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viernes, 21 de noviembre de 2014

NOTICIAS DEL IMPERIO. Obra cumbre.




Hace tiempo, recuerdo haber leído en un artículo de Nexos, un inventario titulado: “Las 150 obras más importantes de la literatura Iberoamericana”.  Para muchos, el crear un listado en el que compitan de igual a igual, autores Españoles y Portugueses junto con los latinoamericanos, es como entrar a un partido con dos goles en contra. Basta con revisar la cantidad de premios Nobel que posee la península, y compararlos con los que posee nuestra parte continental.

Dentro de esas obras maestras de la literatura, se encontraba una mexicana, a mucho orgullo: Noticias del Imperio. Para muchos, sorprendente. Nada de Carlos Fuentes, nada de Octavio Paz (que no era propiamente un novelista).  En cambio, sí, una obra de Fernando del Paso, tan grande como un Éverest.

“Noticias del Imperio” es una obra que Fernando del Paso tardó años en escribir. Buena parte de la beca de la Fundación Guggenheim se gastó en su creación. Comenzar a leerla explica el por qué se tardó tanto, y porqué difícilmente un autor podría escribir dos obras como esa a lo largo de su vida creativa.

Aclaro un poco las cosas. Soy aficionado a los libros de Ken Follet, aunque ya me parecen un tanto repetitivos. Es maestro en la novela histórica, y demuestra un profundo nivel de investigación. Sus libros tienen coherencia secuencial, y buen nivel de verosimilitud. Claro, siempre bajo la visión del autor, al que adivino como socialdemócrata convencido. Desde esos prismáticos otea el horizonte físico e ideológico de sus personajes.

Sin embargo, si comparo las obras de Follet, con “Noticias del Imperio”, me parece que el “Invierno del mundo” se queda en un buen proyecto de investigación de bachillerato, mientras que la novela de Del Paso es una tesis de doctorado que se acreditó con honores.

La obra es profusa en todo: datos, personajes, desarrollo, recursos, consideraciones, fuentes bibliográficas, evidencias de investigación, prosa, poesía, humor, pensamiento lógico, reflexión. Simplemente, lo es todo. Es más que una novela. Prosa, poesía y drama en una sola producción.

Es la segunda vez en mi vida que leo “Noticias del Imperio”. Al releerla, me congratulo que la primera lectura haya sido en mis años de bachillerato. No es una novela fácil de leer. Es muy atrayente. Pero es tan amplia en todo, que puede cansar a cualquiera si la quiere como lectura de un solo fin de semana.

Por principio, tendría que decir que le hace honor a su título. La novela es un fiel reflejo del entorno político, social, cultural, ideológico y económico que rodeo esa efímera aventura que llamamos “El Segundo Imperio”. En rigor, los años de 1864 a 1867 de la historia de México.

En verdad, es mucho más que eso. Al leer la novela, todos los datos que logramos entrever (tácita o sesgadamente) nos arrojan un panorama completo del mundo a mediados del siglo XIX. Sus XXIII Capítulos nos orientan cronológicamente entre 1861 y 1927.  Pero si hablamos de Maximilano, hablamos también de las circunstancias de su nacimiento. Si hablamos de Napoleón III, hablamos también del Napoleón II y Napoleón I. Si hablamos de Carlota, tenemos que remontarnos hasta el año de 1927, el de su muerte.

El panorama se amplía irremisiblemente, ante la mirada del lector.  Y cualquiera puede ser narrador. Casi la mitad de los capítulos nos remontan a Carlota, el año de 1927, la cual habla con un Maximiliano onírico y recapitula todas las partes de la historia. En tono de prosa poética, desgrana cual rosario todas las quejas, inquietudes, reminiscencias, amores  y recuerdos de la pobre mujer encerrada.

El resto de los Capítulos y subdivisiones, constituyen los más diversos narradores: ora es el autor en tercera persona, a manera de disertación; ora es un soldado francés, que se “cartea” con su hermano en París. Puede ser una prostituta que se confiesa con el cura, o bien un espía republicano que relata la batalla del Río Camarón. También Maximiliano forma parte de esta flota narrativa, e incluso miembros del clero. La versatilidad en los espectadores es sorprendente. No he visto otra igual en obra semejante.

