Un refugio para la literatura......y cosas que no tienen nada que ver.

No te hagas falsas espectativas......no es la fuente de la eterna sabiduría ni la llave de la diversión. Compartir es enriquecer. Es un lugar donde podrás expresar tus opiniones, espectativas e inquietudes sobre libros, poemas, novelas, adaptaciones al cine y demás asuntos que tienen que ver con aquellos que leemos un "poquito".

¡Bienvenido! Siempre se aceptan sugerencias, y todos estamos deseosos de que compartas tus vivencias y opiniones con los libros y objetos similares.

viernes, 3 de octubre de 2014

ERASE UNA VEZ MÉXICO 2. Los mitos también mueren.



Al parecer, este año será el año de la Historia, en lo que ha selecciones de lectura corresponde. Sin una intención previa, resulta que prácticamente en todo el año he optado por lecturas relacionadas con la novela histórica o el ensayo histórico. Apenas hace unas semanas que tenemos en las librerías la segunda parte de la serie "Érase una vez México", y no resistí a la tentación, como fanático de la historia, de devorarlo.

Un primer detalle que debo reconocer. Al parecer, hubo un jalón de orejas a la editorial. La primera parte tuvo notorios errores de edición y ortografía. Esta segunda parte, aparece límpida y clara, en ese sentido. Algunos de los mapas me parecen bastante pueriles en su diseño, pero son válidos si sirven para considerarse en perspectiva de lo que "veían y leían" los personajes de la época.

Esta segunda parte, comienza con el Grito de Dolores (¿debería de decir "Mito de dolores?) y recorre la historia de nuestro desafortunado país hasta los inicios de la Revolución Mexicana. La partida de Porfirio Díaz en el Ipiranga. Los capítulos del libro son consistentes con las etapas con las que tradicionalmente se categoriza a la historia de México en el Siglo XIX.

Como un juicio preliminar, me parece un libro adecuado para aquellos que solamente se han quedado con los pequeños retazos de historia que recuerda de sus clases en la educación básica y media. Para lectores fuertes o aficionados de la historia, me parece un libro insuficiente. Plantea bien la causalidad de los hechos, y sus posteriores consecuencias. Pero muchos detalles finos no pueden ser incluidos en la narración. Dado que (imagino) el libro está redactado teniendo la primer clase de lector como objetivo, comprendo sus características.

Repasemos brevemente las etapas con los que se dividió la obra:

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA (1810-1821)
Desde la germinación de las ideas autonomistas hasta la consumación de la independencia. Creo que describe adecuadamente la forma como surgieron y se comunicaron los deseos autonomistas, las causas aparentes y reales. Faltó profundizar un poco más en la consecuencia de las reformas borbónicas, creo. Bien por mencionar a Iturrigaray, el cantón de Xalapa, los intentos de la Ciudad de México y de Michoacán, antes de la Conspiración de Querétaro que culminó en el grito de Dolores.

Las cuatro etapas de la guerra de independencia, narradas de manera escueta. A mi parecer, la segunda etapa (Morelos y sus seguidores) daba para más. Bien por aderezar con detalles anecdóticos como el chocolatito de Hidalgo, o la Güera Rodríguez. Pudo haber mencionado al hijo de Morelos, que ya hacía sus pininos en el ejército en el sitio de Cuautla.

Iturbide hizo el "Pacto por México" de aquella época. ¿El Peña Nieto de la antigüedad? Un general valiente, cruel y represor con sus enemigos, venido a menos por sus corruptelas. De repente se encuentra con una posición de mucho poder, y decide cambiar los postulados: a raíz de la reinstauración de la Constitución de Cádiz, lo que se combatió con tanto denuedo, ahora es deseado. Pero ya no hay insurgentes para ello: a la gran mayoría los mataron, o firmaron su amnistía.  Iturbide realiza un PACTO en el que todas las partes ganan algo. El resto ya lo sabemos.

MEXICO INDEPENDIENTE, CAOS TOTAL (1821-1848)
Es una etapa muy oscura en la historia de nuestro país. Repasa los momentos básicos: Imperio de Iturbide, Constitución de 1824, revuelta de Guerrero, asesinato de los Padres de la Patria. Obviamente, las intervenciones extranjeras: Texas, Francia, España en Tampico, Guerra contra los Estados Unidos.

El personaje central, Santa Anna. Para muchos, el mayor villano de la historia. Para otros (como un servidor) un idiota con iniciativa. El chivo expiatorio de otros villanos peores.....pero ya saben lo que dice el dicho: No hay nada peor que un pen/&·=!( con iniciativa.

Bien por poner en su lugar los detalles de la Batalla de Chapultepec. Dejemos de hablar de los niños héroes y el invento de Miguel Alemán. Hablemos de los héroes de Chapultepec. Los detalles importan. Juan Escutia no se arrojó con la bandera desde el castillo. Fue Margarito Zuazo el que murió con la bandera enredada, corriendo del enemigo, para que no cayera en manos mexicanas. Y eso fue en otra batalla: Molino del Rey. Aclaro que esto último no viene en el libro, pero se los comento como una buena contextualización.

