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lunes, 27 de mayo de 2013

ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS. Literatura Cristera.

Suena un tanto presuntuoso - aventurado incluso- nombrar "Literatura Cristera" a un conjunto de escritos que se han producido de manera asincrónica y por motivaciones diferentes. Quizás corresponde a un deseo personal. Hablamos de una etapa de la historia de México que literalmente se "enterró" en los anales de la historia oficial del país. Por otro lado, hablar con los discriminados de dichas acciones ocultistas, es entablar diálogo con quienes pregonan el punto opuesto: la gran epopeya, los soldados de Dios, la lucha de los mártires. Maniqueísmo puro de ambas partes.
 
No está, dentro de mis intenciones, pretender convencerlos de quién tenía razón en esa guerra. Creo que basta y sobra con Jean Meyer para eso. Y, en pocas palabras, el único investigador/escritor de renombre y capacidad, que ha dedicado su tiempo y trabajo a esta etapa de la historia, es el citado francés. No se entiende Jean Meyer sin la Cristiada, y la Guerra Cristera sería ininteligible sin Jean. El problema es que no ha sido digerida. Hacen falta manos diestras que exploten, con su literatura, ese período de la historia de México. Han escrito mucho más de los cuatro años de Maximiliano y Carlota. ¿No vale la pena hablar de un conflicto que causó, bajita la mano, al menos sesenta mil muertos por cada año de conflicto?
 
ENTRE LAS PATAS DE LOS CABALLOS,  es, hasta donde su servidor sabe, la única novela que habla de la guerra cristera. Los escritos de Jean Meyer son interesantísimos, pero no son novelas. Son ensayos fruto de su investigación. Como sea, vale la pena leer el par de ladrillos que constituyen su aporte al redescubrimiento de esta parte de la historia. Recientemente, otros autores regionales y locales, han procurado descubrir al mundo la vida de personajes representativos. Desgraciadamente, han elaborado folletos, incluso libros, de un talante demasiado académico, cuando no de su extremo opuesto. La presentación de dichos libros raya en lo artesanal, y tenemos como consecuencia subgénero que prácticamente muere incluso antes de nacer.
 
Pero vayamos al tema. Luis Rivero del Val es un militante católico, miembro de la ACJM (Asociación Católica de la Juventud Mexicana). Es activo militante de su organización, líder scout, y participará en las etapas finales del conflicto como soldado cristero, en los parajes cercanos al volcán de Colima. Allí, en las fronteras entre Jalisco y Colima, será herido de gravedad un par de veces, y conocerá en carne propia los avatares del ejército libertador, con su final decepción a raíz de los acuerdos de 1929, entre la jerarquía católica y el gobierno de Portes Gil.
 
Lo más interesante del libro, es que constituye una suerte de autobiografía. Está escrito a manera de diario, y es obvio resaltar que es el punto de vista de alguien que está en contra de las disposiciones del gobierno. Y, particularmente, de la Ley Calles.
 
La historia de México, en lo tocante al conflicto Iglesia-Estado, puede resumirse de la siguiente manera: en la época colonial, los miembros de la Iglesia eran connotados burócratas de la corona española. Hubo momentos en que el arzobispo de México hacía las veces de virrey, mientras al virrey depuesto se le hacía juicio de residencia. La corona española descansó muchas de sus obligaciones civiles, en manos de los obispos y las congregaciones religiosas.
 
Las ideas principales de la Revolución Francesa, traen la semilla del Estado Laico y la libertad de pensamiento y religión. Esas ideas tardarán en permear en la mentalidad del mexicano del siglo XIX. Viene la guerra de Reforma, y todas las medidas tomadas por Juárez y Lerdo. La Iglesia ya no se mete con el estado. El secularismo se impone.
 
Ahora, después de la Revolución Mexicana, lo que se propone el gobierno es precisamente METERSE CON LA IGLESIA. La ley Calles pretende que el gobierno supervise a la iglesia, por no decir que la controle. El gobierno quiere impedir la residencia a sacerdotes extranjeros, pretende controlar el número de sacerdotes por estado, supervisar a los candidatos y también el impedimento de cualquier manifestación religiosa. Ni cruces, ni hábitos, ni persignarse en público.  La Iglesia en condiciones como las que se encuentra en China o Vietnam, por decirlo de manera simple.
 
La Iglesia declara que no puede seguir impartiendo sus actividades de culto en esas condiciones, y suspende sus actividades en los templos. Allí es donde entran los católicos de a pie, para oponerse al gobierno por la vía pacífica o por la vía armada. Y viene la guerra cristera en su primera etapa.
 
A esa primera etapa, se refiere Luis Rivero del Val en su novela. Cuenta las aventuras de un jovencito de 16 años, miembro activo de la ACJM, que participa en boicots económicos, actividades de insurgencia, provisión de cristeros y espionaje. Cuando su vida peligra, si permanece en la ciudad de México, se refugia en las serranías de Colima y Jalisco....ahora como cristero.
 
Aunque la novela es un tanto apologista sobre los cristeros, resulta interesante leer su perspectiva. Tiene un gran valor hemerográfico, pues cita de manera literal numerosas notas de los periódicos de la época, tales como el Excélsior y el Universal Gráfico.
 
Con el paso de las hojas, el escrito se convierte en una novela de aventuras, en combinación con un ensayo descriptivo del conflicto. A quien le interesa saber más sobre el conflicto, le va a interesar la novela. Si eres un tanto escéptico respecto de la religión, no es el libro para ti.
 
El final de la novela no coincide con la verdad, puesto que Luis Rivero del Val recibe su salvoconducto al terminar la guerra. Se gradúa como Ingeniero Civil y participará en la construcción del México moderno como uno de los mejores constructores de la mitad del siglo XX. En la novela, el protagonista es ejecutado, con dos compañeros, a traición...días después de que se habían firmado los "acuerdos".
 
Es un buen libro, disfrutable. Pero en ocasiones cansa un poco por sus continuas notas y agregados relacionados con las adendas de periódicos, comunicados militares, documentos pontificios y piezas de oratorias. Con todo y eso, lo recomiendo, salvedad de lo que expresé líneas arriba.
 
Y hago votos para que, muchos escritores, se aventuren a tomar como pretexto el acontecimiento cristero, a fin de que enriquezca la literatura alusiva. Hasta ahora, tenemos a un titán, a un testigo real y algunos microhistoriadores. El "14", no le pide nada al Tigre de Santa Julia. Si vida bien merece una novela.

sábado, 18 de mayo de 2013

LOS PASOS DE LOPEZ. Divertida parodia de un movimiento libertador.