Si uno lee “Noticias del Imperio”, requiere tener cierto gusto por la historia. O, al menos, una buena base de interés propio en los personajes principales. Necesita entrar al libro con buena información de fondo, pero saldrá con mucho más.  Advierto, el camino no es fácil. Nada más alejado de las novelas comerciales con narraciones simplistas y en primera persona. Olvídense de la línea argumentativa única, y de mirar el mundo con los ojos de una sola persona. Más bien, miraremos a un par de personas con los ojos de todo el mundo a su alrededor.

Definitivamente, es un libro que recomiendo. Pero no lo recomiendo para personas con prisa o para mentes cansadas. Se tendrá que leer, poco a poco, con intensión de asimilar. El Everest nunca se escala en un solo día. Y las experiencias obtenidas por su conquista, son irremplazables.
 

jueves, 20 de noviembre de 2014

HISTORIA MUNDIAL DE LA MEGALOMANIA. Los políticos que consentimos.


Acabo de leer, en una entrevista que se le hizo a Fernando Savater, una frase que me parece por demás adecuada. No tenemos el gobierno que merecemos; tenemos el gobierno que consentimos. Y esta frase, convertida en premisa, puede horrorizarnos si damos una mirada retrospectiva a la historia y descubrimos la cantidad de genocidas que ocupan ahora espacios en los libros de historia. Y no siempre en contra.

Pedro Arturo Aguirre gestionó un blog donde hablaba de los que, a su consideración (y en intercambio con sus lectores) son los peores personajes da la historia del mundo. De ese blog, surge el libro que ahora tenemos entre manos. Es, por decirlo en pocas palabras, una cornucopia de la tiranía. Punto a favor del autor.

Para realizar una lista de tal naturaleza, se tiene que ser arbitrario por necesidad. Muchos personajes vienen a nuestra mente por el simple hecho de citar "genocidas": Hitler, Stalin, Mao. Y depende de las ideologías del lector, para juzgarlos como megalómanos, o bien como prohombres. Tenemos que aceptar que, en todo el escrito, estará el estilo personal del autor y su juicio particular sobre la labor de cada mandatario. Y no todos estarán de acuerdo. Todavía tenemos en México un partido político que ensalza a Mao, y manda condolencias a Corea por la muerte de Kim Jong Il (Me refiero al Partido del Trabajo, claro). Es muy fácil elogiar al comunismo viviendo en un país capitalista.

En resumen, el libro es una colección de datos con los que Pedro Arturo justifica tener a una variedad de personajes. Todos resultan antipáticos al autor por las evidencias de megalomanía y culto a la personalidad que generaron cuando eran gobernantes.

El autor se remonta a Mausolo, Calígula, Nerón y Chiang Kai Sek. Nos otorga un descanso histórico con Napoleón. Luego, de manera vertiginosa, se agolpan todos los dictadores del siglo XIX y XX. La lista es larga. Y todos imaginamos a los personajes principales. Ya mencionamos a Hitler, Mao y Stalin. Sigamos con Mussolini, Franco, Fidel. Y muchos dictadorzuelos africanos y asiáticos de infausta memoria.

No necesariamente es un libro para leer página por página. Podemos seleccionar a los personajes que conocemos. La lista del autor, no necesariamente la tenemos que compartir. Y debemos de tener en cuenta que siempre, detrás de cada dato, está el juicio del autor. Se nota la ironía y el sarcasmo en el estilo redacccional. Ojo: no son biografías. Son cuadernos de cargo con evidencia suficiente para condenar a la jaula de los megalómanos a todos los individuos que componen el libro.


En este sentido, tenemos en la mano un buen libro de lectura, un buen libro de consulta. Pero también es un libro que puede cansar por la cantidad de personajes. Muchos quizás desconocidos. Y, en ocasiones, puede que te den ganas de jugar del otro lado de la cancha. No siempre se comparten los juicios del autor.

viernes, 3 de octubre de 2014

ERASE UNA VEZ MÉXICO 2. Los mitos también mueren.



Al parecer, este año será el año de la Historia, en lo que ha selecciones de lectura corresponde. Sin una intención previa, resulta que prácticamente en todo el año he optado por lecturas relacionadas con la novela histórica o el ensayo histórico. Apenas hace unas semanas que tenemos en las librerías la segunda parte de la serie "Érase una vez México", y no resistí a la tentación, como fanático de la historia, de devorarlo.

