El autor propone un glosario al final, el cual puede ser de utilidad. Honestamente, cuando su servidor entiende por contexto que Blasco trae su armadura, se da por bien servido. ¿Importa si trae bien puesto el almófar, si se rasparon las brafoneras? ¿Si se quitó la brigantina para sacudirse la crespina? Y la garnacha no es comida mexicana en este contexto: es una especie de chaleco o abrigo de usanza aragonesa. A veces no percibo la diferencia entre cultura y pedantería.

Si eres amigo de la historia, éste puede ser tu libro. Pero es una historia muy particular, la de Aragón. Seguramente el escritor tenía en su mente como público primario a sus paisanos, lo que hace que en el ámbito internacional el libro pierda atractivo. Si te gustan las historias medievales, este libro es perfecto. No solo aparece Jaime II, sino que sale también Robert de Escocia, y hasta José de Arimatea. El autor cae en algunos excesos al final del libro que bien pueden resultar divertido. Solo te pido que le tengas paciencia al libro. Te puede cansar al principio, pero si le eres fiel, te corresponderá con buenos ratos al final.
 
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

IMPERIO, la novela de Maximiliano. Experimento de Héctor Zagal.


Pocas veces puede uno referirse a la historia relativa del Imperio de Maximiliano y la segunda intervención francesa, sin evocar por lo menos someramente a Fernando del Paso. Su obra, en este caso, tiene el carácter de monumental, a juicio de muchos –incluyendo el de su servidor-. Debo de reconocer que dicha novela fue de las delicias de un adolescente preparatoriano en plena confusión. Lo único que tengo seguro, es que la historia siempre ha sido materia de mi predilección.


En este contexto, IMPERIO no pretende ni superar ni sustituir a la meganovela de la Intervención Francesa. De hecho, pareciera que utiliza un enfoque completamente suplementario. La novela de Fernando del Paso va utilizando la mirada de Maximiliano y de Carlota, principalmente. Este escrito utiliza una variedad de personales, los cuales nos brindan sus detalles conversacionales, ayudando a pincelar todo el panorama de los últimos días de Maximiliano y su consabido fracaso imperial.

Así pues, a lo largo de la lectura tenemos la óptica de Maximiliano, preso y en capilla, en Querétaro. Pero, junto con dicha visión, complementamos el mapa circunstancial con fragmentos de vida de los demás personajes, menos Carlota. Pareciera una contraposición menor a Fernando del Paso. Desfilan por las hojas el Arzobispo Labastida, el Príncipe Leopoldo, el emperador Francisco José, Tomás Mejía, Miramón, incluso el cocinero Tüdös. Lo que tienen en común es que todos comparten los últimos días de vida de Maximiliano desde su perspectiva.

A manera de recuerdo, el fallido emperador nos va informando de sus desilusiones, sus fallas, sus supuestos pensamientos íntimos y la enseñanza final. Dicha enseñanza se pagará con sangre. En este sentido, Héctor Zagal realiza un ejercicio de interesante verosimilitud al imaginarse qué sería lo que pensarían todos los protagonistas de esta Novela. El lector deberá acostumbrarse a los vaivenes del escrito, que nos lleva de ida y vuelta con Maximiliano, pasando por los protagonistas menores. Más que un contrapunto, estamos viendo una historia de días, enriquecida con las visiones, un tanto catastrofistas, de los amigos de Maximiliano.


Se puede aprender de esa época, leyendo la Novela. No es la situación ideal para quien no conoce del tema. Pero sí ayuda a enriquecer las visiones y a compartir el posible punto de vista del perdedor, con un sutil sarcasmo cortesía del autor. Hay que reconocer que dicha invasión pareciera una maldición histórica de nuestro país. Ahora hay unanimidad en su condena, y consideramos a su mera constitución como un disparate. Pero se nos olvida que el acervo cultural de nuestra patria, enriquecida con dicho intercambio, provocó los elementos más representativos de nuestra cultura popular mexicana. ¿Qué sería de nuestra tradición cultural sin la música de mariachi, de banda, de polka norteña? Hablamos solo de la música…habría que hablar de la comida, la vestimenta, las costumbres.

En definitiva, IMPERIO es un gran soldado, en esta batalla que comanda NOTICIAS DEL IMPERIO. La primera, entretenida; la segunda, grandiosa. La primera, novedosa; la segunda, clásica. No son diferentes; más bien, complementarias. Para nada excluyentes de leerse.
 

lunes, 25 de febrero de 2013

¿Es usted un psicópata? Megareportaje para pensar.