La enseñanza oficial nos ha impuesto el prototipo del héroe extremadamente serio, hiper-consciente, auto-diagnosticado, y premeditado en todos sus movimientos. Sus poses y situaciones son, en ocasiones, extremadamente hieráticas. A fuerza de contemplar estatuas alusivas a Hidalgo, Morelos, Allende, Galeana y el resto de nuestros "consetudinarios" héroes independentistas, queda en la imaginación del colectivo popular mexicano el prejuicio de que contemplamos a individuos serios, adustos, graves y calculadores.

Nada más alejado de nuestra realidad, me parece. Si en nuestros tiempos el berrinche de una niña "bien" (Lady Profeco) puede terminar en la destitución de cinco funcionarios públicos (incluido el padre, mandamás de la citada institución), ¿por qué no reconocerle un poco de mérito al azar, la casualidad, o incluso al impulso, dentro del papel que le corresponde en la historia?

Esa es la hipótesis que maneja Jorge Ibargüengoitia en su libro. Y el estilo personal del autor ayuda mucho a que la lectura de dicha novela se convierta en un momento bastante divertido. He escuchado a más de algún escritor afirmando que, si quisiéramos que los mexicanos se aficionaran más a la lectura, deberíamos de empezar por proporcionarles los libros de Ibargüengoitia. Creo que tienen razón. De un estilo sencillo, y una construcción agradable.

¿Quién es López? Ojo, no es AMLO. López es en realidad Periñón, cura del agradable pueblo de Ajetreo. De indudable carisma y liderazgo, es parte importante de una conspiración a la que, sin "querer queriendo", termina perteneciendo Matías Chandón. Matías es un militar que llega a concursar por el puesto de jefe de los artilleros de la Villa de Cañada.

Añádase a estos personajes otros tan simpáticos como el Sr. Borunda, el padre Pinole, Carmelita, Diego, el Patotas, el Marqués de la Garnacha y los pueblos circunvecinos. La alegre narrativa de Ibargüengoitia convierte al gesto histórico prácticamente en una comedia de situaciones, donde nada sale como realmente se quería. Y como una cosa lleva a la otra, la bola de nieve se convierte en avalancha.

Simplemente intercambie los nombres mencionados líneas arriba por los de Hidalgo, Aldama, Allende, la Corregidora y el Corregidor Domínguez... y terminará de realizar su "empalme" con el glorioso relato de nuestra independencia nacional.

Admitámoslo. Cuando a Hidalgo y a Allende los fusilan, tienen en su mente la convicción de que su movimiento culminaría en el fracaso. Lo dicen en sus declaraciones finales. Podremos argumentar que dichas confesiones fueron obtenidas bajo coacción, so pena de acariciar el infierno. Pero argumentar sobre tales consideraciones que no entraban en la esfera de confesión para salvación, dada su propia naturaleza. El mismo Hidalgo reconoce que su movimiento "se salió de control".

Una de las paradojas históricas de nuestro país, es que celebramos el inicio de la lucha, en vez de celebrar la fecha de nuestra independencia. ¿Entonces celebramos mejor la concepción de las personas, en vez de su nacimiento?

En un par de días, si dedicamos nuestros tiempos libres y un poquito más, podemos disfrutar de esta novela breve. No se arrepentirán. Además de divertir, nos puede hacer reflexionar. Sigamos los pasos de Periñón, hasta que termina por firmar su abjuración bajo el seudónimo de "López".

miércoles, 1 de mayo de 2013

Fahrenheit 451


FAHRENHEIT 451. ¿La ficción vuelta realidad?


Uno de los autores contemporáneos más populares de ciencia ficción falleció el pasado 2012. De hecho, la actual Feria del Libro de León (abril 2013) le ha dedicado un espacio exclusivo en su sección “In Memoriam”. A muchos les sonará un tanto conocido, por sus dos obras más populares: Crónicas Marcianas y Farenheit 451. Además del entretenimiento de calidad que nos proporciona la lectura de sus novelas, quiero aprovechar para reflexionar con el contenido de la última mencionada. Creo que es pertinente dada nuestra situación actual.
¿Qué tiene de pertinente la temperatura de 451 grados Farenheit? De acuerdo al libro, es el punto de ignición de un libro. ¿Se imaginan un mundo en el que los libros, en vez de ser promovidos, son quemados? Se imaginan un mundo dominado por el entretenimiento permanente, los Reality Shows, las televisiones del tamaño de una pared y la emoción permanente que buscan todos los hombres insatisfechos, al sentir el vértigo de un manejo acelerado de sus autos?
En algunos casos, no necesitamos imaginar, sino recordar. Ya tenemos en nuestras tiendas departamentales pantallas de 80 y 90 pulgadas. La tecnología en divertimento y visualización avanza a pasos de gigante. ¿Por qué no avanza a esa misma velocidad la tecnología de ahorro de combustible y de energías alternas? Es un pretexto común, hasta arquetípico, el que un joven asocie la libertad y la autodeterminación al hecho de poder manejar a grandes velocidades en lo profundo de la noche. Y si es escapando de una patrulla, mejor. Algunos héroes juveniles quedarán en el camino, víctimas de su propia imprudencia.
Tenemos en nuestra ciudad una Biblioteca Estatal maravillosa. Aproximadamente 1000 personas acuden diariamente. No se trata solo de leer, sino de aprovechar el espacio de manera cultural y hasta recreativa. Eso no logra incrementar nuestro magro promedio de lectura de 2.8 libros a nivel nacional. Nuestros periódicos se caracterizan por su tremendismo, amarillismo y agendas ocultas. Los libros no han desaparecido…simplemente se han vuelto indiferentes para la mayoría.
Por otros medios, hemos llegado al mundo en el que vive Montag, de manera cuasi paralela. El es un bombero incendiario. Perdonen el oxímoron, pero en el futuro planteado de esta novela, los bomberos generan incendios para eliminar libros. La gente se entretiene con la velocidad y los realities, la amenaza de la guerra para la sociedad es permanente, y la gente ya no se pregunta si es feliz, porque le han quitado los indicadores para responder dicha pregunta de manera adecuada.
No importa que seas feliz; lo que importa es que vivas igual que los demás. La atención a las diferencias es la mayor monserga para cualquier gobierno. Por eso los distintos estados recomiendan que la gente viva en ciudades, así se ahorran el llevar los servicios públicos a lo profundo de las cañadas o a los pueblos aislados del desierto. Por eso se promueve una cultura occidental genérica. Sería una lata lidiar con cosmovisiones indígenas o tradicionales. Es muy fácil tener una constitución en español. ¿Para qué gastar tiempo y dinero traduciendo las leyes al maya, al náhuatl, otomí y huichol? No cabe duda que la uniformidad es la clave para que un gobierno nos administre fácilmente.
Si lo analizan desde esta perspectiva, la premisa que detona la obra de Bradbury, sigue vigente. Allí están los libros, como respaldo de todo el producto cultural de la humanidad. Los robots no pueden hacer poesía. Y en medio de la vida del famoso bombero, la novela nos lleva a una toma de conciencia sobre si estamos alimentando a nuestra “humanidad” de manera adecuada.
Una esposa revivida continuamente, caída en coma por exceso de somníferos. Ausencia de recuerdos sobre el porqué se casó con ella. La primera jugada del pensamiento filosófico es el preguntarse sobre el por qué de las cosas. Pero ahora, la filosofía es una asignatura en peligro de extinción. Poco a poco, Montag va remontando esa cascada inercial que se constituye dentro del mundo en el que vive, y busca la liberación. Cambia diametralmente sus postulados. Ahora buscará salvar los libros en vez de quemarlos. Su mente y su lenguaje están atrofiados, por años de no leer. Busca quien le guíe en ese camino. Es descubierto y perseguido como un anarquista, como un terrorista. Es abandonado por su esposa, a causa de su excentricidad. Mata, sin plena intención, a su propio jefe, y huye en vivo y a todo color, perseguido por los helicópteros de los medios de comunicación.
Finalmente, los libros se conservan. Si no se encuentran físicamente, están en la mente de los rebeldes. La rebeldía consiste en leer los clásicos. Para que los libros no mueran, están ahora impresos en la mente de los antiguos profesores universitarios. El nomadismo los salvará. Ha despertado el monstruo de la guerra: podemos evocar algunos mensajes del Eclesiastés, o todo el Libro de las lamentaciones. La ciudad está hecha llamas. Lo que la protegía, terminó por destruirla. Aprendamos, si es que nos queda un atisbo de humanidad.