Un primer detalle que debo reconocer. Al parecer, hubo un jalón de orejas a la editorial. La primera parte tuvo notorios errores de edición y ortografía. Esta segunda parte, aparece límpida y clara, en ese sentido. Algunos de los mapas me parecen bastante pueriles en su diseño, pero son válidos si sirven para considerarse en perspectiva de lo que "veían y leían" los personajes de la época.

Esta segunda parte, comienza con el Grito de Dolores (¿debería de decir "Mito de dolores?) y recorre la historia de nuestro desafortunado país hasta los inicios de la Revolución Mexicana. La partida de Porfirio Díaz en el Ipiranga. Los capítulos del libro son consistentes con las etapas con las que tradicionalmente se categoriza a la historia de México en el Siglo XIX.

Como un juicio preliminar, me parece un libro adecuado para aquellos que solamente se han quedado con los pequeños retazos de historia que recuerda de sus clases en la educación básica y media. Para lectores fuertes o aficionados de la historia, me parece un libro insuficiente. Plantea bien la causalidad de los hechos, y sus posteriores consecuencias. Pero muchos detalles finos no pueden ser incluidos en la narración. Dado que (imagino) el libro está redactado teniendo la primer clase de lector como objetivo, comprendo sus características.

Repasemos brevemente las etapas con los que se dividió la obra:

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA (1810-1821)
Desde la germinación de las ideas autonomistas hasta la consumación de la independencia. Creo que describe adecuadamente la forma como surgieron y se comunicaron los deseos autonomistas, las causas aparentes y reales. Faltó profundizar un poco más en la consecuencia de las reformas borbónicas, creo. Bien por mencionar a Iturrigaray, el cantón de Xalapa, los intentos de la Ciudad de México y de Michoacán, antes de la Conspiración de Querétaro que culminó en el grito de Dolores.

Las cuatro etapas de la guerra de independencia, narradas de manera escueta. A mi parecer, la segunda etapa (Morelos y sus seguidores) daba para más. Bien por aderezar con detalles anecdóticos como el chocolatito de Hidalgo, o la Güera Rodríguez. Pudo haber mencionado al hijo de Morelos, que ya hacía sus pininos en el ejército en el sitio de Cuautla.

Iturbide hizo el "Pacto por México" de aquella época. ¿El Peña Nieto de la antigüedad? Un general valiente, cruel y represor con sus enemigos, venido a menos por sus corruptelas. De repente se encuentra con una posición de mucho poder, y decide cambiar los postulados: a raíz de la reinstauración de la Constitución de Cádiz, lo que se combatió con tanto denuedo, ahora es deseado. Pero ya no hay insurgentes para ello: a la gran mayoría los mataron, o firmaron su amnistía.  Iturbide realiza un PACTO en el que todas las partes ganan algo. El resto ya lo sabemos.

MEXICO INDEPENDIENTE, CAOS TOTAL (1821-1848)
Es una etapa muy oscura en la historia de nuestro país. Repasa los momentos básicos: Imperio de Iturbide, Constitución de 1824, revuelta de Guerrero, asesinato de los Padres de la Patria. Obviamente, las intervenciones extranjeras: Texas, Francia, España en Tampico, Guerra contra los Estados Unidos.

El personaje central, Santa Anna. Para muchos, el mayor villano de la historia. Para otros (como un servidor) un idiota con iniciativa. El chivo expiatorio de otros villanos peores.....pero ya saben lo que dice el dicho: No hay nada peor que un pen/&·=!( con iniciativa.

Bien por poner en su lugar los detalles de la Batalla de Chapultepec. Dejemos de hablar de los niños héroes y el invento de Miguel Alemán. Hablemos de los héroes de Chapultepec. Los detalles importan. Juan Escutia no se arrojó con la bandera desde el castillo. Fue Margarito Zuazo el que murió con la bandera enredada, corriendo del enemigo, para que no cayera en manos mexicanas. Y eso fue en otra batalla: Molino del Rey. Aclaro que esto último no viene en el libro, pero se los comento como una buena contextualización.

