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miércoles, 13 de julio de 2016

LA CIUDAD Y LOS PERROS. Un Vargas Llosa complejo.

Una de las asignaturas pendientes que tenía su servidor, era la lectura de alguno de los libros de Vargas Llosa. De un tiempo para acá, he desarrollado un espíritu un tanto escéptico sobre el "Boom latinoamericano" y su producto más publicitado, el mentado "Realismo mágico".

En consecuencia con lo anterior, no me gusta presumir lo que en realidad no he hecho. Me di a la tarea de seleccionar un libro de Mario Vargas Llosa para poder juzgarlo. ¿Por qué ese autor, y no otro? De Carlos Fuentes, creo que ya he leído bastante para darme una idea de su obra. De Gabriel García Márquez, el infaltable -e insufrible- 100 años de soledad, Memoria de mis putas tristes y Del amor y otros demonios. No sé por qué, pero creo que Julio Cortázar y Alejo Carpentier no encajan por completo en el molde. Así que me quedaban, con las ganas que me genera mi intuición un tanto fallida, a Mario Vargas Llosa y a Juan Carlos Onetti.

¿Qué puedo decir sobre "La ciudad y los perros" Es un libro difícil, a pesar de que es la primer novela completamente formal del escritor universal. Su prosa está bien estructurada, el tiempo para los diálogos es fluido, y la vorágine temporal que causan sus riadas de pensamientos, en relación a los protagonistas principales, nos habla de un tipo que domina, literalmente, las estructuras complejas de escritura. También moviliza adecuadamente los escalones que constituyen esa escalera de tres descansos: planteamiento, nudo y desenlace. Sin embargo, es una novela un tanto evocativa, que me hizo recordar (para bien y para mal) algunos años de mi juventud.

Estamos en el Perú de mitad de siglo XX. Hay una suerte de tres clases sociales, dentro del mismo Perú: los Limeños, los de las ciudades medianas del interior (divididas en costeñas y serranas) y el inframundo(los extremos de la selva y de las montañas). Lima misma está dividida en barrios "bien" y la prole. Las escuelas privadas (lasallistas, maristas), las escuelas de pobres, y la Leoncio Prado, academia militarizada.

Pues bien, Mario Vargas Llosa cursó parte de su secundaria y prepa (si comparamos sus estudios con la clasificación actual) en la academia militar Leoncio Prado. Así le debió de ir, pues fue su inspiración para una novela que, sin ser de guerra, es sumamente violenta. Porque violentas son las relaciones entre adolescentes heterosexuales inseguros de un país subdesarrollado. Cualquier semejanza con nuestra juventud nacional es mera coincidencia.

El bulling, ahora tan clasificado, vilipendiado y combatido en un intento de corrección política y afanes civilizatorios en aras de los Derechos de los niños, en aquella época era simplemente darwinismo funcional. Todo el mundo adulto simplemente miraba hacia todos lados, mientras su hijos se hacían hombres a base de golpes, acoso, violencia entre pares y formación de la personalidad en base a una buena tolerancia a la frustración.

Alberto, el personaje principal, es un adolescente al cual se le da la escritura de forma primorosa. No es muy bueno con las calificaciones en general, y su entorno familiar está fracturado. El padre es el típico macho latino, y su madre es la esposa estoica que seguido recurre al chantaje emocional. Viven separados de manera definitiva. Y el padre decide que Alberto curse la Educación Media en el Leoncio Prado, a ver si en medio de militares el muchacho se hace hombre.

Y efectivamente, Alberto saldrá todo un hombre, hecho y derecho. Pero para llegar a ello, pasarán tres años de acoso, de escupitajos, de humillaciones al profesor de francés, de fumar como chacuacos, de escaparse "a la sorda" del colegio, de incurrir en un mercado negro interno lleno de cigarros, licor, y cuentitos eróticos que él redacta para hacerse de dinero. Una tremenda golpiza lo dejará prácticamente con la cara deforme. El precio de la valía varonil.

En la escuela militarizada Leoncio Prado hay dos mundos, y son como caminos que no se tocan: el mundo de los adultos, y el mundo de los adolescentes. Los adultos no tienen ni la más mínima idea de lo que hacen los jóvenes cuando no están en clase, cuando escapan de su supervisión. Y los relatos concuerdan mucho con la realidad. Que me lo digan a mí, que me la pasé en casas de formación religiosas. Los grandes siempre tratan de hacerle la vida imposible a los novatos, para que esos novatos, cuando sean los grandes de la institución, se ensañen peor con los que llegan.

Pero el libro no solo relata la historia de Alberto en esos tres años. Vargas Llosa se da el lujo de provocar disrupciones temporales de vez en cuando en el libro. Ora se interrumpe por la visión de Alberto un par de años antes de entrar a la academia, ora nos sorprende con el Alberto que ya se graduó de la Institución Militar. Pero los relatos superan al personaje principal, y luego entramos en los monólogos de otros compañeros de generación.

Por su habilidad para redactar cartas y "novelitas", Alberto se gana el sobrenombre de El Poeta. En su generación hay otros apodos dignos de mencionar: El Jaguar, El Esclavo, Cava, Vallano, La Boa - no me pregunten por qué, infiéranlo-. Jorge Arana (el Esclavo) es a quien todo mundo golpea, menosprecia, agandalla. Y tendrá como único amigo verdadero a Alberto. Aunque Alberto no es su valedor de manera abierta, pues en el prestigio social de ese mundillo eso lo condenaría a recibir un trato semejante.

Hay otros personajes que merecen ser nombrados. Una vicuña que vive en los campos de la institución, y una perra callejera que entra y sobrevive en medio de tanta testosterona. La perra tiene el nombre de la Malpapeada.

A medida que uno avanza en la narrativa, se termina la confusión y entiende los roles que cada uno de esos personajes asumen en ese mundo que constituye la crisis de identidad -y de sobrevivencia- que representa el mundo adolescente varonil. Generalmente, desde la perspectiva de Alberto. Pero el libro se pone bueno en la segunda mitad, pues alguien rompe los códigos de honor de los adolescentes (no rajar, no se permiten a los chismosos) y se desencadenan trágicas situaciones. Incluso un homicidio, el cual las autoridades institucionales logran hacer pasar como un error personal del victimado.

Como ocurre con la gran parte de las instituciones, la ropa sucia se lava en casa y aquí nada pasó. En este siglo XXI de la transparencia donde se pone en internet hasta lo más intrascendente de nuestras vidas, pareciera de escándalo el estilo de vida  y de convivencia del Leoncio Prado. Tendríamos abundancia de Lords y linchamientos por las redes sociales. Pero recuerden que el mundo no funcionaba así, y guardar las apariencias era el objetivo fundamental de todos, para parecer gente bien  instituciones respetables. Esa es la premisa principal del padre y la madre de Alberto. También de los generales y las autoridades de la Institución. Ya sabemos que para los jóvenes leonciopradinos, la prioridad era otra. Sobrevivir en la jungla.

Es una buena novela, pero no es para todos. ¿Por qué se llama la ciudad y los perros? Porque a los alumnos novatos de la academia militar se les dice perros, como un apodo general. Y en la academia son los más abusados, pero cuando salen de permiso, con sus flamantes uniformes militares, se vuelven la admiración y el temor de los civiles. Ellos también abusan de los demás, en el plácido ambiente limeño de hace sesenta años.

Es una novela diferente. Y para ser la primer novela de Mario Vargas Llosa, creo que demuestra de manera suficiente las habilidades del autor. Maneja el contrapunto en sus cuatro sentidos: pasado y futuro, acción y pensamientos. Aunque Alberto es el eje central, entramos a la mente del jaguar, del boa, del esclavo. Y el escrito no es lineal, pues a la narrativa de lo que ocurre en la academia le llegan interrupciones sobre el pasado y futuro de Alberto, y las reflexiones secundarias de otros personaje.