 
http://youtu.be/gUZUl1cs3z8

jueves, 25 de abril de 2013

VENGANZA DE SANGRE. Sebastián Roa.


 
La lectura de autores un tanto noveles, puede ser motivo de satisfacción o decepción.  Sebastián Roa es, ante todo, un historiador. Se ha introducido al mundo de la novela con resultados un tanto dispares. Me decidí a leer una novela de dicho autor, relativo a la historia de España en las postrimerías de la Edad Media.

Hablo de VENGANZA DE SANGRE, ganadora al Premio Hibris. El título nos permitiría explicar la trama de esta historia, sin demasiada imaginación. El autor aprovecha la invención de sus personajes ficticios para darnos toda una cátedra de historia y filología. Dicho esto, podrán darse cuenta de que su obra puede resultar muy culta para algunos, o pedante para otro tipo de lectores. Vayamos al grano.

Estamos en el mar mediterráneo, en los albores del Siglo XIX. La parte occidental del Mare Nostrum está en pugna entre genoveses, musulmanes, aragoneses y franceses. Para apoderarse de una lengua de tierra, hay que pedir el consentimiento del Papa, otra potencia imperial de mediana categoría que hace uso de sus atributos espirituales para maniobrar políticamente.

Entre las luchas perpetradas con la participación de angevinos y aragoneses, existe una víctima circunstancial. Allain de Avesnes, caballero al servicio de los angevinos, deja a su esposa e hijo pequeño en su residencia maltesa. Acude a la defensa del puerto, atacado por aragoneses. Finalmente, el noble francés muere y el puerto es tomado por los invasores.

¿Qué sigue? Un episodio singular, al más trágico estilo de Dexter:  un grupo de mercenarios entran a la residencia de Allain, vejan a la sirvienta y a la esposa (ahora viuda) y terminan por asesinarlas. Los cuidadores de las nobles mujeres les dan la espalda al final, para salvar el pellejo. Un italiano y un gascón. En un charco de sangre, el niño está inerme, a mecerd de los instintos de estas bestias salvajes, que a punto están de arrojarlo al despeñadero del castillo.

Digo bien que a punto están, porque en ese punto entra a la residencia el noble caballero aragonés Artal de Exea. Como todo noble caballero, el no tiene los bajos instintos de sus compañeros de conquista. Impide la muerte del niño, y lo toma en adopción. Se hace la promesa de educarlo bajo los más puros principios de la caballería medieval, sin omitir su pasado tormentoso, a fin de que el imberbe muñeco tome venganza en un futuro por dilucidar, si es el deseo del mozalbete.

De aquí en adelante, dicho niño será llamado Blasco de Exea, en honor a su padre adoptivo. El crecimiento y desarrollo del protagonista principal se ve intercalado por episodios de la historia de Aragón. Concretamente, de las ambiciones del rey Jaime II por conquistar Cerdeña.

De aquí en adelante, tenemos un contrapunto que se entreteje entre dos tramas interesantes: la lucha de Blasco por consumar su venganza, y la lucha de Jaime II de Aragón por conquistar su isla. La historia nos dice cómo termina esta historia, a grandes rasgos. Y la lógica narrativa nos indica cómo termina la vida de Blasco. Digo, si la novela se llama “Venganza de sangre”…..pues obviamente que tenemos venganza. Y al estilo Kill Bill.

Pero no se anticipen tanto. El autor hace gala de sus dotes de erudición y desparramamiento literario. Para llegar a los dos finales deseados, no hay una línea recta, haciendo honor a la matemática. El camino se torna tortuoso, advenedizo, retador y desconsolante. Blasco tendrá que crecer, enamorarse, frustrar su amor, volverse templario, participar en misiones misteriosas, enamorarse, frustrar su amor, huir, luchar en países ajenos, rescatar a sus hermanos caídos en desgracia, enamorarse otra vez, frustrar su amor. Y juntar su destino con el de la conquista de la isla.