Algo que me gusta mucho de este libro, es que se detiene para platicarnos sobre lo que hacía la sociedad de aquella época para aguantar a sus respectivo jefes políticos. O mejor dicho, ¿con qué se distraían? ¿Qué tipos de espectáculos estaban de moda? ¿Qué eventos se organizaban para el entretenimiento? Y tenemos en esta época los primeros globos aerostáticos, pulgas amaestradas, luchas entre animales salvajes. Detalles deliciosos de la época.

GUERRA DE REFORMA:

La última de Santa Anna. La revolución de Ayutla. La generación de liberales. Juárez y compañía. Las leyes de Reforma....suaves al principio, pero rudas al final. No es lo mismo que te obliguen a vender a que te lo quiten. Hay un tono anticlerical en toda esta parte, pero hay que reconocer que al final de cuentas había que conseguir dinero de donde se pudiera....aunque se haya gastado en la guerra.

Siempre nos explican que expropiaron los bienes de la Iglesia, en plena guerra de Reforma. ¿Qué pasó con este dinero? Porque al ganar Juárez la guerra, no tenía un centavo. Tuvo que declarar la suspensión del pago de la duda por dos años, lo que ocasionó la intervención francesa. ¿Recuerdan? El libro no menciona ese detalle, pero ya se pueden imaginar....la guerra es la guerra.

INTERVENCIÓN FRANCESA:

En esta parte, el libro es rico en detalles y abunda en información. A mi juicio, es la parte mejor desarrollada de esta segunda parte. Incluso más prolija en detalles que la parte de la independencia.

La intervención francesa, el advenimiento de Maximiliano. Su característica de tono útil de Napoleón. Las características sobre humanas de Carlota, que dejaban en calidad de ignorantes a todas las damas de alcurnia mexicana. Ella, que hablaba seis idiomas y quería saberlo todo sobre México. Aquellas, que solamente chismorreaban y "chopeaban" en el chocolatito su pan, para asco de nuestra emperatriz.

Bien planteados los errores y las disfuncionalidades del Efímero Imperio de Maximiliano. Podríamos decir que nació muerto. Y otra vez, bien en cuanto a platicarnos los entretenimientos de la época: las cantantes de ópera, José Zorrilla en México, la Sra. Peralta, el ruiseñor mexicano. El primer toque de campana en Dolores (hecho por Maximiliano, ¿eh? ) y otros detalles sabrosos.

REPÚBLICA RESTAURADA:

El fin del gobierno de Juárez (duró 15 años de presidente, pero ahora nadie le dice dictador ni nada por el estilo) y el gobierno de Lerdo de Tejada (en aquella época, un ideólogo magistral; en nuestra época, lo hubiéramos tachado de rabo verde por querer casarse con una chiquilla de 14 años, cosa que no consiguió). Los anhelos de don Porfirio. La muerte de Juárez y la fortuna del héroe de Tuxtepec. ¿O debo decir el llorón de Icamole?

Otra vez, una delicia los entretenimientos de la época: las caminatas por el Paseo de la Reforma. Los nuevos presdigitadores e ilusionistas. Los espectáculos circenses que vienen de otros países y germinan en el nuestro.

EL PORFIRIATO:

Otra etapa que me parece magníficamente desarrollada. Porfirio Díaz, un éxito en lo económico pero con muchos huecos en lo social. La política del pan o del palo. La modernización del país. Las comunicaciones. Las inversiones extranjeras. Las reelecciones. Las pequeñas revueltas que fueron rápidamente sofocadas.

Un pequeño error, a mi parecer. Comentan en el libro que en 1885, fue el primer año que México tuvo superávit fiscal. Según mis datos el primer año en que eso ocurrió fue en 1829, bajo el gobierno de Anastasio Bustamante y la rectoría de Lucas Alamán.  Pero como eran conservadores, entonces no cuentan para nuestra historia patria.

Y finaliza con el sentimiento antirreeleccionista, la entrevista Díaz - Creelman. y la parte menos sangrienta de la revolución. Pobre México, hicimos una guerra de independencia donde matamos a los autores de la misma. Y peleamos una revolución donde los jefes revolucionarios terminaron matándose unos a otros.

Como sea, vale la pena leer el libro, para después profundizar con autores que se dedican a etapas concretas de la Historia de México. O retomar a Armando Ayala Anguiano, cuyos compendios me parecen más completos.