Es un libro que realmente disfruté hasta su segunda mitad. Y sí, ocurren cosas muy fuertes. Estoy seguro de que muchos no la recomendarían como una lectura para jóvenes o adolescentes en la escuela. Pueden agarrar ideas. Je. Fuera de broma, es una novela no tan fácil de leer, pero que al final termina por gustar, sin llegar a encantar. Como sea, nos demuestra las maneras de un Vargas Llosa que crecería como escritor, hasta ser quizás uno de los tres escritores más editado de el famoso boom latinoamericano.

miércoles, 6 de julio de 2016

CHOQUE DE REYES. El poder de los sueños.

Choque De Reyes (Cancion De Hielo Y Fuego #2) (Bolsillo) 

Aquí estamos de nuevo. Agrego otro libro a mi lista de pendientes. Junto a Tolstoi y a Slavoj Zizek, acabo de agregar a Mario Vargas Llosa. Es un gran escritor, pero su libro de "La ciudad y los perros" me hizo recordar mis años en casas de formación religiosas. Aquellos años en los que lo que ahora es bulling era una simple prueba darwinista de adaptación y sobrevivencia entre los niños y adolescentes de antes. Queda pendiente.

¿Existe Netflix? Hace algunas semanas que me he olvidado de su existencia. Comencé con la mejor intención mi lectura de Vargas Llosa. En mi mente se regodeaba el recuerdo sumamente placentero de la prosa de George R. R. Martin. Y la mejor forma de terminar con una tentación, es dejándose llevar por ella -dijo Brozo, el payaso tenebroso-. De manera que ni tardo ni perezoso dejé todos los libros, destrocé el envoltorio de plástico que protegía la virginidad de la segunda parte de la saga "Canción de Hielo y Fuego", y literalmente, abusé de ella durante estas dos semanas completas.

Pocas veces me ha pasado que un libro se vuelva así de adictivo. En estas semanas, cualquier tiempo libre era pretexto para continuar la lectura. Incluso la procastinación ha hecho presa de mí, resolviendo solo lo elemental para mi supervivencia laboral, solo para sumergirme en las aguas placenteras de la narrativa de Choque de Reyes. Son 878 páginas - unas 100 más que la primera parte- y descubro elementos que demuestran cómo la adaptación de la serie elaborada por HBO toma un derrotero con diferencias fundamentales en los aconteceres de los personajes principales.

Puede ser una afirmación apriorística, pues solo he leído dos libros de los 4 publicados. Pero me atrevo a afirmar que, quien no ha leído la serie, se está perdiendo de uno de los mejores narradores de historias complejas del siglo XXI. Y no solo eso, sino que es un escritor que puede pasar de los hechos, a la descripción, pasando por los pensamientos de los personajes en primera persona, como si fuera un cambiaformas cualquiera. Lo juro por los dioses antiguos y los nuevos.

¿Qué ya salió la segunda temporada de Marco Polo en Nexflix? Ah, bueno. Recuerdo cuando salió la primer temporada, que muchos decían que Marco Polo sería para Netflix los que Game of Thrones ha sido para HBO. Nada más lejos de la realidad, desde mi opinión particular. Recuerdo que vi la primer temporada completa de Marco Polo. Magnífico vestuario, fenomenales locaciones, buenas secuencias de acción por momentos. Y nada más. No me vinculé con ninguno de los personajes. No amo ni odio a ninguno. Por mí, que a Marco Polo se lo lleve la Xhin Ghada. Y al gran Khan, que se le rebelen sus hijos y paisanos. No se logra esa relación afectiva con los personajes.

En cambio, sufro con los problemas de Arya. Me conmuevo con las reflexiones de Cathelyn. Empiezo a odiar a Joffrey de manera intensa, y descubro que Tyrion tiene muchas más cualidades que las que nos muestra la serie de televisión. Dioses, por un momento pensé que al bastardo Ramsay le habían dado su merecido, y que lo demás era una brutal adaptación de la serie de TV. Al final, me equivoqué.

¿Qué otras cosas he descubierto con la lectura de la segunda parte? Que George R. R. Martin es un magnífico argumentador de introspectiva. Es muy difícil contar una historia cuando el narrador no es fijo. No está en tercera persona, y tampoco es un solo personaje el que cuenta la historia. En vez de capítulos, las secuencias o piezas del libro están divididas por personajes (así es en todos los libros de la saga). Y siempre realiza la adaptación perspectiva de forma solvente. Vemos el transcurrir de los acontecimientos siempre en primera persona, y esa persona es Dany, pero diez páginas después es Jon, luego Tyrion, Sansa, Cathelyn, Bran. Y así sucesivamente.

Otro descubrimiento interesante es el papel que representan los sueños en los personajes. Sobre todo en los que tienen complicaciones morales respecto de lo que hacen. ¿Hacen bien? ¿Están equivocándose? Los malos, los cínicos, los malditos....esos no sueñan. parece que su maldad los ha privado no solo de la conciencia en términos éticos, sino también de la capacidad de imaginar escenarios diferentes a los cursos de los acontecimientos que proponen. No es así con los personajes buenos, víctimas de conflictos internos.

En la serie de televisión, recordamos cómo Bran es el único que tiene sueños, y que esos sueños son una especie de premonición sobre la misión que lleva en los huesos: ser el próximo cuervo de tres ojos. Sueña con ser un cuervo, pero también un lobo alado. Ahora puede ser el personaje mítico ligado a los antiguos dioses, cuento de la vieja Tata. Incluso Bran se descubre en ocasiones en el cuerpo de su huargo (Verano), dando a entender que empieza a ejercer sus atributos de cambiaformas. Pero en el libro se descubre mucho más.

En este segundo libro, los sueños son parte fundamental del equilibrio anímico de Sansa, de Tyrion, de Jon. Incluso de Cathelyn. Sansa tiene sueños espantosos justo la noche en que tiene su primera regla. Ya es cancha reglamentaria, y eso significa que tendrá que casarse y consumar el matrimonio con el plus-sádico de Joffrey. Tyrion tiene sueños muy vívidos después de la Batalla de Aguasnegras, en las cuales es consciente de la destrucción que sus actos han originado. Medidas estratégicas necesarias, pero que han convertido los alrededores de Desembarco del Rey en un camposanto. Jon también sueña, en medio del frío y la incertidumbre que conlleva la expedición de la guardia de la noche. Del lobo al águila, al vidriagón, a los abismos impresionante de Colmillos Helados.

¿Qué es lo que más me ha gustado de este segundo libro? Suena ridículo, pero creo que el autor se anota un gran éxito cuando cuenta la historia a través de los ojos de Arya y de Bran. Son unos niños, en toda la extensión de la palabra, y la narrativa a través de sus ojos, con esa empatía lograda, resulta sumamente conmovedora. Logra ponerle a Arya pensamientos de niña, sin olvidar la complejidad de su personaje, el cual busca venganza y no olvida las enseñanzas de Syro Forel. Será una auténtica ninja de las ciudades libres. Se lo merece.

Por otro lado, está Bran. Un niño al que las circunstancias han obligado a madurar aceleradamente. Y realmente es un BUEN NIÑO. El poco tiempo que ejerce como lord de Invernalia, ante la ausencia de su hermano y de su madre, ejerce con justicia y una sabiduría propia de los que se dejan aconsejar por los que saben. Supera la frustración de su parálisis en su tronco inferior, y logra establecer lazos afectivos con el maestre Luwin, los invitados a Invernalia, la mujer salvaje y otros. La escena final, en la que salen de su escondite una vez saqueada la ciudadela, y descubren al maestre Luwin agonizando es, sencillamente, estremecedora. La recreación de la serie de televisión se queda sumamente corta con las tres páginas del libro que, al narrar el hecho, realmente conmueven. De lo mejor del libro.

Así pues, Choque de reyes nos hace amar y odiar a los personajes, como debe de ser en una buena historia.  La maestría del texto nos obliga a admirar o detestar a ciertos personajes. Y G. R. R. M. realmente sabe contar historias. Mis respetos.

Esa es la opinión, y mi juicio arbitrario. Hago una muy breve recopilación de cada familia, conforme se dieron los acontecimientos que constituyen esta segunda entrega.

