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sábado, 7 de febrero de 2015

EL LEOPARDO. Jo Nesbo y la literatura nórdica contemporánea.

Debo de admitirlo. En cuanto anoto la frase de literatura nórdica contemporánea, el primer (y único) autos que me viene a la mente es Stieg Larsson. No tengo más referencias al respecto. Pero en la última FIL de Guadalajara muchos hablaron, con los pelos de la burra en la mano -es decir, con libro comprado-, que actualmente hay un auge de autores nórdicos que deleitan al mundo entero con sus novelas, obesas y bien redactadas. Montones de investigadores policiacos, asesinos en serie, criminales aterrorizantes. Y decidí implicar mi experiencia como lector en el tema.

Aunque me cuesta un tanto encasillar la obras de Stieg Larsson como de novela policiaca, o novela negra, al parecer se ha constituido un grupo así, con escritores Suecos, Noruegos, Islandeses. Larsson era ante todo periodista y reportero. Después, fue escritor. Eso se nota en sus obras. Y los personajes clave de sus obras son reporteros e investigadores privados, no policías. Pero bueno, ya que lo subieron al mismo barco ¿quién se osará bajarlo?

En esa cornucopia vikinga, al parecer tenemos autores como Henning Mankell, Artnardul Indridason, Hakan Nesser e incluso Jo Nesbo. De este último quería hablar. Escuchando una entrevista entre el citado autor y Leo Zukkerman, decidí que probaría de esas mieles prohibidas, después de un año en el que me dediqué, literalmente a la historia desde todos sus enfoques.

Para empezar. ¿Quién es Jo Nesbo? Un escritor completamente atípico. No sé si eso le agrega atractivo, o si se lo resta. Juzguen ustedes. Tiene un grupo de rock. Realmente estudió economía y negocios, pero eso no lo llenó en su interior. Trabajó algún tiempo como colaborador en un periódico, hasta que decidió que su vida era el arte: ya sea en la música o bien con la novela.

Cuando llega a alguna feria literaria, o a alguna conferencia, procura que haya en la cercanía, una pared de escalada. Le gusta ese deporte extremo. Y si no la hay, que se la pongan, como sucedió en Guadalajara. Algunos consideran estos gestos como parte de su genialidad; a otros les parece que trata de ser artificiosamente excéntrico.

Tiene al menos dos series de novelas. Una relacionada con el investigador Harry Hole, y otra cuyo personaje clave es del Doctor Proctor, un maestro al estilo de Breaking Bad. Esta última serie, orientada al mercado juvenil. Al parecer, es el autor en la actualidad más vendido en Noruega, y sus libros ya se han traducido en 40 idiomas.

Mi experiencia respecto de sus obras, se reduce a solo una, la cual justo culminé esta tarde: EL LEOPARDO. Corresponde a la serie de novelas cuyo protagonista es el inefable investigador noruego Harry Hole.

¿Quién es Harry Hole? Un alma atormentada. Un antihéroe indispensable. Un opiómano que renunció a ser detective después de su última experiencia atrapando tipos malos. Un tipo que, generalmente tiene más enemigos que amigos, pero cuyos amigos resultan fieles hasta la muerte. Y suficientemente guapo como a atraer de novela en novela, a alguna damisela que cae rendida por sus encantos.

No, no estoy elaborando el paradigma del típico policía investigador de serie de televisión, o de novela comercial. Estoy hablando de Harry Hole, cualquier semejanza o coincidencia, es fruto de la mente del autor.

¿Cuál es la trama de esta novela? Se han descubierto a un par de mujeres muertas, en el lapso de unos cuantos meses. Las primeras investigaciones no logran establecer por completo el modus operandi de los asesinos, pero todo parece indicar que hay un mismo perpetrador detrás de los dos casos. Como la policía noruega suele ser muy "pacheca" en eso de los asesinatos - ojo, no dije ineficaz; lo que pasa es que en noruega casi no hay homicidios- pues qué mejor solución que buscar al que, en ocasiones anteriores, resolvía dichos crímenes: el único y original Harry Hole.

Lo malo es que dicho autor está en su etapa de depresión divertida. Ha dejado noruega para huir en Hong Kong. Allá se dedica a chuparse todo el opio que encuentra y a perder su jubilación temprana en apuestas de caballos. Vive en un departamento de mala muerte, en uno de esos edificios con decenas de pisos que han sido adecuadamente filmados en la última entrega de "Transformers".