Toda la verborrea vertida en el párrafo anterior es simplemente una muestra de lo que le espera al lector. Un ladrillo de 750 páginas para consumar un final ciertamente anticipado. Les recuerdo que lo divertido del viaje no es llegar al destino. De vez en cuando, el viaje mismo es parte de las vacaciones. Eso mismo pasa con este libro.

El estilo de redacción del libro es muy formal, con un lenguaje bastante técnico, si se me permite el adjetivo. Encontrarán un acervo de términos relativos a las vestimentas medievales que no siempre son comprensibles para el lector promedio. El autor propone un glosario al final, el cual puede ser de utilidad. Honestamente, cuando su servidor entiende por contexto que Blasco trae su armadura, se da por bien servido. ¿Importa si trae bien puesto el almófar, si se rasparon las brafoneras? ¿Si se quitó la brigantina para sacudirse la crespina? Y la garnacha no es comida mexicana en este contexto: es una especie de chaleco o abrigo de usanza aragonesa. A veces no percibo la diferencia entre cultura y pedantería.

Si eres amigo de la historia, éste puede ser tu libro. Pero es una historia muy particular, la de Aragón. Seguramente el escritor tenía en su mente como público primario a sus paisanos, lo que hace que en el ámbito internacional el libro pierda atractivo. Si te gustan las historias medievales, este libro es perfecto. No solo aparece Jaime II, sino que sale también Robert de Escocia, y hasta José de Arimatea. El autor cae en algunos excesos al final del libro que bien pueden resultar divertido. Solo te pido que le tengas paciencia al libro. Te puede cansar al principio, pero si le eres fiel, te corresponderá con buenos ratos al final.
 
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

IMPERIO, la novela de Maximiliano. Experimento de Héctor Zagal.


Pocas veces puede uno referirse a la historia relativa del Imperio de Maximiliano y la segunda intervención francesa, sin evocar por lo menos someramente a Fernando del Paso. Su obra, en este caso, tiene el carácter de monumental, a juicio de muchos –incluyendo el de su servidor-. Debo de reconocer que dicha novela fue de las delicias de un adolescente preparatoriano en plena confusión. Lo único que tengo seguro, es que la historia siempre ha sido materia de mi predilección.


En este contexto, IMPERIO no pretende ni superar ni sustituir a la meganovela de la Intervención Francesa. De hecho, pareciera que utiliza un enfoque completamente suplementario. La novela de Fernando del Paso va utilizando la mirada de Maximiliano y de Carlota, principalmente. Este escrito utiliza una variedad de personales, los cuales nos brindan sus detalles conversacionales, ayudando a pincelar todo el panorama de los últimos días de Maximiliano y su consabido fracaso imperial.

Así pues, a lo largo de la lectura tenemos la óptica de Maximiliano, preso y en capilla, en Querétaro. Pero, junto con dicha visión, complementamos el mapa circunstancial con fragmentos de vida de los demás personajes, menos Carlota. Pareciera una contraposición menor a Fernando del Paso. Desfilan por las hojas el Arzobispo Labastida, el Príncipe Leopoldo, el emperador Francisco José, Tomás Mejía, Miramón, incluso el cocinero Tüdös. Lo que tienen en común es que todos comparten los últimos días de vida de Maximiliano desde su perspectiva.

A manera de recuerdo, el fallido emperador nos va informando de sus desilusiones, sus fallas, sus supuestos pensamientos íntimos y la enseñanza final. Dicha enseñanza se pagará con sangre. En este sentido, Héctor Zagal realiza un ejercicio de interesante verosimilitud al imaginarse qué sería lo que pensarían todos los protagonistas de esta Novela. El lector deberá acostumbrarse a los vaivenes del escrito, que nos lleva de ida y vuelta con Maximiliano, pasando por los protagonistas menores. Más que un contrapunto, estamos viendo una historia de días, enriquecida con las visiones, un tanto catastrofistas, de los amigos de Maximiliano.


Se puede aprender de esa época, leyendo la Novela. No es la situación ideal para quien no conoce del tema. Pero sí ayuda a enriquecer las visiones y a compartir el posible punto de vista del perdedor, con un sutil sarcasmo cortesía del autor. Hay que reconocer que dicha invasión pareciera una maldición histórica de nuestro país. Ahora hay unanimidad en su condena, y consideramos a su mera constitución como un disparate. Pero se nos olvida que el acervo cultural de nuestra patria, enriquecida con dicho intercambio, provocó los elementos más representativos de nuestra cultura popular mexicana. ¿Qué sería de nuestra tradición cultural sin la música de mariachi, de banda, de polka norteña? Hablamos solo de la música…habría que hablar de la comida, la vestimenta, las costumbres.

En definitiva, IMPERIO es un gran soldado, en esta batalla que comanda NOTICIAS DEL IMPERIO. La primera, entretenida; la segunda, grandiosa. La primera, novedosa; la segunda, clásica. No son diferentes; más bien, complementarias. Para nada excluyentes de leerse.
 

lunes, 25 de febrero de 2013

¿Es usted un psicópata? Megareportaje para pensar.

Jon Ronson es un periodista poco convencional. Parece que le interesan los casos extraños. Me divirtió sobremanera su libro "Los hombres que miraban fijamente a las cabras", admitiendo que el mismo título hace que ese libro no sea digerible para cualquiera. ¿Humor negro con sutilidad británica? Creo que eso fue lo que encontré en el nuevo libro de Ronson.
 
Siempre he tenido una suerte de relación amor-odio con la psicología. Por un lado, me parece una ciencia de enorme pertinencia y utilidad en mi profesión, como educador que soy. Pero también asoma en mi mente el prejuicio de que, si estoy frente a un psicólogo, éste tenderá irremisiblemente a analizarme y categorizarme. A estas alturas del artículo, no dudo que habrá alguien que me juzgue de bipolar, por explicar mi relación erótica-tanática con la citada ciencia. Sin embargo, este libro es imperdible de leerse, incluso como cultura general.
 
¿Con qué empezamos? Un grupo de catedráticos, de diverso origen y perfil, pero en su mayoría neurólogos, reciben un paquete de correo con un libro escrito por X personaje, y un montón de mensajes cifrados. Benditas las redes sociales que hacen que algunos de estos personajes descubran, a lo largo del mundo, que han recibido dicho paquete, amenazante intelectualmente y de una fascinación intrigante.
 