LOS STARK. Robb cada vez tiene menos soldados, aunque no ha perdido una batalla. Después de la victoria de los Bosques Susurrantes, evade la vigilancia de Tywin sobre Colmillo Dorado y ataca con furia a Stafford Lannister y su bisoño ejército. La victoria es total. Recuperado el hogar de los Tully, el hermano de Cathelyn ejerce acciones militares para recuperar la moral de su ejército. Cathelyn es enviada como mensajera ante los Baratheon, en búsqueda de una alianza. Tras un intento infructuoso, es testigo de la muerte con magia negra de Renly, y regresa trayendo a Brienne de Tarth como su guardaespaldas personal.

Bran ejerce como guardían en el norte. Se rehabilita parcialmente y puede andar a caballo. Se realizan las fiestas de la cosecha en Invernalia. Esas fiestas derivarán en un conflicto entre los Bolton y lady Hornwood, a la cual viola y le quita todo, para dejarla morir de hambre. Theon traiciona a Robb e invade Invernalia. Y Ramsay traiciona también a los norteños y toma Invernalia por su cuenta. Bran y Rickon son escondidos por Osha, para luego huir. Todos creen que están muertos los niños, debido a una argucia de Theon.

LOS TULLY. Recuperado Aguasdulces, Hoster sigue en agonía. Edmure vuelve a convocar sus vasallos para tener a raya a los Lannister. El matarreyes sigue prisionero en su castillo. Un par de familias norteñas quieren su muerte, aunque tanto Edmure como Robb y Cathelyn saben que vale más vivo que muerto. Lysa sigue en El Nido, mientras Cathelyn se resguarda en Aguasdulces, una vez que termina su embajada. En su última intervención del libro, se da a entender que libera a Jaime, con la esperanza de que ese acto salve a sus Hijas. Sigue creyendo que tanto Arya como Sansa son rehenes de la reina Cersei.

LOS BARATHEON. Renly es el guapo, el de las relaciones públicas, el querido por todos. Logra reunir un ejército de 80 mil soldados, de las casas leales de los Baratheon y de los Tyrell. El rey de los siete reinos tiene sus capas doradas; entonces, el arma su "guardia arcoíris" con siete caballeros que lo protegen personalmente. Está casado con Margaery de la casa Tirell, aunque no ha consumado el matrimonio. Stanis, con algo así como 5 mil soldados, logra desbaratar a las huestes de su hermano, gracias a una sombra que de manera misteriosa, entra a la tienda de Renly y lo mata. Con un fenómeno similar logra matar al castellano de Bastión de Tormentas. No cabe duda que la magia de la Bruja Roja es poderosa.

Con la mitad del ejército de Renly, y sus propios aliados, intentará la conquista de Desembarco del Rey. No lo logrará gracias a la valentía y estrategia de Tyrion, el fuego Valyrio, y la súbita alianza entre la casa Tyrell y los Lannister, producto de la venganza contra Stannis a raíz de la muerte de Renly.

LOS TYRELL: Como hemos platicado líneas arriba, cambiaron de bando. Aliados al principio con Renly. en una suerte de venganza se aliarán con los Lannister, para lograr la derrota casi total de Stannis. Producto de esa alianza será la entrada de Loras como Capa dorada, y de Margaery como futura reina. Dado que el Dominio es la región agrícola más rica de todo el continente, eso significa abundancia de provisiones.

LOS BOLTON: Son aliados de los Stark, pero empiezan a jugar su juego aparte. Quizás dolido porque fueron el señuelo contra Tywin Lannister, a cambio de no participar en la victoria del Bosque Susurrante, nos damos cuenta de que lord Bolton empieza a jugar a dos bandas. Ocupa el castillo de Harrental, gracias a una estrategia de Arya (sopa de comadreja), pero lo abandonará cuando la batalla de Aguasnegras aniquila la tropas de Stannis. Y por cierto, creíamos que Ramsay el bastardo había sido ejecutado por casarse a la fuerza con la condesa vecina. Pero el maldito se disfrazó de Hediondo, y con ello logró apoderarse de Invernalia al final.

LOS LANNISTER: Tywin se encuentra en apuros, cuando al principio tiene tres enemigos en contra: Robb Stark al oeste, Stannis y su flota a sureste, y Renly al sur. Con todo, el ejército más temible es el de Renly. Tyrion ejerce de manera eficaz su labor como mano del rey, teniendo a raya tanto a Cersey como a Joffrey. Consigue la no intervención de Dorne en el conflicto, enviando a su sobrina Myrcella como prometida del príncipe del reino sureño. Fortalece las defensas de la ciudad y descubre al gremio de alquimistas, los cuales proporcionarán el fuego valyrio que será clave en la victoria de Aguasnegras. La herida que sufre Tyrion en la batalla es más aparatosa de lo que parece en la serie: pierde tres cuartas partes de la nariz, parte del labio, y tendrá una cicatriz desde el ojo izquierdo hasta la mandíbula derecha. Mientras tanto, Jaime sigue prisionero en el castillo de los Tully, bajo el poder de la alianza del norte.

LOS GREYJOY: Theon regresa a las islas de hierro, con un plan que consistiría en una alianza entre el norte y las islas para acabar con los Lannister. Pero su padre, Balon, tiene en mente otro plan: saquear el norte mientras está desprotegido. Theon traiciona a los Stark. Y en su atrevimiento, osa tomar Invernalia, sabedor de que no tiene suficientes hombres para mantener la ciudad bajo su poder. Su hermana Asha controla Bosquespeso.

LOS TARGARYEN: Ya solo queda Aemon, en la guardia de la noche. Y Dany. Tiene tres dragones y doscientos seguidores en su Khalasar. No pueden ir al oeste, pues los otros Khales la derrotarían. Ni pueden ir a las tierras de los pueblos del dios de la ovejas, pues se vengarían de los recientes saqueos. Se atreven a cruzar el desierto, hasta que llegan a una ciudad fantasma, con pozos y huertos abandonados. La llaman Vaes Tolorro. Recuperan fuerzas, mandan exploradores y encuentran a la Cuidad de Quart. Es recibida por los trece (líderes de la ciudad) y se hospeda en el palacio del mercader Xaro Daxos. Muchos les ofrecen barcos y provisiones, pero a cambio de sus dragones. Logra vencer a los brujos y derrotarlos en su estratagema traicionera, y consigue un barco que lleve a su gente al oeste, cortesía de Ilirio.

LA GUARDIA DE LA NOCHE: Salen 200 exploradores de Castillo Negro, y otros 100 de Torre Sombría. Se encontrarán en el puño de los primeros hombres. Jon conoce el Torreón de Crasher, y realiza un expedición con el legendario Quorin Mediamano. Vislumbran a los salvajes y encuentran muchas puntas y cuchillos de vidriagón. Eliminan un puesto de vigilancia de los salvajes, pero Jon es incapaz de matar a Ygritte. En la parte final del libro, la avanzadilla de Jon y Mediamano es capturada por los salvajes, y realizan una actuación teatral macabra: para ganarse la confianza del rey de hueso, Jon tendrá que matar a Mediamano. Y convertirse en un espía dentro del ejército de Mance Rayder.

Pasan demasiadas cosas, y aquí solo puedo resumir lo más fundamental. La lectura del libro resulta imperdible, y la recomiendo de verdad.

ANEXO:  ENCUENTRA LAS SIETE DIFERENCIAS.

Como lo hice la entrega anterior, y disculpando a las fallas de mi aparato memorístico, trataré de mencionar algunas diferencias en la trama. Comparo la adaptación de la serie de HBO con la narrativa original de los libros de George R. R. Martin.

1.- TYRION COMO MANO DEL REY. En el libro, Tyrion llega a desembarco del rey no solo con su mercenario Bron, sino con un grupo numeroso de salvajes. Son las tribus del Valle a las que armó y con las que combatió en la batalla del libro anterior. Son parte de su guardia personal en toda su estancia: los manos quemadas, grajos de piedra, orejas negras y hermanos de la luna.