Disculpen lo atípico de mi reseña, pero la verdad, desde que comencé a leer este libro, sentí que estaba hecho más bien para la televisión, que para la mente del lector. Harry Hole sería un buen guionista, si es que no lo es ya. Pero como escritor, me resultó bastante predecible al principio. Bueno, sin ser notable. Sigamos con la trama.

Hasta Hong Kong llega Kaja Sollness, una detective que es enviada con la idea de convencerlo de que regresa a la vida profesional. Obvio, él se negará. Pero ella tiene un as bajo la manga: su padre esta en terapia intensiva, y no dudará mucho en el reino de los vivos. Harry regresa alegre como unas pascuas, para ayudar en la captura del asesino y estar en los últimos momentos de su padre.

Una vez que regresa a Noruega, descubre que no tiene el camino fácil. Él pertenece a la división de Delitos Violentos, y en esos mismos casos entra una especie de policía nacional: Krippos. Hay competencia interinstitucional por resolver este caso. Y las pistas e intuiciones que sirven a Harry, muchas veces benefician más bien a Krippos, que terminará por adueñarse de la responsabilidad total del caso, dejando a Harry en un papel parecido a asesor.

Poco a poco, los investigadores se dan cuenta de que hay más muertos relacionados con el mismo perpetrador. Y no todos son mujeres. Hay un instrumento letal que provocó la muerte de al menos dos víctimas: La Manzana de Leopoldo. Una esfera que se obligaba a ingerir a la víctima, de la cual, tras un jalón, salían 24 cuchillas que cortaban todo a su paso.

Hete aquí te tenemos a Harry y sus secuaces viajando a Congo, a las montañas de Noruega, a una fábrica de cuerdas y a quién sabe cuántos lugares más, para descubrir la identidad del asesino. Lo único que tienen en común las víctimas es que todas durmieron en la misma cabaña turística él 7 de noviembre. Y la hoja de visitas de la cabaña fue arrancada. Parte clave de la investigación consiste en identificar a los que durmieron ese día lo antes posible, pues todos van muriendo poco a poco. Y el único que no muera, seguro que será el asesino.

Tenemos acción a raudales, intriga entre corporaciones, personas acusadas de asesinato que luego son absueltas, y varios giros en la trama que ponen la segunda mitad del libro interesante. La primera mitad, debo decirlo, me costó trabajo. Jo Nesbo tiene una buena narrativa. Sin embargo, el equilibrio entre descripción y acción a veces se echa de menos. Sabe realizar contrapuntos y entrelazar diferentes historias, diferentes escenarios, para hacerlos avanzar de manera sincrónica. Sus capítulos son muy cortos, lo que facilita el dejar y retomar la lectura según las necesidades.


Debo confesarlo, es un libro que me parece bueno, y nada más. El tal Harry estuvo a punto de morir al menos 3 veces, en situaciones insuperables. Sin embargo, logra salirse con la suya para regalarnos una futura película de James Bond....perdón, una futura secuela de Harry Hole.

Entiendo que en Noruega sus libros de vendan como pan caliente. Y para agregarle dramatismo a la novela, haya un par de viajes al Congo. De hecho, es en Congo donde culmina la investigación, se hace justicia al final. De alguna manera. Me parece un libro bueno a secas, un tanto palomero, que se hace con la intención de que sea tomado para el cine o la televisión. Como cuando ves en una película a un actor que actúa para ganarse el Oscar, no para representar al personaje que está bajo su responsabilidad. Eso, de alguna manera arruina las cosas.

 

lunes, 5 de enero de 2015

DESGRACIA. La fragilidad humana según Coetzee.



Dentro de mi santuario interior,  digamos que tengo en un "altar" a una determinada categoría de escritores. La mayoría de los que he experimentado. Luego, hay una escalinata, con otros autores que no son de culto, pero por allí van. En esas escaleras, colocaría a Ken Follett, por ser un autor que, con todo y sus pequeños defectos, me parece imprescindible de leer. Finalmente, hay un altar mayor, con los libros de Italo Calvino y José Saramago.