Algo que me gusta mucho de este libro, es que se detiene para platicarnos sobre lo que hacía la sociedad de aquella época para aguantar a sus respectivo jefes políticos. O mejor dicho, ¿con qué se distraían? ¿Qué tipos de espectáculos estaban de moda? ¿Qué eventos se organizaban para el entretenimiento? Y tenemos en esta época los primeros globos aerostáticos, pulgas amaestradas, luchas entre animales salvajes. Detalles deliciosos de la época.

GUERRA DE REFORMA:

La última de Santa Anna. La revolución de Ayutla. La generación de liberales. Juárez y compañía. Las leyes de Reforma....suaves al principio, pero rudas al final. No es lo mismo que te obliguen a vender a que te lo quiten. Hay un tono anticlerical en toda esta parte, pero hay que reconocer que al final de cuentas había que conseguir dinero de donde se pudiera....aunque se haya gastado en la guerra.

Siempre nos explican que expropiaron los bienes de la Iglesia, en plena guerra de Reforma. ¿Qué pasó con este dinero? Porque al ganar Juárez la guerra, no tenía un centavo. Tuvo que declarar la suspensión del pago de la duda por dos años, lo que ocasionó la intervención francesa. ¿Recuerdan? El libro no menciona ese detalle, pero ya se pueden imaginar....la guerra es la guerra.

INTERVENCIÓN FRANCESA:

En esta parte, el libro es rico en detalles y abunda en información. A mi juicio, es la parte mejor desarrollada de esta segunda parte. Incluso más prolija en detalles que la parte de la independencia.

La intervención francesa, el advenimiento de Maximiliano. Su característica de tono útil de Napoleón. Las características sobre humanas de Carlota, que dejaban en calidad de ignorantes a todas las damas de alcurnia mexicana. Ella, que hablaba seis idiomas y quería saberlo todo sobre México. Aquellas, que solamente chismorreaban y "chopeaban" en el chocolatito su pan, para asco de nuestra emperatriz.

Bien planteados los errores y las disfuncionalidades del Efímero Imperio de Maximiliano. Podríamos decir que nació muerto. Y otra vez, bien en cuanto a platicarnos los entretenimientos de la época: las cantantes de ópera, José Zorrilla en México, la Sra. Peralta, el ruiseñor mexicano. El primer toque de campana en Dolores (hecho por Maximiliano, ¿eh? ) y otros detalles sabrosos.

REPÚBLICA RESTAURADA:

El fin del gobierno de Juárez (duró 15 años de presidente, pero ahora nadie le dice dictador ni nada por el estilo) y el gobierno de Lerdo de Tejada (en aquella época, un ideólogo magistral; en nuestra época, lo hubiéramos tachado de rabo verde por querer casarse con una chiquilla de 14 años, cosa que no consiguió). Los anhelos de don Porfirio. La muerte de Juárez y la fortuna del héroe de Tuxtepec. ¿O debo decir el llorón de Icamole?

Otra vez, una delicia los entretenimientos de la época: las caminatas por el Paseo de la Reforma. Los nuevos presdigitadores e ilusionistas. Los espectáculos circenses que vienen de otros países y germinan en el nuestro.

EL PORFIRIATO:

Otra etapa que me parece magníficamente desarrollada. Porfirio Díaz, un éxito en lo económico pero con muchos huecos en lo social. La política del pan o del palo. La modernización del país. Las comunicaciones. Las inversiones extranjeras. Las reelecciones. Las pequeñas revueltas que fueron rápidamente sofocadas.

Un pequeño error, a mi parecer. Comentan en el libro que en 1885, fue el primer año que México tuvo superávit fiscal. Según mis datos el primer año en que eso ocurrió fue en 1829, bajo el gobierno de Anastasio Bustamante y la rectoría de Lucas Alamán.  Pero como eran conservadores, entonces no cuentan para nuestra historia patria.

Y finaliza con el sentimiento antirreeleccionista, la entrevista Díaz - Creelman. y la parte menos sangrienta de la revolución. Pobre México, hicimos una guerra de independencia donde matamos a los autores de la misma. Y peleamos una revolución donde los jefes revolucionarios terminaron matándose unos a otros.

Como sea, vale la pena leer el libro, para después profundizar con autores que se dedican a etapas concretas de la Historia de México. O retomar a Armando Ayala Anguiano, cuyos compendios me parecen más completos.



 

miércoles, 20 de agosto de 2014

A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS. Historia en su estado más puro.

In The Shadow of the Sword by Tom HollandSi bien me reconozco como un aficionado fuerte a la historia, tanto en su faceta universal como nacional, también soy consciente de que hay áreas específicas dentro de la cronología mundial de las cuales conozco muy poco. Ese no es el punto. El punto es si me interesaría en rellenar los huecos existentes, en aras de una cultura general más apropiada.