2.- RENLY Y LORAS: ¿AMIGOS CON DERECHOS? En la serie de HBO desde la primer temporada queda al descubierto el amor que existe entre ambos, y su homosexualidad. En el libro, solo se maneja el hecho de que Renly le dedica más atenciones a Loras en las conversaciones de los banquetes (más que a su esposa Margaery), y que Loras se pone como loco cuando se entera de la muerte de Renly. Es decir, a cada quien su morbo.

3.- ARYA, ¿DE QUIÉN ES SIRVIENTA? En la serie se nos muestra a una Arya capturada y llevada a Harrental. Está en posesión del ejército de los Lannister, y llega a ser la copera de Tywin. En el libro, Tywin nunca está en el castillo. Las fuerzas de La Montaña -hermano de El Perro-  lo ocupan provisionalmente, junto con los Titiriteros Sangrientos. Cuando las fuerzas Lannister desocupan el castillo, y solo quedan mercenarios, Arya aprovecha el pacto que tiene con Jaquen H'gar para matar a los pocos que quedan, y liberar a los prisioneros del norte. En ese momento entra Rose Bolton, y ocupa el castillo. En realidad, Arya fue copera de Roose Bolton, y no de Tywin Lannister.

4.- DAENERYS EN EL DESIERTO: En la serie. se nos presenta la travesía de Daenerys en el desierto rojo como un camino interminable, sin pausa, de agonía. No lo fue del todo. Ciertamente están en el desierto rojo, pero llegarán a una ciudad abandonada, la cual tiene pozos, huertos abandonados, y algo de infraestructura, los Dokhrakis le llamarán Vaes Tolorro. En ese lugar es donde vuelve a tomar fuerzas su expedición, y envía los exploradores que darán con la fabulosa Quart.

5.- YGRITTE Y JON. En la serie nos presentan cómo Jon no se atreve a matarla, y se la lleva prisionera. Este hecho lo retrasa del resto de su expedición, al punto que tiene que dormir de cucharita con ella para agarrar calor. Es decir, la relación se va calentando. En el libro, todo es más sencillo: matan a los demás salvajes de la avanzadilla, y le corresponde a Jon ejecutar a la pelirroja. Quorin le dice que haga lo que tiene que hacer, pero avanza para dejarlo solo. En esos minutos, Jon decide liberar a Ygritte, y regresar con la expedición. Dentro de los salvajes que capturan a Jon y Quorin, estará la pelirroja de fantasía

6.- JOFFREY , EL SÁDICO: La serie no tiene el espacio suficiente para mostrar el nivel de sadismo que tiene Joffrey. Si reencarnara en la actualidad, estaríamos perdidos si por casualidad su espíritu estuviera en el cuerpo del dictador de Corea del Norte. Cuando las personas de Desembarco del Rey acuden al castillo a pedir pan, los recibe con flechas de su ballesta y les grita que se coman a los que acaban de matar. Antes de la batalla, encuentran a unos traidores dentro de la ciudad. Los manda ejecutar, y ordena que los pongan cuernos de venado en la cabeza, haciéndoles hoyos en el cráneo. Al inicio de la batalla, él está divertido arrojando con catapultas los cuerpos de estos traidores hacia el campamento de Stannis, al otro lado del río.

7.- ¿DÓNDE ESTÁ TOMMEN? Myrcella ya está en Dorne. Y Joffrey será requerido en lo más duro de la batalla para salvarle la vida. La huida de Joffrey solo desmoralizará al ejército, cosa que se trata de compensar con la valentía de Tyrion. Pero en la serie se nos muestra a Cersei dispuesta a envenenar a Tommen, para que no caiga en manos enemigas. En el libro, Tommen ha sido enviado a otro castillo lejano, dos semanas antes. Tyrion previno eso, para que en caso de que cayera la capital y mataran a Joffrey, quedara Tommen vivo y en otro lugar como heredero legítimo. Punto a favor del enano.

Es todo por el momento. Saboreo desde ahora la lectura del siguiente libro, pero tengo algunos pendientes. Y claro que insisto vehementemente con mi recomendación de que lean la saga.

lunes, 20 de junio de 2016

JUEGO DE TRONOS. Tolstoi puede esperar.

JUEGO DE TRONOS

Debo confesarlo. Tras terminar la biografía sobre Porfirio Díaz de Carlos Tello, apresté mi mente y mis ojos al reto de leer "La Guerra y la Paz", de Tolstoi. Diversas circunstancias personales a lo largo del mes anterior impidieron que le diera continuidad al proyecto. Pero también debo decir que la narrativa decimonómica no es tan fácil como parece. ¿O más bien ya estoy demasiado influenciado por los estilos para editar videos, contar historias y describir cosas que tenemos en el Siglo XXI?

El punto es que estoy atascado en la ocupación Napoleónica de Viena. Creo que las vicisitudes de los Rostov, del Príncipe Andrés y del bastardo Pedro tendrán que esperar. Hace una semana acudí a la librería para gastar mis puntos acumulados, y no resistí la tentación de comprar el primer libro de la Saga de "Canción de Hielo y Fuego".  Claro, ya hay una edición de bolsillo, y eso baja el costo considerablemente.

¿Qué más puedo decir, que no se haya contado en la serie de HBO? Algunas cosas. ¿Merezco ser degradado en la categoría de personajes intelectuales o pensantes por entrar a la catafixia y cambiar temporalmente un clásico de la literatura por un best seller? Cuidado. En su momento, La Guerra y la Paz también fue un best seller. Y los primeros que leyeron el libro, tardaron cosa de 4 años. Recuerden que los primeros capítulos del libro salieron en una revista rusa, de entrega periódica. Sólo las últimas partes salieron juntas, y el libro completo se editó 4 años después de la aparición del primer capítulo.

Dicho lo anterior, creo que puedo tardarme más de un mes del que ya llevo en la lectura de Tolstoi. Y resulta que solo tardé 6 días en la lectura del libro de George R. R. Martin. Las cosas que hacemos por amor - muletilla pagada por Jaime Lannister- . Explico entonces mi primera experiencia con los libros del citado autor. Y advierto que soy juez y parte, pues me declaro fan de la serie de televisión. Y, por lo leído (no solo por lo "visto") creo que seré fan de los libros.

Vayamos por partes. En la librería, el libro estaba en la sección de "Fantasía". Pero me gustaría más una clasificación que representara algo así como "ficción" o "simulación histórica". Es decir, el libro está escrito con un estilo argumentativo y descriptivo que lo hace sumamente creíble, no solo atrayente. ¿Qué más da que en unas tierras llamadas westeros y Essos existan muros gigantescos, caminantes blancos y también uno que otro dragón? Si en la vida real Televisa fabrica un programa de naturaleza educativa para los niños, y pone a Laura G como conductora!!!! O bien López Obrador sigue en su cruzada contra la corrupción de los políticos, pero sus senadores afines se abstienen de votar a favor de una ley 3 de 3 cuyo objetivo es precisamente la lucha contra ese mal.

En fin. Vivo en un país surrealista, y las similitudes de la trama con los espacios medievales reales provocan que la serie me seduzca. Y estoy seguro que solo es cuestión de tiempo para que muchos especialistas suban al espacio de los grandes clásicos de la historia, a la trama de George R. R. Martin. Me parece un narrador excepcional, un gran jinete de carruaje: sabe cómo estirar cada rienda, y darle el ritmo adecuado a sus diferentes caballos, sin perder la dirección general de la carreta completa.

 

Si bien la saga tiene un hilo conductor central (la búsqueda del poder en el reino federado de westeros) las historias sucedáneas tienen otras complejidades adicionales que provocan que se alejen y acerquen de la premisa principal como abejas en un panal. Allí es donde se descubre la maestría del autor para lograr mantener entrelazadas las tramas, cercanas a su común denominador. Extrapolando al destino de los siete reinos, el sí logra una megaobra que logra mantenerse unida.