Pues bien, estimados lectores, les comunico que a partir de este momento, ingreso al santoral mayor al sudafricano John Mazwell Coetzee. Si algún día, logro volver mi fantasía sueño, y luego proyecto, me gustaría ser un escritor con el mismo tono y naturaleza que JM Coetzee. No encentro con facilidad autores que, con una asombrosa facilidad, te pongan a pensar sobre la naturaleza humana como lo hace él.

Su lenguaje dista de ser elitista o complicado. Sin embargo, al final de cada frase, te obliga a pensar que hay algo más que la simple denotación de las palabras. Experto en el lenguaje simbólico, durísimo cuando lo tomas como un par, en esto de la humanidad errante, y descubres que no eres tan diferente a cualquiera de los protagonistas de sus obras. No es un autor optimista, puede resultar un tanto desesperanzado. Sin embargo, parece que su premisa de vida (compartida al mundo entero) es: no importa cuánto te joden, tienes que luchar por algo mejor. Y si no hay algo mejor, tienes que seguir.

No, no estoy siendo moralizante. Él tampoco lo es. Sus personajes pueden ser tremendamente falibles. Insulsos, inclusive. Así somos todos. Y así como somos, tenemos nuestra buena dosis de miedo, nuestro corazón lleno de insatisfacciones, nuestra vida que pende de la ansiedad de saber si realmente estamos dejando un legado, o todo es un castillo de naipes, que puede desaparecer al menor ventarrón.

Creo que muy pocos autores, pueden como Maxwell, hacer más que una descripción, una adecuada simbolización sobre la fragilidad de la naturaleza humana. Lo descubrí con su último libro "La infancia de Jesús". Y lo compruebo con este libro: "Desgracia". Ojalá y escribiera más seguido. La mayor parte de su obra, está escrita en décadas anteriores. Contrario a otros autores que están en la cúspide de su producción, JM está en la declinación de su estela.

Pasemos a lo que nos trae. ¿Cuál es la trama de la novela? David Lurie es un profesor de literatura universitario. Tiene 52 años, y una existencia por demás anodina. Divorciado dos veces, su mayor placer ocurre los jueves, cuando va a una casa de citas, a disfrutar de los placeres de Soraya, una prostituta malaya.

En su primer matrimonio, se casó con una holandesa. Tiene una hija, Lucy, que vive actualmente en una granja. Con la esposa de su segundo matrimonio, Rosalind, sigue teniendo una comunicación cordial, por lo menos.

Su vida no es perfecta, ni mucho menos; pero se conforma con ella. Maestro universitario de literatura, ha escrito un par de libros, y está en preparación de un tercero. Más bien, está en preparación de redactar una ópera. Consciente de que, en estos días, á la gran mayoría de los estudiantes universitarios les importa un pepino la literatura y lo que tenga que ver con ella, ejerce su profesión con responsabilidad, pero sin pasión.

La única parte de su vida que tiene verdaderamente pasión, es su cita los jueves con Soraya. No quiere a otra prostituta, siempre a Soraya. Ella o ninguna. El típico lenguaje seductor y condescendiente de la pécora constituye un bálsamo en su vida. Incluso, él sueña un poco con la posibilidad de redimir a Soraya, para vivir juntos y alejarla del mal camino. Dicho en pocas palabras: no la quiere compartir.

El verdadero detonante del nudo (ojo, estimados lectores, no se confundan con las críticas leves que encontrarán en portales de internet) se da cuando Soraya se enferma, y un par de jueves le dicen a David Lurie que ella no le puede ofrecer sus servicios. Paciente, espera la recuperación. Regresa, y la "Madame" le comenta que Soraya ya no trabaja con su agencia, que hay un montón de prostitutas para escoger, que sacie su libido con cualquier otra mercancía de los anaqueles. Pero David solo quiere a Soraya.

Pasamos a la etapa de desasosiego. Lo intenta con otra "Soraya", pero no queda satisfecho del todo. Anda por la vida como barco sin timón. Incluso, llega a ver por la calle a la original Soraya, con la cabeza tapada como buena musulmana, y con un par de hijos agarrados de la mano. David la intercepta, y quiere conversar con ella. Ella lo repele y huye despavorida.