 

miércoles, 20 de agosto de 2014

A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS. Historia en su estado más puro.

In The Shadow of the Sword by Tom HollandSi bien me reconozco como un aficionado fuerte a la historia, tanto en su faceta universal como nacional, también soy consciente de que hay áreas específicas dentro de la cronología mundial de las cuales conozco muy poco. Ese no es el punto. El punto es si me interesaría en rellenar los huecos existentes, en aras de una cultura general más apropiada.

Tengo la convicción de que los lectores caemos frecuentemente en una especie de "hamaca" literaria. Nos aficionamos a un género y a un autor, en específico. Lo exploramos hasta el agotamiento. Nos familiarizamos con su estilo, y su lectura nos resulta cada vez más cómoda y menos retadora. Para muchos, la afición literaria tiene que fluir de manera natural y recreativa. Lee de lo que te gusta, pero lee. A otros nos gusta salir de vez en cuando del área de confort, y tomar un determinado libro como una suerte de reto, una montaña que tenemos que escalar, aunque terminemos sin piel en la rodillas.

Algo parecido ocurrió con el libro en cuestión. A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS  es un ensayo histórico. Es un trabajo de investigación bastante exhaustivo. Por lo tanto, su lectura me resultó interesante, al mismo tiempo que demandante.

Empecemos por el autor. Tom Holland es un escritor británico, que estudió en Oxford. Buenas credenciales, de principio. Al parecer tuvo una crisis de la mediana edad, porque sus primeros trabajos eran novelas y escritos sobre vampirismo y otras menudencias sobrenaturales. Quizás por eso yo no lo había escuchado con anterioridad.

Hace unos diez años, cambia de giro radicalmente, y se ha dedicado a escribir sobre temas exclusivamente históricos. ¿Tuvo una revelación? ¿Se le apareció la Santa Muerte? ¿Se convirtió a alguna secta? Ignórolo. Pero en su página actual solo promociona sus trabajos históricos: Milenio, Fuego persa, Rubicón....y ahora A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS.

Debo reconocer que he aprendido enormidades sobre esa parte de la historia en la que se enfoca el autor del libro. Estamos hablando de los siglos V a VII de la era Cristiana. Y nos referimos al contexto del Oriente Medio. Al recorrer con la vista los capítulos del libro, Tom ensancha un poco más los márgenes de la investigación hacia el principio de la era cristiana, o un poco antes.

Pero veamos el meollo del asunto: ¿Cómo fue posible que una religión como el islam, surgida en medio de pueblos culturalmente insignificantes, haya germinado y se propagara con una rapidez pasmosa, tal como lo hizo? Algunos, no tantos como quisiéramos, nos hemos hecho la pregunta.

Y Tom Holland tiene la respuesta. El islam surge en una época en que las principales potencias de medio oriente (Constantinopla e Iranshar) estaban exhaustas por la última guerra entre ellos. Si a esto agregamos una reciente epidemia de peste, que por lógica arrasó con las urbes desarrolladas, pero apenas hizo cosquillas a los árabes y beduinos de desiertos con densidad poblacional históricamente baja, encontramos unas buenas razones.

Eso es, apenas, el inicio de la respuesta. Tom no se contenta con decirnos que algo cambió radicalmente en esas épocas, para muchos oscuras e indignas de estudiarse a profundidad. Hace un auténtico seguimiento, estilo tesis doctoral, de los factores, sociales, filosóficos, religiosos, políticos y económicos de oriente medio en aquella época. Y veremos desfilar a lo largo de sus capítulos al Imperio Persa, a los griegos de Maratón, a Alejandro Magno, a Cosroes, a Constantino el Grande y a Justiniano, por mencionar algunos.

El autor desglosa, además, los intrincados caminos que siguieron las religiones de la época, su sectarización y luchas internas y externas: paganismo, zoroastrismo, cristianismo, judaísmo, totemismo árabe y maniqueísmo. Y por supuesto, de muchas de esas fuentes abrevará el islam.