Tengo la convicción de que los lectores caemos frecuentemente en una especie de "hamaca" literaria. Nos aficionamos a un género y a un autor, en específico. Lo exploramos hasta el agotamiento. Nos familiarizamos con su estilo, y su lectura nos resulta cada vez más cómoda y menos retadora. Para muchos, la afición literaria tiene que fluir de manera natural y recreativa. Lee de lo que te gusta, pero lee. A otros nos gusta salir de vez en cuando del área de confort, y tomar un determinado libro como una suerte de reto, una montaña que tenemos que escalar, aunque terminemos sin piel en la rodillas.

Algo parecido ocurrió con el libro en cuestión. A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS  es un ensayo histórico. Es un trabajo de investigación bastante exhaustivo. Por lo tanto, su lectura me resultó interesante, al mismo tiempo que demandante.

Empecemos por el autor. Tom Holland es un escritor británico, que estudió en Oxford. Buenas credenciales, de principio. Al parecer tuvo una crisis de la mediana edad, porque sus primeros trabajos eran novelas y escritos sobre vampirismo y otras menudencias sobrenaturales. Quizás por eso yo no lo había escuchado con anterioridad.

Hace unos diez años, cambia de giro radicalmente, y se ha dedicado a escribir sobre temas exclusivamente históricos. ¿Tuvo una revelación? ¿Se le apareció la Santa Muerte? ¿Se convirtió a alguna secta? Ignórolo. Pero en su página actual solo promociona sus trabajos históricos: Milenio, Fuego persa, Rubicón....y ahora A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS.

Debo reconocer que he aprendido enormidades sobre esa parte de la historia en la que se enfoca el autor del libro. Estamos hablando de los siglos V a VII de la era Cristiana. Y nos referimos al contexto del Oriente Medio. Al recorrer con la vista los capítulos del libro, Tom ensancha un poco más los márgenes de la investigación hacia el principio de la era cristiana, o un poco antes.

Pero veamos el meollo del asunto: ¿Cómo fue posible que una religión como el islam, surgida en medio de pueblos culturalmente insignificantes, haya germinado y se propagara con una rapidez pasmosa, tal como lo hizo? Algunos, no tantos como quisiéramos, nos hemos hecho la pregunta.

Y Tom Holland tiene la respuesta. El islam surge en una época en que las principales potencias de medio oriente (Constantinopla e Iranshar) estaban exhaustas por la última guerra entre ellos. Si a esto agregamos una reciente epidemia de peste, que por lógica arrasó con las urbes desarrolladas, pero apenas hizo cosquillas a los árabes y beduinos de desiertos con densidad poblacional históricamente baja, encontramos unas buenas razones.

Eso es, apenas, el inicio de la respuesta. Tom no se contenta con decirnos que algo cambió radicalmente en esas épocas, para muchos oscuras e indignas de estudiarse a profundidad. Hace un auténtico seguimiento, estilo tesis doctoral, de los factores, sociales, filosóficos, religiosos, políticos y económicos de oriente medio en aquella época. Y veremos desfilar a lo largo de sus capítulos al Imperio Persa, a los griegos de Maratón, a Alejandro Magno, a Cosroes, a Constantino el Grande y a Justiniano, por mencionar algunos.

El autor desglosa, además, los intrincados caminos que siguieron las religiones de la época, su sectarización y luchas internas y externas: paganismo, zoroastrismo, cristianismo, judaísmo, totemismo árabe y maniqueísmo. Y por supuesto, de muchas de esas fuentes abrevará el islam.

En mi ignorancia, siempre pensé que Mahoma era un tipo que, buen comerciante, de adulto decidió crear una nueva doctrina, monoteísta. Que su doctrina en principio era un tanto asistencialista, y atacaba los intereses de los mercaderes y comerciantes que lucraban con la Kaaba, o piedra sagrada. Que por ese motivo lo intentaron matar y él huyó de la Meca a Medina. Que en ese momento agrega a sus doctrinas un tono más confrontativo y belicista. Que con sus "compas" de Medina, busca revancha y conquista La Meca. Como vio que la cosa funcionaba bien, decidió aumentar las franquicias....y comienza, apenas a su muerte, la expansión del mundo islámico de manera vertiginosa. Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.

Nada más fuera de la realidad. Nada más simplista. Y yo que me imagina a Mahoma, en vida, dictándole a dos o tres secretarias el Corán, para tenerlo "terminadito", antes de su retorno a la casa de Ala. La investigación de Tom abre a los ojos la complejidad sobre el surgimiento y la instalación de la nueva doctrina. Más que de Mahoma, hay que hablar de sus discípulos, de los omeyas y de los reyes del momento. Como diríamos los cristianos: más que de Cristo, hay que hablar de San Pablo y de los primeros Obispos de la Cristiandad para entender el surgimiento y ascenso del cristianismo.