Ahora, tiene que probar. Esa parte de su vida (sexual y afectiva) tiene que ser resuelta. Con otra prostituta, ya no funciona. Con alguna señora de su edad, no le cuadra. Al viejo rabo verde se le ocurre, una tarde en el campus universitario, que podría tener una aventura con alguna alumna. Total, ya son mayores de edad y son cancha reglamentaria. No hay impedimentos legales; si acaso, morales.

Cae en la cuenta de la existencia de Melanie, un viernes por la noche al salir de la universidad. Una alumna de su clase. La saluda, la invita a llevarla a su casa en una noche lluviosa. Y poco a poco, llegan a tener una relación romántica. O al menos, eso parecía. Él, de 53, ella, de 21. Él, profesor universitario y aspirante a escritor de ópera. Ella, alumna regular y aspirante a actriz de teatro.

La relación termina mal. Se frecuentan otras veces, llegan a tener relaciones íntimas. El círculo de alrededor de Melanie explota. Su novio amenaza a David. Ella se ausenta de la clase. Todos se enteran del enredo y él aparece como un depredador sexual, aunque la relación fue siempre consensuada. Se abre un expediente disciplinario. David se porta con arrogancia ante el jurado de pares, y eso consigue su expulsión del cuerpo colegiado de maestros de la universidad.

¿Qué va a hacer en este momento? No lo sabe. Se le cierra la opción del magisterio. Para aclararse un poco de mente, decide pasar un tiempo con su hija Lucy. Vive en una granja cercana a la ciudad de Salem, en Cabo Oriental. Y aquí conoce un mundo completamente distinto al suyo: la vida de campo, las labores agrícolas, los usos y costumbres rurales.

Lucy tiene una granja de unas 5 hectáreas. Siembra hortalizas y flores. Y cuida de perros por encargo. Sus vecinos son el matrimonio Shaw, dedicados a la veterinaria y a la eutanasia de perros abandonados. Y, por otro lado, Petrus. Un ranchero de raza negra que tiene tierras a un lado de Lucy, con dos esposas. Ocasionalmente ayuda a Lucy con las labores del campo.

David es tremendamente sarcástico con este nuevo mundo. Su calificación de todo lo que ve es negativo, pero se aguanta. Acompaña a Lucy en sus labores y lucha por ser amable con los que están a su alrededor, pues ninguno le cae bien, en realidad. En esa lucha interna viene el acontecimiento más dramático, más llamativo. Aunque el detonante de toda esta trama fue la ausencia de Soraya, recuérdenlo bien.

Una tarde, al regresar de pasear a unos perros, se encuentran a tres negros afuera de la propiedad. Malencarados, solicitan el uso del  teléfono para reportar el trabajo de parto de la esposa del jefe. Ante un argumento razonable, Lucy pasa con él a la casa. Y sobreviene lo peor. Golpean a David, lo encierran en un baño. No escucha nada, pero se imagina que si hija es violada por los tres. Después de gritar e intentar salir del baño, uno de los asaltantes lo golpea de nuevo, lo rocía con alcohol y le prende fuego. Mientras lucha desesperadamente por no ser consumido por las llamas, escucha las detonaciones del rifle que tenían en la casa, y las ejecuciones de los perros en custodia.

A partir de esta tragedia, viene una tremenda lucha interior y exterior de todos los participantes. Curarse las heridas, denunciar el hecho, deconstruirse y juntar las partes de la personalidad. David luchará por poner orden en sus pensamientos, y por convencer a su hija de denunciar el hecho completo. Sabe que ella ha sido violada, pero ella prefiere guardar silencio. Sabe que Petrus, el vecino, es cómplice directo o indirecto, pero nada puede hacer. Sabe que tiene que resolver las partes de la vida en la que se siente todavía culpable pero eso encara dificultades adicionales.

"Desgracia" es una obra maestra de nuestra humanidad insatisfecha. Ninguna de las obras de Coetzee que he leído, tienen final feliz. Y eso me gusta. Por eso quiero agregar a JM en el altar de los escritores que, a mi humilde juicio, son los mejores analistas de la realidad humana. ¿Cuántas veces en nuestra vida, hemos tenido que recoger las partes de lo que queda de nosotros? ¿Cuántas veces, hay caminos a seguir, pero que no son los mejores, ni siquiera los favorables? Esta novela cumple con eso, y nos hace pensar bien.