Como saben, no es mi costumbre ni mi deseo realizar resúmenes de los libros que leo. Solamente me gusta reflexionar sobre mis libros, y compartir esos pensamientos. Para resúmenes, allí tienen las páginas de lossietereinos.org, westeros.org, Wikipedia y nightwatchers. Solamente, para situar los escenarios, comparto brevemente lo que pasa con las familias protagonistas:

LOS STARK: Eddard es nombrado mano del rey por su amigazo, el borracho pero otrora valiente rey Robert. Ese nombramiento es un regalo envenenado. Las hijas se van a la capital (Desembarco del Rey) los hombres se quedan en Invernalia. El bastardo Snow se integra a la guardia de la noche, donde su nombramiento como mayordomo del líder le abre un mundo de posibilidades. Ned y Cathelyn se enteran del intento de homicidio de su hijo Brandon, cortesía de los Lannister. El hecho de que Ned se entere de que Robert tiene hijas e hijos bastardos (de prostitutas, generalmente), y de que los hijos de la familia real realmente tienen sangre 100% Lanister, desemboca en un conflicto que trae aparejada su muerte y ejecución. Y que comience la guerra.

LOS LANNISTER: Son como los constructores del Estado de México y de Hidalgo, en la administración actual. Es decir, amigos de Enrique Peña Nieto y Miguel Osorio Chong. Gobiernan el reino sin ser los que nominalmente lo gobiernan. Tienen vigilado el Rey Robert con la esposa (Cersei), el jefe de la guardia del Rey (Jaime), incluso con un escudero del rey. Aparte, pues algunos ya saben que los hijos son producto del incesto, por lo que en caso de muerte de Robert, hay que buscar un Baratheon para que lo suceda en el trono. Tienen la sartén por el mango, y una estupidez del rey Joffrey provoca realmente la guerra civil. La ejecución de Ned fue eso: una estupidez en su grado más puro. A diferencia de los Stark, saben evadir la cárcel. Tyrion escapará del calabozo, mediante el juicio por combate. Jaime permanece prisionero, en una batalla ganada estratégicamente por Robb Stark.

LOS BARATHEON: Están en ascuas. Desde la muerte de Jon Arryn, Staniss se fue a refugiar a Rocadragón. Renly sigue en desembarco del rey, pero se regresa a Bastión de Tormentas en cuanto acaece la muerte de su hermano Robert. Y Eddard se da cuenta al menos de una niña y un niño bastardos que tienen la sangre Baratheon. Ni modo por ellos. No pasarán de unas pequeñas líneas en este libro.

LOS TYRELL: De momento, sabemos que la hija de 14 años, Maerguery, se casa con Renly al final del libro. Y Loras Tyrel es el caballero por el que mueren todas las damas. Quiso ser comisionado para ir a encarcelar a la “Montaña”. Ned lo descarta porque el apuesto caballero busca venganza, no justicia. Al final del libro, estará al lado de la Casa Baratheon, pero apoyando a Renly.

LOS TULLY: Les toca una verdadera paliza cuando comienza la guerra. Los ejércitos de los Lannister asolarán su condado, hasta que llegan las huestes de Robb Stark y le ponen freno. Están, de momento asociados con los Stark y todo el reino del Norte.

LOS ARRYN:  Muerto Jon, su esposa está refugiada en nido de águilas, un castillo prácticamente inexpugnable dentro del reino del Valle. Cuida a Robert, su único hijo, enfermizo y sumamente bobalicón. Apoya a medias a su hermana cuando encarcela a Tyrion, aunque después lo libera tras ejecutarse el juicio por combate. Fuera de eso, no tiene participación en la guerra. Y sí: la escena de la lactancia tardía está basada en el libro.

LOS TARGARYEN: De hecho, ya solo quedan tres, que sepamos: Vyseris, el candidato al trono; Aemon, el maese de la Guardia de la noche. Y la protagonista principal de la dinastía. En efecto, en Daenerys -o Dany, como se le menciona coloquialmente- recae casi la mitad de la trama de este libro. Vyseris gestiona, junto con el obeso Illirio el matrimonio entre su hermana menor y el Khal mayor de los Dohrakis, con la esperanza de que en pago por semejante mujerón le entregue unos cuantos miles de soldados para recuperar los siete reinos. Todo al estilo de usos y costumbres de algunas zonas de Oaxaca.

Aparte de la traumática adaptación que implica para unos “westerosians” adaptarse a las costumbres semisalvajes del pueblo de los caballos, prácticamente todo va a salir mal, solamente como preludio de que lo mejor está por venir. Vyseris obtiene su corona de oro derretido, a causa de su patanería. Dany pierde a su hijo, en una suerte de rescate mágico para recuperar a su esposo. La compañía de Jorah Mormont será clave para su soporte emocional y la buena consejería. Ella sabe que los verdaderos hijos del dragón pueden soportar el fuego. Por eso se autocomplace al ver que su hermano se quema y muere con el oro derretido sobre su cabeza. Y su último acto de audacia -que da pie al final del primer libro- es quemarse junto con el cuerpo de su Khal, y los huevos de dragón. El desenlace lo sabemos todos.

NOTA ADICIONAL: ENCUENTRA LAS SIETE DIFERENCIAS.

No soy purista de los libros ni de la serie. Respeto la trama de cada cual. Sin embargo, sí me resulta interesante comentar qué partes de la historia tienen diferencias de fondo o forma. Así como en los periódicos aparecían las dos ilustraciones aparentemente iguales, para que el lector descubriera las siete diferencias, presento las siete -o las que sean- que su servidor encontró, y que todavía tengo frescas en la mente.

1.- LA EDAD DE LOS HEREDEROS: En la serie de HBO aparecen todos hechos unos jovenazos. Es decir, de edad reglamentaria, 18 para arriba. Ahora que vivimos en lo políticamente correcto me asombra que George R.R. Martin ni haya recibido alguna queja de parte de Derechos Humanos. Robb, Jon, Dany, incluso Joffrey, todos tienen menos de quince años. Y ya dirigen ejércitos, condenan a muerte, son casadas por sus hermanos mayores.

2.- LA CAIDA DE BRANDON: O Bran, para los cuates. Era un experto en escalar edificios. En la serie aparece como si súbitamente se encontrara en la ventana donde Jaime y Cercei estaban en pleno acto incestuoso. Y Jaime lo tira porque los vio “coucher”. En el libro, Brandon estaba trepando, y escuchó voces. Se acercó lo suficiente para seguir oculto, y escuchó todo un diálogo conspiratorio entre los hermanos. Claro, al final empiezan a copular, y Cercei lo descubre. Pero el motivo de su caída no es lo que vio, sino lo que oyó, aunque la incertidumbre de los Lannister parte del mismo punto.

3.- SER LORAS TYRELL Y RENLY BARATHEON: En la serie, ser Loras sigue siendo un caballero guapo que no ha salido del clóset. Pero ya se presentan escenas de eros y ágape con el consejero del rey, también de tendencias homosexuales. Pues en este primer libro no hay ningún indicio, y por lo tanto, ninguna escena, de que ellos tengan esas tendencias ni de que las ejerzan a escondidas. Bien machos, pues. ¿La homosexualidad es cortesía de HBO? Ya lo veremos en los siguientes libros.

4.- NED, Y LA VERDAD SOBRE LOS LANNISTER: Aunque en la serie siempre se deja ver que son familias que apenas se soportan, en el libro hay un diálogo y un hecho desde los inicios que indican que Ned ya sabía casi por completo a lo que se enfrentaba si admitía ser mano del rey. Aparte del cuervo que Lysa manda a su hermana, indicándole que está refugiada y que los Lannister mataron a su esposo, hay un diálogo de maridos que demuestra que sabían más de lo que en la serie se presume.

5.- LOS CUERVOS….HABLAN: Así es. No me refiero a los de la guardia de la noche. En el libro, los cuervos, esos animales que son el equivalente al Servicio Postal Mexicano de Westeros, repiten palabras cual si fueran cotorras. Punto a favor en la serie, por no hacerlos hablar.

6.- QUEMADA, PERO SIN DESPEINARSE: La escena final de la primera temporada, consiste en una Daenerys que sobrevive a la quema de su esposo, y es descubierta con tres dragones bebé. Bueno, el libro es más tácito. Daeneris, como toda Targaryen legítima, sobrevive al fuego. Sin embargo, su pelo se quema por completo, y aparece amamantando a sus dragones. Entiendo por qué HBO quiso suavizar la escena. Hubiera sido muy doloroso para Emilia Clarke grabar el final.