Deborah, neuróloga londinense, propone que contraten a Jon Ronson para que lleve a cabo una investigación sobre el origen de los paquetes. Él es el indicado cuando de investigar extrañezas se trata. ¿Es el juego de un terrorista, o las manías de un loco? Jon empieza su investigación, la cual lo lleva a lo largo de las Islas Británicas y de la Unión Americana. Cuentas falsas de facebook, personajes inventados, trabajos a terceros. Todo forma parte de un coctel que un tipo medio loco conjugó, preocupando a los citados neurólogos.
 
Un tanto decepcionados por haber sido el campo de prácticas de un orate, Deborah agradece a Jon por su investigación. Sin embargo, a Ronson el tema le resulta de lo más estimulante, y comienza a investigar sobre la locura y sus puntos intermedios.
 
En serio que me resultó altamente entretenido el desarrollo de sus argumentos. Con un estilo narrativo formal y coloquial, el reportero y escritor nos narra en primera persona sus experiencias con psicólogos de las más diversas corrientes: curadores de psicópatas y detractores. Locos y cuidadores de manicomios. Un test para detectar psicópatas y la intuición de que quienes manejan las riendas económicas y políticas de este mundo están "más pa'llá que pa'cá". Lucha a muerte entre Cienciología y Psicoanálisis. ¿Necesitas algún motivo más para leerlo? Manipulación de gremios y medicaciones forzadas que alimentan a la industria farmaceútica. El mundo es una entera conspiración, si somos lo suficientemente paranoicos para creerlo. Y el testimonio de un joven que se fingió loco para evitar una condena por asalto y agresión de unos cinco años, para terminar quince años en un sanatorio de alta seguridad para asesinos seriales y psicópatas.
 
Personalmente, me divertí sobremanera, y creo que sí tengo algunos familiares y vecinos algo psicopáticos. La lectura fue amena, y algo de cultura general se agrega con el fruto de las investigaciones de Jon Ronson. Atrévanse a leer algo diferente. No hay que jactarse de cultos por leer novelas cada que levantan un libro en las manos. En este caso, una opción heterodoxa se justifica con creces.

martes, 25 de diciembre de 2012

El día que Nietzsche lloró. Vitalismo y psicoanálisis en pequeñas dosis.


Una de las asignaturas pendientes que su servidor tenía dentro de su lista, era precisamente esta novela de Irving D. Yalom. Para los que somos afectos a la filosofía (decir que somos Filósofos es algo realmente muy pretencioso), nos puede resultar tentador. La sola naturaleza del título puede servir para confirmar nuestra predisposición hacia al citado filósofo. Es como meterse en un frente de batalla, en un terreno de tiros. Satanizado o idolatrado, Nietzsche no puede dejarnos indiferente. Honestamente, creo que este  filósofo ha sido más malinterpretado que realmente comprendido.  Y el libro no es una apología de su obra.  Parte de otra premisa mucho más interesante.

¿Se imaginan una plática entre Freud y Nietzsche, entre los postulados del psicoanálisis y del vitalismo/existencialismo? De imaginarlo, no pude resistir comprar el libro, una vez encontrado en “El Sótano”.  Propiamente, los personajes del planteamiento inicial no son ellos. Es el Doctor Joseph Breuer. Veamos.

Joseph Breuer es una eminencia médica de la Viena del XIX tardío. Sus investigaciones sobre las funciones sensoriales y el cerebro en palomas le han otorgado cierta notoriedad en el ámbito académico. Atiende a la crema y nata de su ciudad. Judío en sus raíces, aunque se considera a sí mismo librepensador. Tiene como su protegido al brillante estudiante de medicina Sigmund Freud.

A las manos de Breuer llega una extraña carta, una petición de la rusa Lou Salomé. En esencia, la tal Lou se considera amiga de Nietzsche, y le solicitará al doctor Breuer que atienda al filósofo, presa de síntomas múltiples. Dicha sintomatología conduce a Nietzsche a episodios suicidas y de desesperación total. No es el rubro ni mucho menos la especialidad del Dr. Breuer. Cerebralmente quiere rechazar tal ofrecimiento, pero acepta, cautivado por la personalidad de la dama.

Nietzsche ha visitado a más de una veintena de doctores, y ninguno puede curar su migraña, sus ataques, su foto-sensibilidad, sus mareos, nauseas, para-epilepsia y quién sabe cuántas cosas más.  Lo intrincado del caso es que tiene que idear una cura más bien del tipo mental, no física. La principal enfermedad de Friedrich es su desesperanza. ¿Cómo curaremos a alguien sin que se dé cuenta?

Para el caso, Breuer, platica la situación con Freud. Aunque el novel Médico tiene apenas 26 años, ya bosqueja en su legado interior la teoría del subconsciente, del yo, ello y super yo. Además, le da su debida importancia a la interpretación de los sueños, incluso mediante la hipnosis. Con todo este arsenal preparado, Frau Breuer se dispone a atender al tal Nietzsche en su consultorio.

Es interesante que se pinte al filósofo como lo que era en ese momento: un personaje desconocido para la sociedad imperante. Un profesor universitario que se ha jubilado precozmente, con el fin de liberarse de ataduras y escribir sus pensamientos. Un enfermo permanente en busca de clima y condiciones propicias para vivir su vida. Hiperleído tras su muerte, inexistente en su vida. Filósofo póstumo, como le gustaba llamarse a sí mismo. O palabras de dinamita, para contentillo de sus fans y argumento de sus detractores.

Comienzan las sesiones entre el filósofo y el doctor. El doctor intentará, a través del análisis de sus síntomas, curar su psique, cambiando de tema sin que se note. Pero no puede, Nietzche es el Juan Manuel Márquez de la filosofía modernista. Puedes darle un buen golpe, pero él te noquea en el siguiente round. Breuer, un tipo ilustrado y librepensador, se apasiona en cada diálogo que tiene con el sujeto. Añora las sesiones, pero las plantea como una partida de ajedrez; nunca ganará de esa manera. No puede entrar  a la psique con refutaciones lógicas o disertaciones académicas.

¿Qué recurso le queda? Propone un intercambio de servicios. El curará las migrañas de Nietzsche, y Nietzsche curará la “desesperación” de Breuer. El doctor se finge en crisis existencial, tratando de realizar un efecto espejo, para hacer que Friedrich caiga en la cuenta de que lo que dice que le pasa al doctor, en realidad le pasa a él.