Hay una adaptación de la novela al cine, interpretada por John Malkovich. Huelga decir que omite muchos de los detalles que encuentran en la lectura directa.

Ahora, voy a experimentar con Jo Nesbo, a ver qué tal están los taquilleros. No se pierdan la
siguiente entrega.



 

martes, 30 de diciembre de 2014

EL UMBRAL DE LA ETERNIDAD. Fin de la trilogía.


Creo que en un tiempo bastante aceptable, Ken Follett ha logrado compilar el siglo más complejo de la historia, a través de cinco familias que representan las vivencias fundamentales de los habitantes de países claves. Un buen epílogo de dicho esfuerzo de compilación lo constituye el tercer volumen de la trilogía: EL UMBRAL DE LA ETERNIDAD.

La visión es la visión de cuatro países: Rusia (URSS), Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. Ahora resultaría interesante que el autor se propusiera contar esa misma historia, pero desde el punto de vista de otros países, menos involucrados en las causas pero igual de victimados en las consecuencias: El reparto mundial y el neocolonialismo, la Primera Guerra Mundial, la llegada de los totalitarismos facistas, la Segunda Guerra Mundial, la tensión permanente de la Guerra Fría, y la caída del Muro de Berlín.

Me resultó un libro muy atractivo, pues a mi edad, tuve la fortuna de comparar la visión de autor con la mía propia, sobre todo en lo que concierne a los acontecimientos de la década de los 80's. Crecí en mi más tierna infancia con las noticias del terrorismo en Beirut, el atentado a Ronald Reagan (que, extrañamente, el autor no cita), la lucha contra el comunismo y el papa polaco (cuyo atentado tampoco cita, extrañamente.

Las cinco familias (Dewar, Peshkov, Williams, Murray y Franck) dan paso a las terceras generaciones, si nos remitimos a los orígenes de la trilogía. En este caso, ya hay mezclas de apellidos que, por la naturaleza de la globalización nos parecen verosímiles, aunque poco probables. ¿El general ruso tiene un nieto afroamericano que es luchador por los derechos civiles? Creo que en estos casos, el autor pretende demostrarnos la realidad del mundo anterior al nuestro: no hay ideologías fuertes. El capitalismo obtendrá una victoria temporal, ante la caída estrepitosa del comunismo. Sin embargo, lo que más urge a los seres humanos es su deseo innato a la libertad, acompañada de los Derechos Humanos.

La narrativa sigue siendo tejida con maestría, al estilo de Ken. Es un libro que tomas y puedes leer por varias horas, con la mezcla perfecta de descripción, acción y diálogos. Magistral en la manera como nos relata la crisis de los misiles de Cuba. También, digna de atención, la narrativa relacionada con la creación del sindicato Solidaridad, en Polonia; y la represión armada que vino después.

En medio de tales acontecimientos, podemos descubrir su juicio ante ciertos acontecimientos históricos. Socialdemócrata por adopción, está en contra de los totalitarismos soviéticos. Hace patente el fracaso de comunismo como un medio de producción. Considera una aberración la guerra de Vietnam, y las campañas negras que la CIA lleva en países tercermundistas, con numerosos daños colaterales.

Si empezaste con la lectura de la trilogía, entonces debes terminarlas. Entiendo que, entre tantos acontecimientos, Follett debe de optar por unos y omitir otros. No se trata de dar un reporte histórico sobre la segunda mitad del siglo XX. Se trata de describir cómo vivían personas que nacieron, sufrieron y murieron en dicho mundo. Igual me parece entraño omitir, incluso indirectamente, los atentados  Juan Pablo II y a Reagan.

Es un libro bastante largo, más de 1150 páginas. Y abarca más años que los volúmenes anteriores: de 1961 a 1988. Igual, resulta imprescindibles para aquellos que nos gusta la novela histórica. No es necesario el planteamiento de todos los personajes, pues está de alguna manera dado con los volúmenes anteriores. Eso sí, este libro esta bastante más "sexualizado" que los tomos anteriores. ¿Reflejo de la revolución sexual que ha vivido la humanidad los últimos 60 años? Puede ser, aunque de repente me parece innecesario. Eso no le queta maestría al desarrollo de los personajes.