En mi ignorancia, siempre pensé que Mahoma era un tipo que, buen comerciante, de adulto decidió crear una nueva doctrina, monoteísta. Que su doctrina en principio era un tanto asistencialista, y atacaba los intereses de los mercaderes y comerciantes que lucraban con la Kaaba, o piedra sagrada. Que por ese motivo lo intentaron matar y él huyó de la Meca a Medina. Que en ese momento agrega a sus doctrinas un tono más confrontativo y belicista. Que con sus "compas" de Medina, busca revancha y conquista La Meca. Como vio que la cosa funcionaba bien, decidió aumentar las franquicias....y comienza, apenas a su muerte, la expansión del mundo islámico de manera vertiginosa. Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.

Nada más fuera de la realidad. Nada más simplista. Y yo que me imagina a Mahoma, en vida, dictándole a dos o tres secretarias el Corán, para tenerlo "terminadito", antes de su retorno a la casa de Ala. La investigación de Tom abre a los ojos la complejidad sobre el surgimiento y la instalación de la nueva doctrina. Más que de Mahoma, hay que hablar de sus discípulos, de los omeyas y de los reyes del momento. Como diríamos los cristianos: más que de Cristo, hay que hablar de San Pablo y de los primeros Obispos de la Cristiandad para entender el surgimiento y ascenso del cristianismo.

Como ensayo histórico, A LA SOMBRA DE LAS ESPADAS, es un buen libro, de difícil digestión. En su afán por ser exhaustivo, se convierte en un buen libro de referencia o de respaldo académico. Para nada en una lectura recreativa. No es un libro para todos. Es un libro para aficionados duros a la historia.

Espero que en mi siguiente selección intuitiva, ahora sí seleccione un libro que me capture en todo momento. El ensayo histórico es para ir poco a poco. En un arranque de locura, tomé en estas vacaciones una versión digital de "50 sombras de Grey". Pero en la página 45 caí en la cuenta de que me sentía como si leyera Crepúsculo, pero ya no en versión soft, sino hard. El mismo estilo redaccional y la simplicidad argumentativa a todo lo queda. Horror. Aléjate Satanás.

Ya tengo un par de prospectos (libros) sobre la mesa. Y de eso hablaremos en la siguiente entrada.
 

viernes, 27 de junio de 2014

AFTER DARK. Todo pasa en una noche.

En mi anterior reseña, respecto de Murakami, había comentado que lo que él lograba en sus espacios literarios, era más digno de llamarse "realismo mágico"  respecto de sus contrapartes latinoamericanos. La narración, en manos de este especialista japonés, transcurre con un ritmo métodico, al tiempo que las divergencias o excentricidades entran con una apariencia metódica, más apta para el investigador científico que para el loco de mente volátil.



Aquel comentario lo sustenté en mi lectura de 1Q84. Hay dos mundos paralelos, podemos interactuar entre ambos y la clave para saber dónde estamos es descubrir esa segunda luna. En el caso de "After Dark, puede que haya dos mundos. O mejor dicho, una mujer atrapada entre esos dos mundos. La evidencia irrefutable es la aparición o desaparición de Eri: primero en su cuarto, segundo en otro cuarto reflejado por un monitor. No, no es "Saw" versión oriental.

Una de las especialidades de Murakami es su capacidad de "intimar" con los personajes. Dicho de otra manera, no es necesario que ocurra algo extraordinario para que un personaje le interese. Visto desde el punto de vista del autor, todos estamos profundamente dolidos por algo. Y sin embargo, para todos se asoma una pequeña luz de esperanza, de que puede venir un futuro mejor. No podemos dividir a sus personajes éticamente; deberíamos de dividirlos entre los abatidos y los esperanzados.

¿De qué trata After Dark? De una noche. Literalmente, todo ocurre entre las 23:55 horas de un día y las 6:52 horas del día siguiente. Nos encontramos con personajes que, por alguna razón, tienen conflictos con el sueño: algunos no quieren dormir, otros no pueden dormir, y una protagonista no puede despertar. La zona urbana de Tokio, con sus característicos edificios urbanos y trenes rápido, serán el caldo de cultivo ideal para convertir un montón de seres anónimos, en un nudo gordiano que las circunstancias atarán.

¿Cuál es el punto de partida?

Ery y Mari son hermanas. Diametralmente opuestas. Eri está en una cama, durmiendo plácidamente. Mari está en Denny's, leyendo algo, alejando un sueño al que por convicción no quiere llegar.