Como ensayo histórico, A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS, es un buen libro, de difícil digestión. En su afán por ser exhaustivo, se convierte en un buen libro de referencia o de respaldo académico. Para nada en una lectura recreativa. No es un libro para todos. Es un libro para aficionados duros a la historia.

Espero que en mi siguiente selección intuitiva, ahora sí seleccione un libro que me capture en todo momento. El ensayo histórico es para ir poco a poco. En un arranque de locura, tomé en estas vacaciones una versión digital de "50 sombras de Grey". Pero en la página 45 caí en la cuenta de que me sentía como si leyera Crepúsculo, pero ya no en versión soft, sino hard. El mismo estilo redaccional y la simplicidad argumentativa a todo lo queda. Horror. Aléjate Satanás.

Ya tengo un par de prospectos (libros) sobre la mesa. Y de eso hablaremos en la siguiente entrada.
 

viernes, 27 de junio de 2014

AFTER DARK. Todo pasa en una noche.

En mi anterior reseña, respecto de Murakami, había comentado que lo que él lograba en sus espacios literarios, era más digno de llamarse "realismo mágico"  respecto de sus contrapartes latinoamericanos. La narración, en manos de este especialista japonés, transcurre con un ritmo métodico, al tiempo que las divergencias o excentricidades entran con una apariencia metódica, más apta para el investigador científico que para el loco de mente volátil.



Aquel comentario lo sustenté en mi lectura de 1Q84. Hay dos mundos paralelos, podemos interactuar entre ambos y la clave para saber dónde estamos es descubrir esa segunda luna. En el caso de "After Dark, puede que haya dos mundos. O mejor dicho, una mujer atrapada entre esos dos mundos. La evidencia irrefutable es la aparición o desaparición de Eri: primero en su cuarto, segundo en otro cuarto reflejado por un monitor. No, no es "Saw" versión oriental.

Una de las especialidades de Murakami es su capacidad de "intimar" con los personajes. Dicho de otra manera, no es necesario que ocurra algo extraordinario para que un personaje le interese. Visto desde el punto de vista del autor, todos estamos profundamente dolidos por algo. Y sin embargo, para todos se asoma una pequeña luz de esperanza, de que puede venir un futuro mejor. No podemos dividir a sus personajes éticamente; deberíamos de dividirlos entre los abatidos y los esperanzados.

¿De qué trata After Dark? De una noche. Literalmente, todo ocurre entre las 23:55 horas de un día y las 6:52 horas del día siguiente. Nos encontramos con personajes que, por alguna razón, tienen conflictos con el sueño: algunos no quieren dormir, otros no pueden dormir, y una protagonista no puede despertar. La zona urbana de Tokio, con sus característicos edificios urbanos y trenes rápido, serán el caldo de cultivo ideal para convertir un montón de seres anónimos, en un nudo gordiano que las circunstancias atarán.

¿Cuál es el punto de partida?

Ery y Mari son hermanas. Diametralmente opuestas. Eri está en una cama, durmiendo plácidamente. Mari está en Denny's, leyendo algo, alejando un sueño al que por convicción no quiere llegar.

Takahashi es un aspirante a estudiar Derecho. Ensaya en un sótano con su grupo de Jazz algunas noches. Le gusta el Jazz después de haber escuchado la canción Five spots after dark. Se topará con Mary en la citada cafetería. Solo la ha visto una vez (en una cita doble) pero su interés por charlar con ella moverá las piezas del dominó.

Kaoru es la administradora de un hotel de paso. O como se les dice en Japón: love-hotel. Requerirá de una intérprete pues una prostituta china acaba de ser brutalmente golpeada, por un cliente que se escapó sin pagar. Takahashi le comentará que Mari sabe algo de chino.

Kororu y Komugi trabajan en el hotel. Terminarán por compartir momentos e historia con Mari, a raíz de la situación presentada en el hotel. La mafia china no dejará esto así. El agresor se llevó la ropa y el celular de la prostituta china.

El agresor, a quien identificamos como un empleado informático de una empresa cercana, terminará de trabajar hasta muy tarde. Es casado y usualmente cuando llega a casa, su esposa y su hijo están dormidos. Tiene miedo de llegar; y "debe" de estar dormido para el momento en que su esposa despierte.

Todo esto es el punto de partida. En siete horas, más o menos, personajes cuasi-anónimos entre sí entablarán relaciones que van de lo afable a lo entrañable. Compartirán dolor, simpatía e incluso amistad profunda. Mientras eso ocurre, tardaremos en identificar el drama de Eri, que en realidad lleva más de lo que nos imaginamos sujeta a su cama. Para la mayoría, el problema es no poder dormir. Para ella, el problema es no poder despertar.