Jon Ronson es un periodista poco convencional. Parece que le interesan los casos extraños. Me divirtió sobremanera su libro "Los hombres que miraban fijamente a las cabras", admitiendo que el mismo título hace que ese libro no sea digerible para cualquiera. ¿Humor negro con sutilidad británica? Creo que eso fue lo que encontré en el nuevo libro de Ronson.
 
Siempre he tenido una suerte de relación amor-odio con la psicología. Por un lado, me parece una ciencia de enorme pertinencia y utilidad en mi profesión, como educador que soy. Pero también asoma en mi mente el prejuicio de que, si estoy frente a un psicólogo, éste tenderá irremisiblemente a analizarme y categorizarme. A estas alturas del artículo, no dudo que habrá alguien que me juzgue de bipolar, por explicar mi relación erótica-tanática con la citada ciencia. Sin embargo, este libro es imperdible de leerse, incluso como cultura general.
 
¿Con qué empezamos? Un grupo de catedráticos, de diverso origen y perfil, pero en su mayoría neurólogos, reciben un paquete de correo con un libro escrito por X personaje, y un montón de mensajes cifrados. Benditas las redes sociales que hacen que algunos de estos personajes descubran, a lo largo del mundo, que han recibido dicho paquete, amenazante intelectualmente y de una fascinación intrigante.
 
Deborah, neuróloga londinense, propone que contraten a Jon Ronson para que lleve a cabo una investigación sobre el origen de los paquetes. Él es el indicado cuando de investigar extrañezas se trata. ¿Es el juego de un terrorista, o las manías de un loco? Jon empieza su investigación, la cual lo lleva a lo largo de las Islas Británicas y de la Unión Americana. Cuentas falsas de facebook, personajes inventados, trabajos a terceros. Todo forma parte de un coctel que un tipo medio loco conjugó, preocupando a los citados neurólogos.
 
Un tanto decepcionados por haber sido el campo de prácticas de un orate, Deborah agradece a Jon por su investigación. Sin embargo, a Ronson el tema le resulta de lo más estimulante, y comienza a investigar sobre la locura y sus puntos intermedios.
 
En serio que me resultó altamente entretenido el desarrollo de sus argumentos. Con un estilo narrativo formal y coloquial, el reportero y escritor nos narra en primera persona sus experiencias con psicólogos de las más diversas corrientes: curadores de psicópatas y detractores. Locos y cuidadores de manicomios. Un test para detectar psicópatas y la intuición de que quienes manejan las riendas económicas y políticas de este mundo están "más pa'llá que pa'cá". Lucha a muerte entre Cienciología y Psicoanálisis. ¿Necesitas algún motivo más para leerlo? Manipulación de gremios y medicaciones forzadas que alimentan a la industria farmaceútica. El mundo es una entera conspiración, si somos lo suficientemente paranoicos para creerlo. Y el testimonio de un joven que se fingió loco para evitar una condena por asalto y agresión de unos cinco años, para terminar quince años en un sanatorio de alta seguridad para asesinos seriales y psicópatas.
 
Personalmente, me divertí sobremanera, y creo que sí tengo algunos familiares y vecinos algo psicopáticos. La lectura fue amena, y algo de cultura general se agrega con el fruto de las investigaciones de Jon Ronson. Atrévanse a leer algo diferente. No hay que jactarse de cultos por leer novelas cada que levantan un libro en las manos. En este caso, una opción heterodoxa se justifica con creces.

martes, 25 de diciembre de 2012

El día que Nietzsche lloró. Vitalismo y psicoanálisis en pequeñas dosis.


Una de las asignaturas pendientes que su servidor tenía dentro de su lista, era precisamente esta novela de Irving D. Yalom. Para los que somos afectos a la filosofía (decir que somos Filósofos es algo realmente muy pretencioso), nos puede resultar tentador. La sola naturaleza del título puede servir para confirmar nuestra predisposición hacia al citado filósofo. Es como meterse en un frente de batalla, en un terreno de tiros. Satanizado o idolatrado, Nietzsche no puede dejarnos indiferente. Honestamente, creo que este  filósofo ha sido más malinterpretado que realmente comprendido.  Y el libro no es una apología de su obra.  Parte de otra premisa mucho más interesante.

¿Se imaginan una plática entre Freud y Nietzsche, entre los postulados del psicoanálisis y del vitalismo/existencialismo? De imaginarlo, no pude resistir comprar el libro, una vez encontrado en “El Sótano”.  Propiamente, los personajes del planteamiento inicial no son ellos. Es el Doctor Joseph Breuer. Veamos.