Takahashi es un aspirante a estudiar Derecho. Ensaya en un sótano con su grupo de Jazz algunas noches. Le gusta el Jazz después de haber escuchado la canción Five spots after dark. Se topará con Mary en la citada cafetería. Solo la ha visto una vez (en una cita doble) pero su interés por charlar con ella moverá las piezas del dominó.

Kaoru es la administradora de un hotel de paso. O como se les dice en Japón: love-hotel. Requerirá de una intérprete pues una prostituta china acaba de ser brutalmente golpeada, por un cliente que se escapó sin pagar. Takahashi le comentará que Mari sabe algo de chino.

Kororu y Komugi trabajan en el hotel. Terminarán por compartir momentos e historia con Mari, a raíz de la situación presentada en el hotel. La mafia china no dejará esto así. El agresor se llevó la ropa y el celular de la prostituta china.

El agresor, a quien identificamos como un empleado informático de una empresa cercana, terminará de trabajar hasta muy tarde. Es casado y usualmente cuando llega a casa, su esposa y su hijo están dormidos. Tiene miedo de llegar; y "debe" de estar dormido para el momento en que su esposa despierte.

Todo esto es el punto de partida. En siete horas, más o menos, personajes cuasi-anónimos entre sí entablarán relaciones que van de lo afable a lo entrañable. Compartirán dolor, simpatía e incluso amistad profunda. Mientras eso ocurre, tardaremos en identificar el drama de Eri, que en realidad lleva más de lo que nos imaginamos sujeta a su cama. Para la mayoría, el problema es no poder dormir. Para ella, el problema es no poder despertar.

En esta novela, no pasa nada, cuando en realidad pasa todo. Me arriesgo a inferir que es una suerte de crítica existencialista a la sociedad japonesa, y de paso a todos los que estamos inmersos en esos mundos alternos que constituyen las megalópolis modernas. La soledad se acrecienta, y cada quien tiene que viajar en el metro, en el tren, por la calle, con sus propios traumas. No decimos nada, pero nuestro ser clama por una necesidad de compartir, de sentir algo más por alguien más.

A veces, las circunstancias ayudan. Creo que Murakami nos dice que en lo circunstancial podemos encontrar lo valioso del día. Lo valioso de la vida. El anonimato, cuando es consciente, es en realidad autoimpuesto. En realidad, somos tan importantes que hay alguien, por allí, que sigue nuestra vida, nuestros insulsos detalles. Ese sujeto sigue con atención el guión que corresponde a nuestro día. Se angustia, pero no puede intervenir, como nosotros cuando contemplamos con impotencia la ubicuidad de Eri y su incapacidad de despertar. En ocasiones, dormidos nos vemos mejor.

 

lunes, 2 de junio de 2014

PEQUEÑAS GUERRAS, LUGARES REMOTOS. Michael Burleigh


Para empezar, antes de hablar de la obra, hablemos del autor. ¿Quién es Michael Burleigh? Ante todo, es primero un historiador, antes que un escritor o narrador. Eso debe de ser considerado antes de aventurarse a leer esta colosal obra. Me sentí un poco en el ambiente academicista del libro de Christian Duverger. Claro, con premisas completamente diferentes.

Las credenciales académicas de Burleigh, aunque no sean vastas, sí son impresionantes. Investigador en las Universidades de Oxford y Cardiff, y en la London School of Economics. De su participación en universidades americanas, sobresalen Rutgers y Stanford. Ha Ganado el Premio Nonino el año del 2012. Dicho premio se entrega a obras que, más que el ámbito puramente literario, sobresalen por su aporte a diversos aspectos culturales que los jueces consideren de valor para la sociedad contemporánea.

Y efectivamente, su libro “Pequeñas guerras, lugares remotos” es un buen aporte para cualquier biblioteca que quiera jactarse de tener una buena bibliografía relativa al inicio de la guerra fría y al proceso de desarticulación del colonialismo de mediados del siglo XX. Bien diría que cualquier persona que necesitara realizar una investigación, o preparar una ponencia sobre determinado conflicto independentista de esa época, podría utilizar este libro como un texto de cabecera.