En esta novela, no pasa nada, cuando en realidad pasa todo. Me arriesgo a inferir que es una suerte de crítica existencialista a la sociedad japonesa, y de paso a todos los que estamos inmersos en esos mundos alternos que constituyen las megalópolis modernas. La soledad se acrecienta, y cada quien tiene que viajar en el metro, en el tren, por la calle, con sus propios traumas. No decimos nada, pero nuestro ser clama por una necesidad de compartir, de sentir algo más por alguien más.

A veces, las circunstancias ayudan. Creo que Murakami nos dice que en lo circunstancial podemos encontrar lo valioso del día. Lo valioso de la vida. El anonimato, cuando es consciente, es en realidad autoimpuesto. En realidad, somos tan importantes que hay alguien, por allí, que sigue nuestra vida, nuestros insulsos detalles. Ese sujeto sigue con atención el guión que corresponde a nuestro día. Se angustia, pero no puede intervenir, como nosotros cuando contemplamos con impotencia la ubicuidad de Eri y su incapacidad de despertar. En ocasiones, dormidos nos vemos mejor.

 

lunes, 2 de junio de 2014

PEQUEÑAS GUERRAS, LUGARES REMOTOS. Michael Burleigh


Para empezar, antes de hablar de la obra, hablemos del autor. ¿Quién es Michael Burleigh? Ante todo, es primero un historiador, antes que un escritor o narrador. Eso debe de ser considerado antes de aventurarse a leer esta colosal obra. Me sentí un poco en el ambiente academicista del libro de Christian Duverger. Claro, con premisas completamente diferentes.

Las credenciales académicas de Burleigh, aunque no sean vastas, sí son impresionantes. Investigador en las Universidades de Oxford y Cardiff, y en la London School of Economics. De su participación en universidades americanas, sobresalen Rutgers y Stanford. Ha Ganado el Premio Nonino el año del 2012. Dicho premio se entrega a obras que, más que el ámbito puramente literario, sobresalen por su aporte a diversos aspectos culturales que los jueces consideren de valor para la sociedad contemporánea.

Y efectivamente, su libro “Pequeñas guerras, lugares remotos” es un buen aporte para cualquier biblioteca que quiera jactarse de tener una buena bibliografía relativa al inicio de la guerra fría y al proceso de desarticulación del colonialismo de mediados del siglo XX. Bien diría que cualquier persona que necesitara realizar una investigación, o preparar una ponencia sobre determinado conflicto independentista de esa época, podría utilizar este libro como un texto de cabecera.

Se pondrá de nuevo, un poco de moda, el hablar de la guerra fría en estos tiempos. ¿Por qué? Porque Putin pretende revivir a ese gigante histórico que se puso a la par del verdadero ganador de la XX Guerra Mundial. Desde los “Silentes” hasta la “Generación Y”, fuimos testigos de la famosa lucha entre el bien y el mal, entre el mundo libre y la sociedad planificada, entre el Bolshoi y Rambo, para decirlo en pocas palabras. Ya sea que vivieras en el primer, segundo o tercer mundo, había que tomar partidos. Unos eran buenos, y los otros, necesariamente malos.

Desde ese punto de vista, el libro de Michael Burleigh pretende derribar una que otra estatua que construimos a lo largo de esa época. En el mundo occidental, siempre se afirmó que USA y Europa Occidental serían, a partir de la XXGM y hasta nuestros días, los paladines de la democracia, el libre mercado y la libertad de creencias. Que era terrible vivir en los países donde se negaba a Dios, al libre mercado y la competencia, y a la existencia de otras ideologías políticas que no fueran comunistas. El colapso del Muro de Berlín en 1989, y la desaparición de la Unión Soviética pocos meses después, eran pruebas irrefutables. Todos queremos refresco de cola y hamburguesas express.

Primera sorpresa. Burleigh hace una investigación exhaustiva donde nos demuestra que fue mayor la paranoia estadounidense por creer que los Soviéticos se querían comer al mundo entero, que la realidad del bloque comunista por engullirse países y regiones para implantar el sueño de Marx. La tesis del “efecto dominó”, fue la idea fuerza de la política occidental en esos tiempos.

Dicho “efecto dominó” consistía en asumir que, si en un país de determinada región se implantaba el comunismo irremisiblemente vendrían en cascada revoluciones o movimientos políticos que convertirían a los países vecinos en gemelos políticos del primero. Cuando una ficha cae, se derriba toda la hilera, como con las filas de dominó.

Por lo tanto, y basados en la frase “El fin justifica los medios” que escribió Herman Busembaum (porque en realidad nunca la mencionó Maquiavelo), Estados Unidos apoyó a verdaderos patanes, dictadores, chupasangre y megalómanos en numerosos países del tercer mundo, con tal de impedir que otros líderes políticos, o guerrilleros, afines al comunismo soviético o chino, implantaran sus respectivos sistemas políticos y económicos, en perjuicio del mundo libre.