Craso error. Ahora Nietzche es quien hace un psicoanálisis al doctor….y en la medida que profundiza, Breuer descubre que realmente necesitaba el proceso. Le urge una curación a su vida. Tiene notables zonas oscuras, que el filósofo, muy a su estilo, trata de deshollinar. Hay que pasar de atacar los síntomas, a atacar las causas. Un psicoanálisis existencialista, ¿qué tal?

El resto de la novela es un buen toma y daca entre las técnicas psicoanalíticas y la filosofía vertida por el autor alemán. Y sí, Nietzsche llora al final. ¿Quieren saber por qué? Lean la novela.

El autor es sincero: los personajes son reales, e históricamente comprobables en cuanto a su personalidad, fondo físico e intelectual. El encuentro entre ellos es ficticio, pero creo que se respetan las reglas de la verosimilitud con bastante solvencia. Eso hace más interesante el desarrollo.

El estilo de escritura es un tanto solemne, no esconde la vena académica del autor. Pero a su servidor le pareció bastante digerible. Si te gusta pensar de vez en cuando, y salirte de la banalidad, las ideas compradas y la vacuidad imperante en este mundo consumista, reflexiona sobre ti mismo. La gran idea de Sócrates que Nietzsche explota de manera exponencial. Y puede ser un libro que abra la puerta a lecturas más profundas sobre los temas principales. Después de esto, hay que leer a Freud y a Nietzsche, pero sin ideas preconcebidas. Dejemos la idolatría y la satanización a un lado, si me hacen favor.

sábado, 1 de diciembre de 2012

El Invierno del Mundo. Grandes hechos y microhistorias.


Sabemos, y sobra repetirlo, que si hay un evento de ampliamente estudiado y analizado en la historia del mundo, es la Segunda Guerra Mundial. Los recientes intentos de abordar dicho suceso van más bien con la intención de modificar el enfoque, de descubrir detalles que no han sido revelados a pesar de la exhaustiva investigación, o bien de proponer otra cara de los participantes.
Ken Follet ha creado una base literaria bastante extensa a lo largo de su carrera como novelista. Infiero, a riesgo de ser corregido, que éste será uno de los libros que menos dificultades ha entrañado en su génesis. Insiste, en la contraportada de los productos acreditables a su trilogía reciente, que "es la historia de mis abuelos y los tuyos, de nuestros padres y de nuestras propias vidas. De alguna forma es la historia de todos nosotros". No me queda duda que Ken simpatiza con sus personajes Galeses, y que él se considera un socialdemócrata duro. Y tira duro proporcionalmente, a medida que te alejas de ese cuadrante social y político.
 
¿Vale la pena comentar, formalmente, de qué trata EL INVIERNO DEL MUNDO? Es la cuarta torta que ingiero del autor. Y ya me conozco los ingredientes de memoria. Obviamente, la compro porque me gusta. Sin embargo en mi yo profundo, también hay un lector un tanto insatisfecho. En un lapso de veinte años, Ken Follet repite los procesos que hizo con sus primeros libros en dos siglos. Los abusos, las infidelidades y las diferencias sociales dan volteretas de sangre (hablando de violencia y parentescos ocultos) para que al final, los buenos moralmente hablando, se salgan con la suya.
 
Ahora, los descendientes legítimos o ilegítimos de las 5 familias protagonistas en LA CAÍDA DE LOS GIGANTES, participan en la gestación  y desarrollo de la mayor conflagración en la historia de este mundo. Apareceran los Dewar, en USA; los Peshkov, rusos comunistas o capitalistas. La estirpe de los Williams y los Fitzherber prosiguen en su dialéctica un tanto clasista. Y a los Von Ulrich, literalmente, se los carga el "payaso" de Hitler. Literalmente.
 
Nuevamente, el contrapunto Folletiano hace gala de maestría y va conduciendo a través de las cinco historias con episodios  trepidantes y emociones encontradas. Es escalofriante leer, mientras los "camisas pardas" intimidan, con violencia física o verbal, a los que se oponen a su modo de ser y concebir al mundo. Muestran orgullosos sus uniformes militares, triste pantomima del valor militar.
 
Visualizamos el poder destructivo de la bomba atómica, y la ejecuciones sumarias de la ocupación militar. nadie es el bueno en esta guerra. Se lucha por un supuesto valor supremo....mientras tanto, el fin justifica los medios.
 
Estoy escribiendo esta reseña el 1 de diciembre, cuando en mi país se llevará a cabo la asunción de un presidente bien preparado políticamente, pero humanamente con muchos huecos. Sigo preguntándome si realmente podría mencionar tres libros que hayan influido en su vida. Y a las cercanías de la Cámara de Diputados, los Camisas Pardas lopezobradoristas (Yosoy132 y tribus afines) hacen gala de su poder y brutalidad, buscando una víctima propia al que permitan mostrar y cargar como reliquia. Lo que siembras, cosecharás, Mesías tropical. Y la policía, que deberíamos de tener ocupada persiguiendo criminales, agazapada en contención de estos cuadrúpedos coprófagos.
 
 El destino de mi país no es tan esperanzador, a juzgar por las bazas políticas que nos jugamos: corrupción o fanatismo. ¿Permitir todo? ¿Perseguir al que no piense como nosotros? ¿Es delito el que no nos crean?  Así se sentirían los alemanes ante el ascenso de Hitler, imagino. Y el miedo de los países vecinos. Ya no es un país el que ocupa a los otros; ahora son las transnacionales y los cárteles de las drogas, poderosos por igual.
 
Como ven, suelo salirme del tema. Pero eso da la lectura. Activa neuronas y aflora los sentimientos más profundos. Yo, entre muchos, nunca nos cansaremos de las terribles historias de la Segunda Guerra Mundial, de los campos de concentración, del bolchevismo y de matar al que dé un paso atras....en vez de no dejar a ninguno detrás. En ese punto, el autor permite que sintamos horror al ver de lo que hemos sido capaces como humanidad. ¿Y demostrar que aprendimos? Tristemente, lo dudo mucho.
 
En resumidas cuentas, EL INVIERNO DEL MUNDO, es un libro para entretenerse, para reflexionar, para aprender algo de historia. Ken Follet no es precisamente un historiador, es un contador de historias. Tiene algo de vena por su origen periodístico, pero creo que sería injusto criticarlo como si fuera un divulgador histórico. Simplemente, sus historias son muy buenas, el contexto es verosímil, pero los personajes son ficticios. No perdamos de vista ese detalle.
 