7.- LOS DOHRAKIS HACEN LO IMPORTANTE AL AIRE LIBRE: Por eso su ciudad es en realidad un gran campamento. Cuando Daenerys acude con Khal Drogo a su tienda, para consumar el matrimonio, lo hace solo como una especie de ritual previo. Tiene que deshacer su trenza, quitarle las campanas del pelo, y decirle unos cuantos piropos antes de que el Khal la monte, a la usanza de su pueblo. En la serie la consumación es dentro de la tienda. En el libro, toda cosa importante (incluso la consumación del matrimonio) se hace a la intemperie, para goce y deleite de la comunidad.

Es todo por el momento. No me canso de decir que el autor tiene un estilo narrativo magistral. Tengo algunas tareas pendientes: ya hablamos de la Guerra y la Paz, y también un ensayo de Slavoj Zizek sobre los migrantes en Europa y la nueva lucha de clases. Además, decidí comprar algo de Vargas Llosa, para que no me cuenten. Pero definitivamente volverán a leer de lo demás tomos de la saga.


martes, 10 de mayo de 2016

PORFIRIO DÍAZ, SU VIDA Y SU TIEMPO. Más que una reivindicación, una investigación.


Yo no sé si Porfirio Díaz sea uno de los personajes más polémicos de la historia de nuestro país. De lo que sí estoy seguro, es de que es el personaje de nuestra historia patria que ha logrado sobrevolar todos los círculos que Dante nos relata en su Divina Comedia. De lo más alto de las esferas celestiales, al séptimo círculo del infierno. Así lo hemos catalogado, en base a la ideología política del partido en turno.

Carlos Tello sabía que dedicarse a escribir sobre Don Porfirio – nótese que hasta le digo “Don”- era lo más parecido a reptar sobre un campo minado. En cualquier momento una bomba puede explotarte no solo entre las manos, sino en ese tortuoso sendero por donde se decidió reptar, a fin de lograr  atravesar el terreno.

La investigación histórica en México es un terreno oscuro, maloliente, escabroso. Los mexicanos necesitamos buenos y malos para sobrevivir. La construcción ideológica subyacente siempre se ha compuesto de conquistadores y conquistados. Nuestras pastorelas nunca omiten a los ángeles y a los diablos. Y si en la historia de nuestra nación, alguien logra hechos atribuibles como heroicos, debe de ser porque el maligno enemigo, el masiosare, impedía con sus plantas la erección de nuestros respetables derechos. Faltaba más.

De esta manera, la mayor parte del último siglo ha sido para considerar oficialmente a Porfirio Días, como uno de los “cocos” oficiales del país. Si bien hay intentos reivindicadores los últimos lustros, corremos el riesgo de no hacer las sumas y rectas exactas y terminar por reivindicar sin condiciones a un personaje que merece mejores análisis.

Sin embargo, creo que el intento de Carlos Tello Díaz, en el primer tomo de su trilogía sobre Porfirio, cumple como intento equilibrado de poner orden en nuestra casa común (la historia nacional). Ignoro si él tiene una suerte de parentesco por descendencia con el Prócer de la nación. Su apellido materno aparece maquiavélicamente sugerente, en la portada de los libros. Una vez que leemos sus reflexiones al respecto, creo que aparece la tranquilidad respecto de la fidelidad del autor a la historia. No a las ideologías: a la historia en sí.

Cuando comencé a leer este primer libro de Carlos Tello, inmediatamente me remití a mis años mozos, cuando era asiduo lector de muchas producciones del Colegio de México. El estilo es muy académico, aunque trata de atosigar lo menos posible con citas literales o al pie da la página. No por ello el autor dejó de ser exhaustivo: de 550 páginas que componen el libro, más de 100 son puras referencias. Agradezco que las incluya en el final, como un texto completamente separable.

En resumidas cuentas, el autor no realiza necesariamente una biografía, o siquiera una biografía novelada. Resuelve sus propios conflictos internos realizando un ensayo histórico, en el que el contexto es tan importante como el personaje.

En este primer tomo, resume los primeros 37 años de su vida. Y no es poco actuar. Escudriña suficiente en el pasado de su padre y madre, en la excesiva religiosidad de la época, en la estabilidad provinciana de las ciudades medias de la época -Oaxaca incluido- y en el devenir ideológico que se generó con la proclamación de la Independencia de México.

Toca los temas que, obviamente, la mayoría de historiadores tratan en referencia al Porfirio de infancia y juventud: Su infancia en el mesón de la soledad, sus estudios en el seminario, sus inicios como soldado en la guardia civil de Oaxaca, durante la guerra contra Estados Unidos. Y lo más importante: la forja de la leyenda, en su lucha contra los conservadores y también contra los franceses.

Eso no es nada nuevo. Recuerdo haber leído una biografía de Porfirio Díaz, obra de Nemesio García Naranjo. Un libro sumamente entretenido, dada la sencillez de su estilo. Sin embargo, más que una biografía, era una apología del personaje. Claro que agradezco la oportunidad de esa lectura, cuando todavía el Nacionalismo Revolucionario (PRI) era omnipotente en el país. De cualquier manera, agradezco el clima actual de incertidumbre ideológica, que permite que florezcan trabajos como los de Carlos Tello.

Personalmente, me encantaron las relatorías que elabora sobre la vida ordinaria en Oaxaca, basándose en los escritos de turistas extranjeros y habitantes locales de la época. Eso de levantarse a las 4:30 horas, rezar el Rosario, acudir a misa de 5:00, y salpicar el día con montones de oraciones y otro rosario por las noches, no lo hacen ni los talibanes en la actualidad. Y yo que creía (lo digo con cariño) que mi padre, de raíces alteñas, era un poco exagerado al respecto.

Igual de interesantes resultan las narraciones de las fiestas populares, las ferias del pueblo. Las especificaciones sobre el rancho de los soldados y la forma de transitar por los caminos de herradura. Si alguna persona es nueva en eso de leer a Porfirio, también le resultará interesante la descripción sobre la estrategia militar que empleó en cada una de sus batallas. El autor abarca todo el contexto posible, para ponderar mejor al personaje de marras. Los apodos locales de conservadores y liberales, constituyen la cereza del pastel.

Si bien hablamos de la parte más “positiva” de su biografía, hay que reconocer que el autor también explica con solvencia una parte oscura de la vida militar del Sr. Díaz. Previo a la ocupación francesa del sur mexicano, Porfirio fue jefe político de toda la zona. Sin recursos, sin presupuesto, con un país atorado económicamente, sus soldados fueron más bien una especie de chusma que cometía numerosas atrocidades en Oaxaca, lo cual provocó que los oaxaqueños imploraran la llegada de los franceses. Nadie es completamente blanco o negro.

¿Recomiendo la lectura del libro? Sinceramente. Pero tengo que aclarar que no es una novela, y que no pretende entretener. Realmente pretende exponer más luces sobre un personaje aparentemente muy “visto”, pero del que realmente faltan detalles por aclarar. Y el subgénero de ensayo histórico puede que no sea digerible para cualquiera.  Hay que leerlo sin deseo de terminarlo, de a poco. Y corroborar el documento con el monumento, como diría mi maestro de historia.

jueves, 31 de marzo de 2016

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS. Oblígate a pensar.

Los caminos de la vida no son como uno piensa, y no lo digo por citar a una famosa canción de "vallenato" que tuvo su auge en mi época universitaria (por fijar un parámetro tradicional de la edad,
es decir). Quería leer una cosa, y terminé con la lectura de algo más profundo, enormemente satisfactorio.

En mi anterior entrega les comentaba que ya tenía en mi librero, grueso y amenazante, un ejemplar de "La Guerra y la Paz". Ya se sabe que es un clásico de la literatura universal, el cual es capaz de provocar los máximos deleites a lectores fuertes y ávidos de la redacción detallada y formal (es un libro que desarrolla a más de 300 personajes). Pero también es un libro que, si se usa a la ligera, pueda vacunar a cualquiera en relación a su afición lectora.