Se pondrá de nuevo, un poco de moda, el hablar de la guerra fría en estos tiempos. ¿Por qué? Porque Putin pretende revivir a ese gigante histórico que se puso a la par del verdadero ganador de la XX Guerra Mundial. Desde los “Silentes” hasta la “Generación Y”, fuimos testigos de la famosa lucha entre el bien y el mal, entre el mundo libre y la sociedad planificada, entre el Bolshoi y Rambo, para decirlo en pocas palabras. Ya sea que vivieras en el primer, segundo o tercer mundo, había que tomar partidos. Unos eran buenos, y los otros, necesariamente malos.

Desde ese punto de vista, el libro de Michael Burleigh pretende derribar una que otra estatua que construimos a lo largo de esa época. En el mundo occidental, siempre se afirmó que USA y Europa Occidental serían, a partir de la XXGM y hasta nuestros días, los paladines de la democracia, el libre mercado y la libertad de creencias. Que era terrible vivir en los países donde se negaba a Dios, al libre mercado y la competencia, y a la existencia de otras ideologías políticas que no fueran comunistas. El colapso del Muro de Berlín en 1989, y la desaparición de la Unión Soviética pocos meses después, eran pruebas irrefutables. Todos queremos refresco de cola y hamburguesas express.

Primera sorpresa. Burleigh hace una investigación exhaustiva donde nos demuestra que fue mayor la paranoia estadounidense por creer que los Soviéticos se querían comer al mundo entero, que la realidad del bloque comunista por engullirse países y regiones para implantar el sueño de Marx. La tesis del “efecto dominó”, fue la idea fuerza de la política occidental en esos tiempos.

Dicho “efecto dominó” consistía en asumir que, si en un país de determinada región se implantaba el comunismo irremisiblemente vendrían en cascada revoluciones o movimientos políticos que convertirían a los países vecinos en gemelos políticos del primero. Cuando una ficha cae, se derriba toda la hilera, como con las filas de dominó.

Por lo tanto, y basados en la frase “El fin justifica los medios” que escribió Herman Busembaum (porque en realidad nunca la mencionó Maquiavelo), Estados Unidos apoyó a verdaderos patanes, dictadores, chupasangre y megalómanos en numerosos países del tercer mundo, con tal de impedir que otros líderes políticos, o guerrilleros, afines al comunismo soviético o chino, implantaran sus respectivos sistemas políticos y económicos, en perjuicio del mundo libre.

El libro de Burleigh es un auténtico ladrillo, tanto por su extensión como por la potencia de sus argumentos. Y recorre, a medida que se avanza en el índice, los pelos y señales que dieron origen a numerosos países, en la segunda mitad del Siglo XX: Israel, Palestina Corea, Malasia, Filipinas, Indochina, India, Argelia, Kenia, Cuba. Repite el caso de Indochina (con Vietnam) y también dedica un espacio a las aspiraciones imperialistas japonesas.

Hay una magnífica descripción de los personajes clave en la historia contemporánea: Truman, Eisenhower, Churchill, Stalin, Krushev, Ho Chi Minn, Mao. Los ensayos incluso aterrizan en las frases irónicas o crueles que muchos de los participantes soltaron al aire ante la emergencia de tal o cual situación.

Tan solo más de 50 páginas de la edición original, son referencias. El libro tiene índice analítico, además de la Bibliografía. Es decir, todo el rigor académico. Por eso aclaro que no es un libro fácil de leer, a menos de que seas un aficionado a la  historia. Su finalidad no es entretener, sino informar y dejar bien fecundada la semilla que todos notamos en las premisas iniciales. El mundo no se puede separar en buenos o malos. De hecho, todos son malos en mayor o menor medida.

En vista del Plan Marshall y la política exterior norteamericana, USA crea un relato de buenos y malos. Convierte una guerra política y económica, en una guerra moral. Como bien señalara uno de los planificadores del NSC 68 “Si logramos vender en grandes cantidades todo artículo inútil concebible, deberíamos ser capaces de vender nuestra estupenda historia en cantidades aún mayores”.  Retomo textualmente una de las citas del autor, en la página 172 de la primera edición. Editorial Taurus.

Es un libro que recomiendo para tener. No digo inmediatamente para leer, porque tiene que gustarte la historia, y en particular la historia del siglo XX, para atreverte a digerir todo el volumen. Pero, siempre que se quiera tener algo más de información, con el rigor de la investigación, este libro será una magnífica opción.