Dentro de los descendientes tenemos políticos, artistas de rock, evadidos de la Alemania Oriental. También tenemos espías de la CIA, actrices de cine y teatro, y funcionarios del Partido Comunista de la URSS. Una buena compilación histórica, que nos permite ponernos en lugar de los actores de la historia. Porque, en este caso, los actores de la historia somos también nosotros.

 

viernes, 21 de noviembre de 2014

NOTICIAS DEL IMPERIO. Obra cumbre.




Hace tiempo, recuerdo haber leído en un artículo de Nexos, un inventario titulado: “Las 150 obras más importantes de la literatura Iberoamericana”.  Para muchos, el crear un listado en el que compitan de igual a igual, autores Españoles y Portugueses junto con los latinoamericanos, es como entrar a un partido con dos goles en contra. Basta con revisar la cantidad de premios Nobel que posee la península, y compararlos con los que posee nuestra parte continental.

Dentro de esas obras maestras de la literatura, se encontraba una mexicana, a mucho orgullo: Noticias del Imperio. Para muchos, sorprendente. Nada de Carlos Fuentes, nada de Octavio Paz (que no era propiamente un novelista).  En cambio, sí, una obra de Fernando del Paso, tan grande como un Éverest.

“Noticias del Imperio” es una obra que Fernando del Paso tardó años en escribir. Buena parte de la beca de la Fundación Guggenheim se gastó en su creación. Comenzar a leerla explica el por qué se tardó tanto, y porqué difícilmente un autor podría escribir dos obras como esa a lo largo de su vida creativa.

Aclaro un poco las cosas. Soy aficionado a los libros de Ken Follet, aunque ya me parecen un tanto repetitivos. Es maestro en la novela histórica, y demuestra un profundo nivel de investigación. Sus libros tienen coherencia secuencial, y buen nivel de verosimilitud. Claro, siempre bajo la visión del autor, al que adivino como socialdemócrata convencido. Desde esos prismáticos otea el horizonte físico e ideológico de sus personajes.

Sin embargo, si comparo las obras de Follet, con “Noticias del Imperio”, me parece que el “Invierno del mundo” se queda en un buen proyecto de investigación de bachillerato, mientras que la novela de Del Paso es una tesis de doctorado que se acreditó con honores.

La obra es profusa en todo: datos, personajes, desarrollo, recursos, consideraciones, fuentes bibliográficas, evidencias de investigación, prosa, poesía, humor, pensamiento lógico, reflexión. Simplemente, lo es todo. Es más que una novela. Prosa, poesía y drama en una sola producción.

Es la segunda vez en mi vida que leo “Noticias del Imperio”. Al releerla, me congratulo que la primera lectura haya sido en mis años de bachillerato. No es una novela fácil de leer. Es muy atrayente. Pero es tan amplia en todo, que puede cansar a cualquiera si la quiere como lectura de un solo fin de semana.

Por principio, tendría que decir que le hace honor a su título. La novela es un fiel reflejo del entorno político, social, cultural, ideológico y económico que rodeo esa efímera aventura que llamamos “El Segundo Imperio”. En rigor, los años de 1864 a 1867 de la historia de México.

En verdad, es mucho más que eso. Al leer la novela, todos los datos que logramos entrever (tácita o sesgadamente) nos arrojan un panorama completo del mundo a mediados del siglo XIX. Sus XXIII Capítulos nos orientan cronológicamente entre 1861 y 1927.  Pero si hablamos de Maximilano, hablamos también de las circunstancias de su nacimiento. Si hablamos de Napoleón III, hablamos también del Napoleón II y Napoleón I. Si hablamos de Carlota, tenemos que remontarnos hasta el año de 1927, el de su muerte.

El panorama se amplía irremisiblemente, ante la mirada del lector.  Y cualquiera puede ser narrador. Casi la mitad de los capítulos nos remontan a Carlota, el año de 1927, la cual habla con un Maximiliano onírico y recapitula todas las partes de la historia. En tono de prosa poética, desgrana cual rosario todas las quejas, inquietudes, reminiscencias, amores  y recuerdos de la pobre mujer encerrada.