Antes de acometer semejante empresa, nos dimos la vuelta mi esposa y un servidor por la librería del "basement" para los cuates. Quería comprar algún libro de pocas páginas y letras grandes, entretenimiento puro. Un buen bocadillo para entrar con avidez al plato fuerte que ya está reservado para nosotros. Como suele suceder, el vicio y la afición terminan por ganar. Terminé con una biografía de Porfirio Díaz, obra de Carlos Tello, y con un libro de John Maxwell Coetzee, uno de mis autores de cabecera. A este último dedico mis comentarios.

Coetzee no es un autor botanero, ni de literatura rápida. No es entretenimiento puro. Me atrevo a decir que sus libros son profundamente filosóficos, si adoptamos la definición de filosofía que nos propone Juan Villoro: buscarle sentido a la vida. Quería un libro para terminar en 3 o 5 días, y fue una novela breve que por acto de magia se convierte en metáfora, y obliga al lector a extrapolar todo lo leído con los graves eventos que en la actualidad sacuden a nuestro mundo.

¿De qué hablamos cuando platicamos de "Esperando a los bárbaros"? Es una novela corta. Se puede enmarcar en cualquier ambiente colonialista del siglo XIX. El personaje central es un magistrado, que tiene a su cargo algunas funciones ejecutivas y legales en una ciudad fronteriza del imperio. Y los bárbaros son la amenaza definitiva y permanente en los lindes de aquella nación.

Alguna vez comenté que mis escritores de cabecera eran Saramago, Calvino y Coetzee. ¿Qué he encontrado como elementos comunes entre Saramago y Coetzee? Que ambos son profundamente reflexivos e introspectivos. Que aunque se cambie la perspectiva del narrador, terminas por imaginarte todo en primera persona. Que sus relatos terminan por ser unas radiografías del mundo actual y de la vida humana, tan genéricas al principio, pero que encajan perfectamente con un poco de interpretación. Y que en muchas ocasiones sus personajes no tienen nombres propios. O si los tienen, son tan comunes que uno se da cuenta de que el personaje aplica a cualquiera, no a uno en particular.

Recuerdo el "Ensayo sobre la ceguera": el conductor, el doctor, la esposa del doctor. Los presos del ala a, del ala b. No hay nombres propios. En el caso de "Esperando a los bárbaros" tenemos al magistrado, a los pescadores, los niños que juegan afuera de la muralla, la muchacha con los tobillos quebrados, el padre ejecutado lastimosamente en presencia de su hija. Solo a tres personajes el autor les asigna un nombre propio: El Sargento Joll, el teniente Mandel, y la cocinera May. Dos de connotación negativa y una mujer que fue testigo pasiva de toda la tragedia. Interprétenlo ustedes.

El personaje central es el Magistrado. Lleva a cabo las labores administrativas en determinada ciudad fronteriza. No controla las acciones militares, ni de defensa del territorio. Vive en una ciudad protegida con una muralla, en las cercanías de un lago de aguas semisalobres. El paisaje natural asoma una cierta decadencia progresiva. Los cultivos cada vez rinden menos, el lago ofrece agua, aunque cada vez de menor calidad, y una estepa árida es la frontera natural entre las cercanías fronterizas y los territorios de los bárbaros.

De repente, se corre un rumor: los bárbaros planean invadir la ciudad. Y el Sargento Joll, ni tardo ni perezoso, atrapa a cuantos sujetos tengan una pizca de bárbaros. Las dificultades lingüísticas no son problema alguno, cuando tenemos el lenguaje universal de la tortura. Y si la tortura no funciona para obtener información relevante sobre la supuesta invasión, deja la conciencia tranquila en los conquistadores, pues algo se está haciendo. El magistrado observa estas imágenes de crueldad con un dejo de practicidad, no de probidad moral. "No tiene caso maltratar a estos inocentes, solo lograremos lo que intentamos evitar. El maltrato los volverá ariscos y proclives a la venganza".

La descripción que realiza Coetzee del maltrato inflingido a los nativos es realmente brutal. El primer tercio de la novela mueve a la compasión, y en mi caso me lleva a un viaje por el tiempo con las acciones de Leopoldo II en el Congo Belga, las misiones arbitrarias de los Norteamericanos en Vietnam, al caso Tuskegee en Georgia....pero incluso al trato que el régimen baazista de Bashar Al Asad y los militantes de ISIS aplican a gente cuyas creencias y estilos de vida son milenarios en el territorio de Siria e Irak. No cabe duda que pasado es presente.

En este punto de la novela, descubrimos que el magistrado es una persona con un atisbo de moral, pero su ética personal también tiene renglones torcidos: una vez que han liberado a los sobrevivientes de las razias militares, nuestro protagonista descubre en la calle a una jovencita, sobreviviente de los acontecimientos, que no puede caminar bien pues le fracturaron los tobillos en el cautiverio. Y quién sabe qué mas le hicieron.

Con una mezcla de compasión, fascinación y morbo raboverdiano, el magistrado se la lleva a su casa. Personalmente la limpia, le masajea tobillos y cuerpo entero. Se acuesta con ella todas las noches, aunque sin consumar nunca ningún acto de naturaleza erótica. Designa a la jovencita como ayudante de cocina, a fin de que tenga otro tipo de ocupaciones. No escucha, o no quiere escuchar las habladurías del pueblo, que contempla cómo un viejo viudo y panzón, en abuso de poder, ya no solo sale en las noches a conseguir furcias para un pago por evento, sino que además convierte el edificio de gobierno en una especie de hostal-harem de uso privado. Ya sabemos que lo que dice la gente rara vez cumple con exactitud en su relación con la realidad.

Todos estos actos se leen como decisiones asumidas de parte de los protagonistas. Es lo original de este autor. Y en medio de las decisiones, hay reflexiones sumamente interesantes sobre la condición del poder, de la vida humana, de la naturaleza de las cosas, del bien y del mal. Los hombres, antes de aprender los valores en el sentido ontológico y abstracto de su existencia, tuvimos que identificarlos en los actos concretos de las personas. Y en ese punto, Coetzee es un excelente escritor, pues plantea dilemas morales como tales, sin caer en los juicios categóricos.

Al terminar el invierno, el magistrado realizará una riesgosa expedición para devolver a la muchachita a los bárbaros, como un gesto de buena voluntad. Por supuesto que nadie le pregunto a la jovencita si realmente quería regresar a las montañas, a la rusticidad y dificultades propias de la vida nómada. Y pasan las de Caín en el trayecto.

El resto de la novela es una vorágine de sufrimiento, tanto para él como para el pueblo. Se le acusa de conspirar con los bárbaros y sufre indecibles maltratos en su estancia en la cárcel. Es ejecutado, aunque no muerto. Escapa y regresa de la cárcel por voluntad propia. Nadie ve a los bárbaros en la ciudad ni en las cercanías, pero ellos son los causantes de todas las desgracias: desde la inundación de los cultivos, hasta una "noche de la expiación".

No quiero contar más. El libro merece ser leído. Sé que estas líneas nunca llegarán a ojos de un puberto que busque facilitarse la tarea, buscando reseñas hechas de libros que en clase les encomiendan. Dudo que algún maestro de literatura o de taller designe a "Esperando a los bárbaros" como material para un proyecto o una tarea de lectura en casa. Pero debería. Como dije líneas arriba, me pareció un libro sumamente reflexivo y orientado a la búsqueda de sentido en la vida. Pero no un libro de respuestas, sino un libro que ayuda a hacer las preguntas correctas.

A medida que leía, no podía evitar comparaciones: Trump con los mexicanos, su amenaza permanente. Los gobiernos y sus políticas asistencialistas, difícilmente eficaces. Marcelo Ebrard y su deseo de darle al náhuatl categoría de idioma para enseñar en las escuelas del DF, cuando en la sierra del puebla los indígenas plugen por la enseñanza del inglés, para mejorar su vida cuando emigren a "Puebla York". Los policías de Papantla, de Tierra Blanca. Iguala y Tlatlaya. Porkys por aquí y por allá.