Joseph Breuer es una eminencia médica de la Viena del XIX tardío. Sus investigaciones sobre las funciones sensoriales y el cerebro en palomas le han otorgado cierta notoriedad en el ámbito académico. Atiende a la crema y nata de su ciudad. Judío en sus raíces, aunque se considera a sí mismo librepensador. Tiene como su protegido al brillante estudiante de medicina Sigmund Freud.

A las manos de Breuer llega una extraña carta, una petición de la rusa Lou Salomé. En esencia, la tal Lou se considera amiga de Nietzsche, y le solicitará al doctor Breuer que atienda al filósofo, presa de síntomas múltiples. Dicha sintomatología conduce a Nietzsche a episodios suicidas y de desesperación total. No es el rubro ni mucho menos la especialidad del Dr. Breuer. Cerebralmente quiere rechazar tal ofrecimiento, pero acepta, cautivado por la personalidad de la dama.

Nietzsche ha visitado a más de una veintena de doctores, y ninguno puede curar su migraña, sus ataques, su foto-sensibilidad, sus mareos, nauseas, para-epilepsia y quién sabe cuántas cosas más.  Lo intrincado del caso es que tiene que idear una cura más bien del tipo mental, no física. La principal enfermedad de Friedrich es su desesperanza. ¿Cómo curaremos a alguien sin que se dé cuenta?

Para el caso, Breuer, platica la situación con Freud. Aunque el novel Médico tiene apenas 26 años, ya bosqueja en su legado interior la teoría del subconsciente, del yo, ello y super yo. Además, le da su debida importancia a la interpretación de los sueños, incluso mediante la hipnosis. Con todo este arsenal preparado, Frau Breuer se dispone a atender al tal Nietzsche en su consultorio.

Es interesante que se pinte al filósofo como lo que era en ese momento: un personaje desconocido para la sociedad imperante. Un profesor universitario que se ha jubilado precozmente, con el fin de liberarse de ataduras y escribir sus pensamientos. Un enfermo permanente en busca de clima y condiciones propicias para vivir su vida. Hiperleído tras su muerte, inexistente en su vida. Filósofo póstumo, como le gustaba llamarse a sí mismo. O palabras de dinamita, para contentillo de sus fans y argumento de sus detractores.

Comienzan las sesiones entre el filósofo y el doctor. El doctor intentará, a través del análisis de sus síntomas, curar su psique, cambiando de tema sin que se note. Pero no puede, Nietzche es el Juan Manuel Márquez de la filosofía modernista. Puedes darle un buen golpe, pero él te noquea en el siguiente round. Breuer, un tipo ilustrado y librepensador, se apasiona en cada diálogo que tiene con el sujeto. Añora las sesiones, pero las plantea como una partida de ajedrez; nunca ganará de esa manera. No puede entrar  a la psique con refutaciones lógicas o disertaciones académicas.

¿Qué recurso le queda? Propone un intercambio de servicios. El curará las migrañas de Nietzsche, y Nietzsche curará la “desesperación” de Breuer. El doctor se finge en crisis existencial, tratando de realizar un efecto espejo, para hacer que Friedrich caiga en la cuenta de que lo que dice que le pasa al doctor, en realidad le pasa a él.

Craso error. Ahora Nietzche es quien hace un psicoanálisis al doctor….y en la medida que profundiza, Breuer descubre que realmente necesitaba el proceso. Le urge una curación a su vida. Tiene notables zonas oscuras, que el filósofo, muy a su estilo, trata de deshollinar. Hay que pasar de atacar los síntomas, a atacar las causas. Un psicoanálisis existencialista, ¿qué tal?

El resto de la novela es un buen toma y daca entre las técnicas psicoanalíticas y la filosofía vertida por el autor alemán. Y sí, Nietzsche llora al final. ¿Quieren saber por qué? Lean la novela.

El autor es sincero: los personajes son reales, e históricamente comprobables en cuanto a su personalidad, fondo físico e intelectual. El encuentro entre ellos es ficticio, pero creo que se respetan las reglas de la verosimilitud con bastante solvencia. Eso hace más interesante el desarrollo.

El estilo de escritura es un tanto solemne, no esconde la vena académica del autor. Pero a su servidor le pareció bastante digerible. Si te gusta pensar de vez en cuando, y salirte de la banalidad, las ideas compradas y la vacuidad imperante en este mundo consumista, reflexiona sobre ti mismo. La gran idea de Sócrates que Nietzsche explota de manera exponencial. Y puede ser un libro que abra la puerta a lecturas más profundas sobre los temas principales. Después de esto, hay que leer a Freud y a Nietzsche, pero sin ideas preconcebidas. Dejemos la idolatría y la satanización a un lado, si me hacen favor.