Como el autor no rompe sus esquemas constructivos, extrañé un personaje japonés que nos mostrara también esa faceta de la Guerra. El punto de vista oriental. Espero que para la tercera parte rompa un poco su estilo, pues para la guerra fría habrá historias interesantísimas para contar DE TODO EL MUNDO. Ya "chole" con Europa y Estados Unidos como ejes de la perspectiva de las personas.
 
Finalmente, sé que al autor le gusta también hablar un poco de la vida genital de las personas. No sé por qué, pero creo que en este caso, como que le "interesó" de más desarrollar esta faceta de cada personaje. Me parece innecesario, ¿o será que el fenómeno 50 shadows of Grey ha presionado a los demás escritores para que se pongan más eróticos? Es pregunta inocente.
 
Con todo, es un libro que recomiendo. Compré el ejemplar apenas llegado a la libraría, y devoré sus 950 páginas en cuestión de una semana. De que sigue siendo adictivo, no lo dudo. Ojalá lo sea para ustedes.
 

martes, 20 de noviembre de 2012

1Q84 Tercera Parte. Un final introspectivo y ¿sentimental?

Había hecho buenas lenguas del estilo narrativo de Murakami en mi anterior entrega. Incluso dejé en "pausa" mi fila de libros por leer, pues me decidí en comprar la tercera parte de esta novela; debo admitir que me dejó interesado en su conclusión.
NO expliqué con suficiencia, en la entrada anterior, sobre el desarrollo de la Novela. Quizás sea hora de completar la historia.

Aomame es una joven, especialista en acondicionamiento físico, que por azares del destino se ha convertido en asesina a sueldo. No es cualquier sicario, a ejemplo de los energúmenos que pululan en nuestro México violento. Ella sabe dónde aplicar un pequeño piquete en la parte posterior de la cabeza, y se acabó. Con pulcritud y limpieza, realiza el traslado repentino de almas condenadas.

Más que una asesina, es una justiciera. Está a órdenes de la Madame, una millonaria de bajo perfil que patrocina una casa de acogida para mujeres que han sufrido violencia extrema de parte de sus parejas. La historia juvenil de Aomame, y la causa "noble", hace que se justifique a sí misma en su papel.

Por otro lado, Tengo es un escritor en ciernes, maestro de mátemáticas, que siente la poderosísima tentación de adaptar un libro escrito por Fukaeri, una niña de 15 años con problemas de comunicación graves, pero extraordinaria imaginación. Haciendo esas modificaciones al texto original logran que se convierta en un éxito de ventas, pero se darán cuenta de que la historia no es ficticia, es real, e involucra a una secta de reciente creación que ve amenazado su patrimonio con la publicación de la obra literaria.

Poco a poco, sabemos más de la infancia de Tengo y de Aomame, descubriendo la infinidad de puntos que tienen en común, aunque hayan compartido solo un par de años de escuela. El rictus de la narrativa está encaminada a que estos personajes se encuentren, pero no de manera fácil. Aomame recibe la orden de matar al líder de la secta, pues realiza violaciones rituales a menores de edad. El caso más dificil de ejecutar en su carrera de asesina. Y tengo tendrá la vida en vilo, pues se da cuenta que es descubierto como el "negro" de la novela, y se siente perseguido y vigilado.

A todo esto, el mundo en el que viven no es el mundo de antes. Aparecen dos lunas, pero solo ellos se han dado cuenta. Es como si se hubiera creado una metarrealidad, un cambio de vía, que los ha hecho desembocar en misiones peligrosas, al estilo de cada quien.

¿De qué trata la tercera parte? Aomame se oculta tras haber cometido el asesinato, y Tengo oculta a Fukaeri tras sentir que puede ser descubierto. Pero ambos conciben, por distintas pistas que les da la vida, que todo parece ser una prueba del destino, que está empeñado en dejar un camino de migajas para unirlos.
 
Se une un tercer personaje a esta trama. Ushikawa, siniestro investigador freelance que es contratado por la organización sectaria para encontrar a Aomame. Pero él ha descubierto una especie de conección entre ella y tengo. Este tercer libro es una especie de persecución, una carrera para ver quién gana su vida, su libertad...incluso el amor de su vida. Mientras, los capítulos pendientes de cada personaje se van cerrando: el pasado de Aomame, su anhelo de vivir para reencontrarse con Tengo, a quien no ha visto en veinte años, la muerte del padre de Tengo, y su supuesta intervención sobrenatural que atormenta a los otros implicados. El "intercambio de fluidos" que tiene Tengo con Fukaeri y con una encantadora enfermera. Todo, reflexionado a posteriori, va quitando fragmentos de ese velo que ocultaba la verdad completa.
 
¿Es una buena novela? Creo que sí, y me gusta el estilo de Murakami de reflexionar sobre la vida, el mundo y lo que nos pasa en un nivel más bien íntimo. No quiere encontrar respuestas que sirvan a toda la humanidad, cada persona quiere encontrar respuestas a la vida que vive. En ese sentido, Murakami se separa de Saramago...otro de mis favoritos.
 
Extrañé una dosis de mayor acción en esta última parte. Es muy intimista y reflexiva. Instrospectiva casi hasta más no poder. Vamos, hasta cursi porque tiene un final estilo Disney donde la pareja se encuentra, escapa del mundo de las dos lunas y terminan abrazados en una cuarto de hotel. Pero Murakami sabe acomodar las piezas para que ese dsenlace no solo sea lógico desde los postulados de la historia, sino que provoca que el espectador anhele un desenlace de ese tipo.
 
Dicen que es una Novela que muchos se disputan para realizar una película. Me parece que, si se realiza un culebrón de Holliwood con 1Q84 como base, la destrozarían por completo. Novelas de naturaleza reflexiva suelen tener malos resultados en la pantalla. ¿Cómo traduces en imágenes lo que piensa en voz alta la gente? Ya comprobamos lo anterior con la versión fílmica del ENSAYO SOBRE LA CEGUERA. Por favor, no lo intenten. No en occidente.
 
Los dejo con un anexo del intento fílmico que se realizó en Jaón. Vean y juzguen...pero mejor lean el libro. ¡Hasta luego! Yo me esconderé de la Little People, mientras busco más música de Janacek. JO JO!
 
 

jueves, 8 de noviembre de 2012

1Q84. Mejor que el Nobel.