El libro de Burleigh es un auténtico ladrillo, tanto por su extensión como por la potencia de sus argumentos. Y recorre, a medida que se avanza en el índice, los pelos y señales que dieron origen a numerosos países, en la segunda mitad del Siglo XX: Israel, Palestina Corea, Malasia, Filipinas, Indochina, India, Argelia, Kenia, Cuba. Repite el caso de Indochina (con Vietnam) y también dedica un espacio a las aspiraciones imperialistas japonesas.

Hay una magnífica descripción de los personajes clave en la historia contemporánea: Truman, Eisenhower, Churchill, Stalin, Krushev, Ho Chi Minn, Mao. Los ensayos incluso aterrizan en las frases irónicas o crueles que muchos de los participantes soltaron al aire ante la emergencia de tal o cual situación.

Tan solo más de 50 páginas de la edición original, son referencias. El libro tiene índice analítico, además de la Bibliografía. Es decir, todo el rigor académico. Por eso aclaro que no es un libro fácil de leer, a menos de que seas un aficionado a la  historia. Su finalidad no es entretener, sino informar y dejar bien fecundada la semilla que todos notamos en las premisas iniciales. El mundo no se puede separar en buenos o malos. De hecho, todos son malos en mayor o menor medida.

En vista del Plan Marshall y la política exterior norteamericana, USA crea un relato de buenos y malos. Convierte una guerra política y económica, en una guerra moral. Como bien señalara uno de los planificadores del NSC 68 “Si logramos vender en grandes cantidades todo artículo inútil concebible, deberíamos ser capaces de vender nuestra estupenda historia en cantidades aún mayores”.  Retomo textualmente una de las citas del autor, en la página 172 de la primera edición. Editorial Taurus.

Es un libro que recomiendo para tener. No digo inmediatamente para leer, porque tiene que gustarte la historia, y en particular la historia del siglo XX, para atreverte a digerir todo el volumen. Pero, siempre que se quiera tener algo más de información, con el rigor de la investigación, este libro será una magnífica opción.

domingo, 18 de mayo de 2014

Matar a un ruiseñor. Reseña y opinión.



No sé si sea correcto aplicar en la literatura la misma frase que se utiliza para ciertos artistas musicales: "One hit wonders". Tenemos cantantes que arrasaron con los espacios mediáticos con una sola canción....y luego desaparecieron. Dudamos de la relevancia y trascendencia de su maravilla, como el futbolista que logra una chilena, tiene sus quince minutos de gloria, y luego se hunde en el anonimato.

Me resisto a utilizar la frase, porque Harper Lee, aunque sea para el dominio público escritora de un solo libro (maravilloso, por cierto), tiene bien sentados sus reales en el terreno de la relevancia. Las grandes luchas de la humanidad han sido en aras de buscar la igualdad. Y son luchas inacabadas.

En estos años recientes, el tema de la discriminación racial volvió cobrar fuerza en la producción artística. Hemos visto pasar a lo largo y ancho de nuestras pantallas películas como Lincoln, A better life, Django y 12 years a slave. En esa vorágine de reflexión sobre la igualdad entre seres humanos, es que decidí leer de nuevo un clásico de la literatura norteamericana: Matar a un ruiseñor.

Debo de reconocer que en esta segunda experiencia, fuera de obligaciones académicas, pude leer más entrelíneas. Y no era necesario que Harper Lee escribiera otra obra monumental. Dice demasiado con la primera. No es una novela adictiva, pero tampoco una de fácil interrupción al momento de leer.

Vayamos un poco a la trama. Scout (Jean Louise) y Jem (Jeremy) son los hijos del Abogado Atticus Finch. Huérfanos de madre, son parte de las familias honorables de Maycomb, en Alabama. El inicio del relato es una preciosa fotografía costumbrista de la Norteamérica rural y pobre de inicios del siglo XX. Hablamos de microhistoria en el más puro de los sentidos. La naturaleza del caso la remontará a una obra de alcance universal.

Poco a poco, Scout (la novela está narrada en primera persona) nos narra sobre los orígenes del pueblo, sobre sus costumbres y aventuras infantiles, sobre Dill, el amigo que los visita todos los veranos. Su vida, como la nuestra, es una sucesión de cosas aburridas, en las que esperamos unos cuantos acontecimientos que rompen el círculo nirvánico y nos ponen la pimienta.

Dentro de la comidilla del pueblo, está el caso de Arthur Radley. Un joven que ocasionó ciertos acontecimientos problemáticos (con unas tijeras) por los cuales permanece completamente escondido dentro de la vivienda de los Radley.  Scout, Jem y Dill jugarán varias veces a que intentan sacar a Boo (Arthur) de su escondite. Todo esfuerzo será infructuoso. Sin darse cuenta, al final descubrirán que jugaron con él al amigo secreto.