Y sobre todo, el eterno dilema del ser humano: el conflicto entre el bien y el mal. Nuestro magistrado es un tipo bueno, aparentemente, pero con muchas decisiones discutibles. La vida no se da en blanco y negro, todos tenemos una tonalidad de gris. O a rayas, como las cebras. A veces me pregunto si nuestro magistrado, humillado hasta el extremo y vilipendiado en la segunda parte del libro, podría encontrarse con el biógrafo adecuado. Convertiría estos episodios de su vida en actos de heroísmo, cuando realmente fue su instinto de sobrevivencia. ¿Puede ocurrir así con la vida de los grandes señeros de la humanidad? ¿Buda, Mahoma, Jesús, Zoroastro, Gandhi, MLK Jr y todos los que queramos, simplemente cayeron en las manos de los biógrafos adecuados?

Hay un congreso constituyente para redactar la Primera Constitución política del Estado Ciudad de México. En opinión de buena parte de los capitalinos, dicho congreso es una suerte de oportunismo, cobro de cuotas, algo de buena voluntad y sobre todo, esfuerzos inútiles por redactar algo que nadie en realidad pedía. Y que probablemente no impacte en nada en la vida cotidiana. Pero esos mismos capitalinos que ahora contemplan con azoro ese botín historiográfico, puede que en su ancianidad descubran con rabia cómo en los libros de texto se habla del gran momento que la ciudad vivió en el glorioso año de 2016. Por supuesto, no hablarán de la contingencia ambiental ni otras minucias.

Ese es el punto. Parece que la reivindicación de nosotros como humanos consiste en saber mostrar, más que demostrar, nuestro lado bueno. Ese lado que el magistrado no supo anteponer con sabiduría, y que casi le cuesta la vida.

Puede que no nos veamos durante un tiempo. Tanto la Biografía de Porfirio Díaz como la Guerra y la Paz son unos ladrillos. Mientras tanto, estaré aquí, leyendo y esperando a los bárbaros.

lunes, 14 de marzo de 2016

DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO. Agradable sorpresa.



Confieso que hasta hace un mes desconocía casi por completo la labor literaria de Julia Navarro. La única referencia que tenía de ella, era la recomendación del libro en medio de las propuestas literarias de una revista de historia española, de la cual procuro comprar todos sus ejemplares. En medio de la oferta literaria que encontré en Gonvill,  aparecía este texto como novedad. La contraportada hablaba de la historia de dos familias en Palestina a lo largo de 100 años. Dado que tengo el Síndrome de Downtown Abby y de Ken Follet, el sumario me hipnotizó. Decidí comprarlo.

No me arrepiento. Me resultó un gran placer literario, a pesar de que el libro no es en realidad fácil. Aunque pueda sonar un poco apriorístico, puesto que no conozco otras novelas de Julia Navarro, me parece que su estilo personal es muy identificable, y no conozco a muchos escritores que logren un nivel magistral de descripción, basándose prácticamente en los diálogos de los personajes. De esta manera, la autora logra una densidad situacional que parecería casi imposible de digerir. Sin embargo, hace que fluyan las situaciones con naturalidad, como nadando en el Mar Muerto: lento, pero avanzas. Y seguro nunca te ahogas.

Parece ya una opción estereotipada el narrar las relaciones entre dos familias de diferente origen, pero unidas por la vecindad o los lazos comunes que las propias vivencias les han generado. Por un lado, están Los Zucker, judíos que en realidad son de Rusia pero que por los continuos pogromos y el antisemitismo rampante, tienen que evadir el peligro trasladándose a Francia, y luego a Palestina. En la contraparte, están los Siad. Árabes musulmanes devotos que descubren la ventaja de tener un jefe judío, para después sentirse amenazados por esa ola migratoria que reconfigura de nuevo los límites étnicos de su nación. ¿Les suena de actualidad?

La historia, como tal, empieza en un año no muy lejano a este 2016. Una delegada de Naciones Unidas tiene que realizar un estudio sobre las condiciones en que se están fincando asentamientos judíos en terrenos asignados a la nación palestina, lo que es motivo de protesta mundial. Miriam (así se llama esta delegada), ha entrevistado del lado de los campamentos de refugiados a descendientes de los Siad. Ahora ha querido entrevistar a Ezequiel Zucker, el anciano vivo de la dinastía judía. Aparentemente, la entrevista debería de ser un mero requisito, pero se convierte en un enorme diálogo que busca como final comprender, con la historia de esas familias, los acontecimientos que llevaron a una separación irreconciliable.

Tenemos a tres personajes importantes por el lado judío: Isaac, Samuel y Ezequiel. Y por el lado árabe, a Amhed, Mohamed y Rami. La historia empieza en San Petersburgo, donde Isaac Zucker es un comerciante de pieles. Tiene un tío en París que con esas pieles confecciona abrigos de la más alta calidad, vendibles a las damas de la aristocracia rusa. Los judíos viven en ascuas dentro de la decadencia social y política del Imperio Ruso. Los ataques son continuos, y si a los judíos se les relaciona con anarquista y comunistas, el desenlace es letal. El viejo Isaac huye de una aldea polaca para refugiarse en San Petersburgo, una cuidad cosmopolita donde se presume un ambiente de mayor tolerancia.

Poco a poco, la premisa se repite. Y obligará a Samuel a huir temporalmente a París, donde se cree que estará a salvo. Pero en Francia ha estallado el caso Dreyfuss. Y también Herzog y el movimiento sionista. Todos esos elementos son piezas clave de un rompecabezas que terminará con la migración de Samuel hacia Jerusalén.

En la otra baza de este póquer, tenemos a Amhed Siad. Un honorable musulmán que se ve en apuros ante el cambio de propietario respecto de la parcela que cultiva. Resulta que los judíos andan comprando terrenos, y se han convertido en los nuevos patrones. No saben cultivar la tierra, no saben cortar una cantera. Pero tienen ganas y un espíritu de emprendedurismo digno de envidia. Entre ambas familias, se va formando un vínculo de cercanía y de amistad que se romperá de manera abrupta con el conflicto árabe-israelí.

Se dice en pocas palabras. Pero realmente son 860 páginas de una narrativa magnífica. Insisto que Julia Navarro se detiene poco en la descripción de las cosas. Pone énfasis en los diálogos para completar esta parte. Y realmente pasan muchas cosas en las vidas de los protagonistas. Dado que estamos escuchando las voces de los protagonistas, el cambio del narrador de tercera persona a primera persona es sutil.

A quien le guste la historia, o le interese el conflicto árabe israelí, esta novela es una magnífica oportunidad de abundar en el tema, tomar el fondo de hechos reales que soportan las historias humanas, o incluso de poder entenderlo un poco más a ras de tierra. Está lleno de datos históricos verificables, aunque los personajes son completamente ficticios. Y es injusto mencionar solamente a los patriarcas de cada generación, pues hay una veintena de personajes satélite que son clave para que la historia se desarrolle de manera satisfactoria.

Eso sí, el final me sorprendió. El giro, aunque se pueda intuir, realmente no era esperado para mi, por la forma en que está dirigido el resto del relato. Me quedo con ganas de comprar otro libro de la misma autora, para verificar su proceso estilístico. Usualmente, los reporteros se tornan en magníficos escritores. El arte de reportar la realidad con la mayor objetividad posible se puede mezclar un la imaginación que estuvo atada durante un tiempo. Veo una obra equilibrada. Eso sí, no es fácil de leer. Tiene mucha información, personajes de gran densidad, y por más que lees, no avanzas tanto como te imaginas. Pero no importa. El libro es un placer.

Volveremos a vernos. Me tomé el reto de deshojar "La guerra y la paz". Pero antes de tomar un monstruo de mayor densidad que el que terminé de leer, ya encontré algo ligero que me permitirá afinar los ojos. En la siguiente, hablaremos de Coetzee.

Y por cierto, definitivamente recomiendo el libro de Julia Navarro. Te reta, pero es tremendamente satisfactorio.