Como lo comenté en la ocasión anterior, al comprobar que el Premio Nobel de Literatura de este año correspondió a un Chino (Mo Yan), me dieron ganas de leer a los suspirantes antes que al ganador. En mi mente se creó la obsesión por obtener novelas de Phillip Roth y Haruki Murakami. Estoy pendiente con el autor estadounidense, flamante ganador del Príncipe de Asturias. Paradójicamente, el Rey de España pierde credibilidad, al mismo tiempo que los premios de su hijo suben como la espuma, desde mi muy humilde punto de vista.
¿Cómo describir a Murakami? ¿Cómo hablar de 1Q84? Definitivamente, cumplió con mis expectativas, con creces. Cuando observo un libro-ladrillo en los estantes de las librerías de mi ciudad, contemplo 2 posibilidades: un banquete literario o un tremendo dolor de cabeza producto del ladrillazo autoinflingido. No niego que he tenido fracasos en el camino. Insisto que tengo como asignatura pendiente digerir a Salman Rushdie. Leer 1Q84, en sus partes primera y segunda, me llevó la friolera de tres semanas, en medio de la vorágine de mi labor docente y algo más. No me fue tan adictivo como Stieg Larsson o Ken Follet, pero definitivamente sí fue un libro que me hacía extrañarlo cuando estaba en medio de revisiones de exámenes y en plena secuencia didáctica. Y hablo de un libro de casi 1000 páginas.

Por decirlo de una manera evocativa, Haruki Murakami ya pasó a ocupar un lugar preponderante dentro de mi panteón literario, al lado de Ítalo Calvino, José Saramago, Valerio Massimo Manfredi, Santiago Posteguillo, Stieg Larsson y Ken Follet. ¡Ah! Se me olvidaban Calderón y Trino. No serán escritores de carrera, pero para mí están Honoris Causa. Libros para leer más de dos o tres veces.

Entremos en materia. No es fácil describir la literatura de Murakami, si nos atenemos a su producto principal, a juicio de muchos. ¿Cómo clasificamos al estilo del escritor nipón? Permítanme realizar una aproximación políticamente incorrecta, comenzando por lo que no es.

Para empezar, no es una novela para adolescentes ni jóvenes. No es un escrito que yo pueda recomendar como lectura de base en un curso de bachillerato. Si bien su escritura es ágil, también es metódica y exige concentración. No tiene historias de amor banales y cursis, ni referencias “Crepusculares” o cosas por el estilo. Las situaciones sexuales de los protagonistas pueden poner los pelos de punta a uno que otro, pero en la lectura ni siquiera se sienten como un bache en el camino. Vale decir que el sexo en las novelas de Murakami es como el sexo en las películas de Stanley Kubric. No causa morbo, sino una tremenda extrañeza. Y, permítanme decirlo, en el contexto de la historia resulta hasta fascinante, desde el punto de vista literario.

No es realismo mágico, ni fantasía ni costumbrismo rígido. Se me viene a la mente –ignoro si algún conocedor haya inventado el término, clasificado la corriente- de nombrar al subgénero de esta novela como Metarrealismo. Su historia es coherente, como una figura en el suelo hecha a base de fichas de dominó. La figura, vista desde un ángulo, puede parecer extravagante. Pero, al momento de dejar caer la primera ficha, todo el cauce corre con tremenda elegancia.

No es literatura comercial, aunque se haya vendido bastante bien. Creo que la intención de Haruki, antes que vender libros, es ponerle un poco de pimienta a la sociedad urbana posmoderna en la que estamos inmersos.

Literariamente hablando, es un escritor oriental que mezcla lo mejor de oriente con lo mejor de occidente. Utiliza el contrapunto con maestría, acercando las historias de los participantes de manera coherente e interesante. Metódicamente, se van destapando los personajes, en cuanto a su contexto y desarrollo. Hay equilibrio descripción-acción. Me dio la impresión de estar resolviendo un Mega-sudoku, conforme avanzaba en las páginas.

Tanto el libro I como el II están divididos en una serie de 24 capítulos, cada uno dedicado a Aomame y Tengo, respectivamente. Son los personajes centrales de la historia, y parece que sus trayectos terminarán por chocar, cuales trenes en colisión. Pero no contábamos con los cambios de vía que provocará el autor. En ocasiones adivinamos el trayecto que tomará la historia, pero en ocasiones nos provoca incertidumbre. Buen equilibrio.

La Novela comienza con un par de aforismos, para cada personaje. De allí que pudiéramos clasificar su novela de algo filosófica. Pero no lo filosófica de Saramago, que “escupe” las reflexiones de los personajes hacia el medio hostil que les rodea, como mandando un mensaje al mundo que se pierde por el hombre mismo. Las disquisiciones filosóficas de los personajes de 1Q84 se quedan en lo privado, tratando de llenar un vacío existencialista. Es filosofía íntima, y creo que se acomoda bien a cualquier lector.

Aomame es una joven de 30 años, experta en estiramientos y terapia muscular. Pero sobre todo, es una asesina/justiciera. Tengo es un profesor de matemática, escritor en ciernes y otrora compañero de clases de Aomame. Ambos se verán involucrados, sin darse cuenta, en problemas que amenazan su vida por culpa de un grupo fundamentalista religioso refugiado en las montañas.

1Q84 es una novela completa. Tiene una trama complicada, pero perfectamente orquestada. Tiene acción. Tiene suspenso. Una historia de amor que no es nada cursi. Juega con los sentimientos más profundos del ser humano, si llegamos a compararnos con alguno de los protagonistas. Y tiene su dosis de ficción, la cual puede no serlo si partimos de la premisa de que lo de deseamos, es lo que terminamos por volver realidad. Si para un esquizofrénico la realidad es lo que le procesa la mente; ¿por qué no pensar que la realidad será al final de cuentas lo que deseamos, lo que escribimos, lo que imaginamos con vehemencia? No he terminado el libro II, y ya acudí a mi librería favorita a comprar la III parte.

Como saben ustedes de sobra, no es mi intención relatar la historia del libro. Simplemente comentarles, con mis muy particulares argumentos, si una novela vale la pena para ser leída. Creo que la respuesta es obvia. Es una novela ideal para los adultos urbanos, pero si algún joven se decide a leerlo, espero que lo disfrute….y no me cargue con la culpa. Espero hablarles de la culminación de la trilogía en la siguiente semana.