Mientras en la vida de los niños las preocupaciones principales consisten en romper la monotonía, escapar de la tortura de la escuela y sacar a Boo de su escondite, pronto se darán cuenta de que su padre tiene una misión que cambiará la vida de toda la familia. Tendrá que defender a Tom Robinson, un negro de fama honorable, acusado de intentar violar a la hija de Bob Ewell, Mayela.

Ya quedó muy claro en las primeras páginas que todo se maneja en ese pueblo de manera patriarcal. Cada apellido tiene una fama determinada: Los Finch son pobres pero honorables, Los Cuninham siempre pagan sus deudas, y no toman prestado lo que no podrán pagar. En este caso, los Ewell son unos sucios y flojos que viven siempre de la beneficencia pública. Su casa es la última del pueblo, junto al vertedero. Para llegar a la colonia de la gente de color, hay que pasar obligatoriamente frente a su casa, o rodear una milla.

El caso provoca todo tipo de reacciones, en base al prejuicio de los presentes. El juez designó a Atticus como abogado defensor, porque sabe que él realizará una defensa seria del acusado. Y Atticus sabe que pocas veces en la vida se presenta una situación en la que realmente se demuestra lo que tiene uno por dentro.

Debo de confesar que después de esta lectura, pongo a Atticus Finch en los altares. Es un héroe en toda la extensión de la palabra. Buen padre, buen abogado, representante estatal. Honesto a carta cabal. No ha tomado un arma en años, a pesar de que es el mejor tirador del candado. Tomará un rifle solo por necesidad, para asesinar a un perro rabioso que amenazaba al pueblo. Y solventará las amenazas de los vecinos que intentarán linchar al negro Tom los días previos al juicio.

Jem y Scout sufren las consecuencias de ser las hijas del abogado defensor. Primos y compañeros de la escuela los llaman amantes de los negros. Una buena dosis de chipotes y varios rasguños quedan como evidencia de su amor y admiración por su padre. Y su padre no sabe si estarán preparados para el momento crucial.

Llega el día del juicio. Los testimonios de la parte acusadora son endebles a más no poder. La supuesta víctima tiene las lesiones en su cara en el lado derecho. O sea, que un zurdo la golpeó. El padre de Mayela es zurdo, y Tom Robinson no tiene mano izquierda, por un accidente laboral. Atticus logra con sus argumentaciones poner esos hechos a la vista del jurado y del público. Pero la realidad se impone. El jurado condena a Tom Robinson.

Semanas después. Tom Robinson es asesinado en la cárcel. Se dice que trató de escaparse, y le dispararon al intentar brincarse la barda. Bob Ewell escupe en la cara a Atticus y jura vengarse. Lo culpa del desprestigio que acarreó la participación de Atticus en el juicio. El punto es que nadie creyó que Tom Fuera Culpable. Pero ¿quién en su sano juicio, antepondría los derechos de un negro sobre un blanco en el sur de USA en los años treinta? Todos saben que Bob Ewell es un parásito social. El creía que se convertiría en el héroe de los blancos.

La ocasión para vengarse llegó. Bob Ewell intenta dañar a los niños una oscura noche, cuando éstos regresaban de una presentación en la escuela. Tanto Jem como Scout no saben lo que pasó en medio de la noche. Jem termina conmocionado y Scout arañada y lastimada. De entre las sombras, termina muerto Bob Ewel y una persona se lleva a los niños a casa de Atticus. Es Boo Radley.

La parte final del libro, consiste en la reacción ( y conmoción) que causa en casa de los Finch. El atentado. El misterio se ha develado: han logrado que Boo salga de su casa, y el sr. Ewell ha recibido su merecido. Los niños han madurado mucho ante tan aterrorozante experiencia. y Atticus quiere seguir siendo completamente honesto. Nadie sabe de qué forma murió Bob Ewell, el perpretador. ¿Lo mató Boo Radley? ¿Jem. en defensa, alcanzó a arrebatarle el cuchillo y clavárselo? El sheriff del condado opta por un asalida salomónica. En su investigación concluirá que el maldito Ewell se clavó por accidente el cuchillo, al huir y tropezarse con las ramas del fresno en las que atacó a los niños.

Hay partes del texto que son, sencillamente deliciosas: el momento en que Calpurnia (la sirviente) lleva a los niños a una iglesia para negros. Es una experiencia conmovedora. Y la parte posterior al juicio, en la que la casa de Atticus se llena de presentes de parte de todas las familias de la comunidad de color: duraznos en almíbar, pollo frito, pay de queso. No les importa que haya perdido el juicio. Valoran que se haya tomado en serio el caso.

Finalmente, me quedo con un gran sabor de boca por haber leído de nuevo el texto. Sigue teniendo una vigencia descomunal. Y como dice Atticus, en su exhorto final al tribunal. "Reconozcámoslo: no somos iguales. Pero debe de haber un lugar en el que todos son iguales, sin importar la raza, la procedencia o el color: el tribunal. Desgraciadamente, su postulado no se pudo demostrar, en esta novela.
 

sábado, 26 de abril de 2014

ODISEO. El Juramento.