El resto de los Capítulos y subdivisiones, constituyen los más diversos narradores: ora es el autor en tercera persona, a manera de disertación; ora es un soldado francés, que se “cartea” con su hermano en París. Puede ser una prostituta que se confiesa con el cura, o bien un espía republicano que relata la batalla del Río Camarón. También Maximiliano forma parte de esta flota narrativa, e incluso miembros del clero. La versatilidad en los espectadores es sorprendente. No he visto otra igual en obra semejante.

Si uno lee “Noticias del Imperio”, requiere tener cierto gusto por la historia. O, al menos, una buena base de interés propio en los personajes principales. Necesita entrar al libro con buena información de fondo, pero saldrá con mucho más.  Advierto, el camino no es fácil. Nada más alejado de las novelas comerciales con narraciones simplistas y en primera persona. Olvídense de la línea argumentativa única, y de mirar el mundo con los ojos de una sola persona. Más bien, miraremos a un par de personas con los ojos de todo el mundo a su alrededor.

Definitivamente, es un libro que recomiendo. Pero no lo recomiendo para personas con prisa o para mentes cansadas. Se tendrá que leer, poco a poco, con intensión de asimilar. El Everest nunca se escala en un solo día. Y las experiencias obtenidas por su conquista, son irremplazables.
 

jueves, 20 de noviembre de 2014

HISTORIA MUNDIAL DE LA MEGALOMANIA. Los políticos que consentimos.


Acabo de leer, en una entrevista que se le hizo a Fernando Savater, una frase que me parece por demás adecuada. No tenemos el gobierno que merecemos; tenemos el gobierno que consentimos. Y esta frase, convertida en premisa, puede horrorizarnos si damos una mirada retrospectiva a la historia y descubrimos la cantidad de genocidas que ocupan ahora espacios en los libros de historia. Y no siempre en contra.

Pedro Arturo Aguirre gestionó un blog donde hablaba de los que, a su consideración (y en intercambio con sus lectores) son los peores personajes da la historia del mundo. De ese blog, surge el libro que ahora tenemos entre manos. Es, por decirlo en pocas palabras, una cornucopia de la tiranía. Punto a favor del autor.

Para realizar una lista de tal naturaleza, se tiene que ser arbitrario por necesidad. Muchos personajes vienen a nuestra mente por el simple hecho de citar "genocidas": Hitler, Stalin, Mao. Y depende de las ideologías del lector, para juzgarlos como megalómanos, o bien como prohombres. Tenemos que aceptar que, en todo el escrito, estará el estilo personal del autor y su juicio particular sobre la labor de cada mandatario. Y no todos estarán de acuerdo. Todavía tenemos en México un partido político que ensalza a Mao, y manda condolencias a Corea por la muerte de Kim Jong Il (Me refiero al Partido del Trabajo, claro). Es muy fácil elogiar al comunismo viviendo en un país capitalista.

En resumen, el libro es una colección de datos con los que Pedro Arturo justifica tener a una variedad de personajes. Todos resultan antipáticos al autor por las evidencias de megalomanía y culto a la personalidad que generaron cuando eran gobernantes.

El autor se remonta a Mausolo, Calígula, Nerón y Chiang Kai Sek. Nos otorga un descanso histórico con Napoleón. Luego, de manera vertiginosa, se agolpan todos los dictadores del siglo XIX y XX. La lista es larga. Y todos imaginamos a los personajes principales. Ya mencionamos a Hitler, Mao y Stalin. Sigamos con Mussolini, Franco, Fidel. Y muchos dictadorzuelos africanos y asiáticos de infausta memoria.

No necesariamente es un libro para leer página por página. Podemos seleccionar a los personajes que conocemos. La lista del autor, no necesariamente la tenemos que compartir. Y debemos de tener en cuenta que siempre, detrás de cada dato, está el juicio del autor. Se nota la ironía y el sarcasmo en el estilo redacccional. Ojo: no son biografías. Son cuadernos de cargo con evidencia suficiente para condenar a la jaula de los megalómanos a todos los individuos que componen el libro.


En este sentido, tenemos en la mano un buen libro de lectura, un buen libro de consulta. Pero también es un libro que puede cansar por la cantidad de personajes. Muchos quizás desconocidos. Y, en ocasiones, puede que te den ganas de jugar del otro lado de la cancha. No siempre se comparten los juicios del autor.