Es difícil tocar el tema de los grandes clásicos, sin tomar una postura que necesariamente tendrá que pisar "callos" en nuestros tiempos. El relato escrito estimula el cerebro -según algunos neurólogos- hasta el triple de lo que lo hace un video. Pero en estos tiempos en los que el hedonismo y el consumismo son el equivalente al Zeus y Hera de la civilización occidental clásica, hay que sacrificarles en el altar del presupuesto versiones renovadas, adaptaciones, novelas gráficas, películas y series de televisión. Nada más osado que tomar el libro original y, una vez internalizado, cederlo a la siguiente generación. Es sacrilegio. Ya no es acostumbra.

Con Homero pasa lo mismo. Dejemos de lado las polémicas suscitadas por los investigadores en años recientes. ¿Existió Homero? ¿Era hombre o mujer? ¿Eran varios, o uno solo? El libro de cabecera, el vademécum sobre los valores de la cultura griega y romana (por lo tanto, de la cultura occidental) era un libro para ser contado, ni siquiera para ser leído. Todo mundo habla de los personajes, y cuenta la historia como si realmente la hubiera escuchado. Si preguntamos a la mayoría en qué género estaba escrita la Iliada, nos llevaremos desagradables sorpresas. En la actualidad nos presentan un producto sobre-masticado y mal digerido. Una película en la que Aquiles es Brad Pitt y Héctor es Erik Bana.

Pero tampoco seamos demasiado severos. Si tomamos un ejemplar de la Iliada, basado en las copias más antiguas, puede resultar ilegible para nuestro estilo y nuestro tiempo. Y la historia de Helena, de Paris, de Aquiles y Ayax...merece ser contada. Amerita ser conocida por todas las generaciones.

Un reto para los corazones inquietos consiste en tomar las grandes obras de la antigüedad, y tratar de leerla, adaptándonos nosotros a la obra. Se necesita mucha cultura, sentido de exégesis y capacidad de contextualización. Poco a poco, con una gran capacidad de introspección, se pueden rezar los versos que componen los cantos de la conquista de Ilión.

El camino fácil (posiblemente el más adecuado para principiantes) es tomar una de tantas adaptaciones que hay sobre la obra original. Ya no en verso, sino en una narrativa sencilla, podemos escrutar sobre cada una de las batallas, sobre el proceso de alianzas, sobre los sentimientos humanos más impredecibles, que nos hacen suponer que tanto el amor como la venganza pueden causar las mayores conquistas de la historia.

Y como camino intermedio, tenemos a Valerio Massimo Manfredi. Uno de mis escritores favoritos. De hecho, primero es historiador y arqueólogo, y luego novelista. "Odiseo, el juramento" Es el último producto novelado de sus últimas investigaciones y reinterpretaciones sobre un acontecimiento que, con los descubrimientos arqueológicos del siglo antepasado, tenemos certeza de que sucedió.

Tanto la Iliada como la Odisea están escritas en tercera persona. Esto nos ubica como espectadores, un tanto ajenos, de los acontecimientos narrados. Valerio apuesta a ponernos como parte de la acción, y se sumerge en el personaje de Odiseo (Ulises, pa`la raza). Como todo buen cocinero, no nos lleva al banquete de inmediato. Nos hace pasar a su casa, nos prepara aperitivos, y nos acerca al delicioso aroma de las viandas. Nos prepara de la manera adecuada, demostrándonos todo lo que ocurrió para que semejante conflagración se llevara a cabo. Y cuidado señores, Valerio Massimo Manfredi no es Francisco Martín Moreno: no llena los huecos a la ligera. Lo que escribe refleja el texto, la fuente, y se apega a la verosimilitud.

No nos entretiene con descripciones demasiado largas y quisquillosas. Hay un equilibrio adecuado entre descripción y acción. También hay un equilibrio entre el pensamiento de Ulises y lo que ocurre a su alrededor. La novela fluye con naturalidad, y uno, a medida que avanza, quiere llegar a ese choque de trenes que constituyó la conquista de Troya.

Una propuesta válida: conocer a Odiseo desde su infancia, acompañarlo a la visita de su abuelo, el rey lobo que es despreciado por sus pares. Arriesgar la vida es parte del aprendizaje y, en la gran mayoría de los casos, la inteligencia supera a la fuerza. ¿Por qué mueren Heracles y Aquiles, pero Ulises sobrevive a todas las pruebas? Hay que descubrirlo con la lectura de esta novela, y con una segunda parte que se infiere una vez terminada ésta.

Una buena novela, una posible autobiografía de Ulises. Si eres aficionado de la época, del autor, del género o de la literatura en general, disfrutarás viendo crecer a Odiseo y convertirse en el factor clave, en el mejor modelo a seguir para los griegos, los romanos, los occidentales.....para nosotros.

Recomendable, y disfrutable. Si pueden, adquiéranla.