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domingo, 21 de agosto de 2011

LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE



Comentaba en mi entrada anterior, lo trepidante y magnífica que me resultó la lectura y el análisis de la segunda parte de la famosa trilogía "Millenium". Literalmente, el segundo libro te deja con un final que realmente no lo es. Simplemente tienes que ir corriendo y comprar o pedir prestado el último de la saga.

El misterio mejor guardado de la policía secreta Sueca es el padre de Lisbeth: un antiguo espía ruso de alto nivel llamado Alexander Zalachenko. A Lisbeth le vale "madres" si su padre es un secreto de estado: él es el culpable de matratos continuos, intensos y mortales hacia su madre. De allí que ella haya querido incendiarlo en su auto mediante una bomba molotov, casera. Como consecuencia, el Estado (o una parte de él) quiere eliminar o neutralizar a Lisbeth, pues la labor de una sección especial de la policía secreta consiste en realizar limpieza y ocultar pruebas de la existencia de Zalachenko.

Aprovechando las circunstacias anteriores, Karl Axel Bodin (nuevo nombre de Zalachenko) se ha portado como un auténtico cabrón el durante su estancia en Suecia.Total, lo que haga será borrado por sus patrocinadores. Ya sin guerra fría, el sujeto ha establecido todo un imperio de tráfico de drogas, armas y blancas a través de europa oriental. A el también le interesa eliminar a su hija Lisbeth, por motivos personales.

El tercer libro termina justo donde acabó el segundo. No daré detalles de la trama, pues realmente vale la pena que lean el libro e internalicen los detalles. El punto es que ni Lisbeth pudo matar a Zalachenko, ni Zalachenco pudo matar a Lisbeth. Ambos son rescatados, en condición de moribundos semicomatosos, gracias a la oportuna intervención del reportero Mikael Blomkist. El mejor aliado de Zalachenko, el gigante asesino medio/hermano de Lisbeth, ha desaparecido, no sin dejar una estela de muerte y destrucción a su paso.

Partiendo de esa premisa para el desarrollo del tercer tomo, a todo mundo le quedan unas cuantas tareas por resolver mientras se desarrolla la trama del libro. Menciono esas tareas por personaje, a fin de esclarecer mejor los hilos conductores:

- Lisbeth: Tiene que lograr la muerte de su padre, defenderse de las acusaciones de lesiones a motociclistas y algunas acusaciones de asesinato e intento de asesinato a su padre. Está condenada a pasar todo el tiempo semiparalizada en un hospital.
- Mikael: Deberá lograr la publicación del libro de Dag (asesinado en el libro anterior) y demostrar la inocencia de Lisbeth, desenmascarando a aquellos que ocultaron permanentemente a Zala.
- Erika: Jefa de edición de Milenium, recibirá una propuesta de trabajo en un gran periódico, poniendo a prueba su integridad y su capacidad de defenderse de las infamias y el acoso laboral.
- Annika: Hermana de Mikael, decide defender a Lisbeth por recomendación de su hermano y aceptación de Lisbeth. No es especialista en cuestiones penales, pero sí en derechos humanos.
-Jan Bublanski: Es el inspector que esttaba a cargo de la investigación sobre Lisbeth y sus presuntos crímenes en el libro pasado. Redirigidas las teorías de los hechos, ahora tendrá que llegar a la verdad.
- Zalachenko: ¿Sobrevivirá? ¿Reencontrará a su hijo y brazo derecho, el monstruoso Niedermann?
- La sección: Sección de la policía secreta Sueca que manejó el asunto Zalachenko. Serán capaces de cualquier cosas con tal de mantener enterrado el secreto.
- Teleborian: Maldito psiquiatra que trató de hundir a Lisbeth en el hospital psiquiátrico a base de malos tratos. Cobrará vital importancia en este libro.


Puedo mencionar muchos otros personajes, pero no quiero cansar al lector con un glosario muy descriptivo de personajes secundarios. Igualmente limitaré mi descripción sobre el tercer libro; la finalidad es motivarlos a su lectura, no que tomen esta reseña como la lectura misma.

Lisbeth y Zalachenko están en el mismo hospital, y todo mundo quiere acercarse y meter mano. Además, recordemos que cada uno quiere matar al otro. Están a tan solo 10 metros de distancia, en distintos cuartos del hospital. La policía se hizo bolas con el caso, y tiene que tomar diferentes cauces para resolver por separado lo que en un principio parecían asesinatos comunes. El potencial asesino (Ronald Niedermann) de dag, su esposa y el abominable Bjurman, está desaparecido. Una parte de la policía secreta (la Säpo) se da cuenta de que deben de ocultar todo lo relativo a su operación durante tantos años años, y lo único que funcionaría es matar a Zalachenko, matar o neutralizar a Lisbeth, y eliminar incluso a aquellos personajes que han investigado demasiado (Mikael). Literalmente, esta sección de la Säpo usará métodos que harían parecer a la PGR un grupo de boy scouts y convertirán este tercer libro en una buenísima trama de espionaje y contraespionaje político.

Habrá historias que corren paralelas: los policías buenos que por fin se organizan y quieren poner un "ya basta" a los policías malos. Mikael que, por defender a Lisbeth pondrá al servicio de su causa su labor de periodista. Lisbeth, que consigue con el apoyo de Mikael ejercer como la hacker que es dentro del hospital, sin que nadie se entere. Y la preparación de un juicio contra Lisbeth, donde la finalidad de la Sección es hundirla en un psiquiátrico por el resto de su vida.

La trama vuelve a ser ágil. Puede complicarse, pues hay muchos términos legales que quizás no resulten atractivos para lectores avezados en cuestiones jurídicas elementales. Hacia la mitad de la narración el libro se vuelve un tanto denso por su lenguaje y su tónica de conspiraciones y espionaje. Sin embargo, los detalles son perfectamente creíbles y las explicaciones a todo lo que ocurre serán una vez más satisfactorias.

Lisbeth tiene varios asuntos pendientes: no sólo salir inocente y libre del juicio al que la encaminan los perpretadores de la infelicidad de su vida; también tiene que resolver los malentendidos con su examiga y amante Miriam Wu, la cual ahora vive en Paris. No sabe nada de sus inversiones y holdings, los cuales se manejan desde la isla de Gibraltar. No ha vuelto a hablar con Mikael, aunque éste le salvó la vida. Lo peor de todo es que quien ha intentado asesinarla repetidas veces, su medio hermano Ronald Niedermann, sigue libre, y nadie sabe de su paradero. Es el peligro más importante que Lisbeth debe resolver, si logra salir avante en el juicio.

¿Quieren ver cómo se resuelve de manera divertida e interesante este "sudoku" literario? No les queda más que leer el libro, y saborear el final.






domingo, 14 de agosto de 2011

La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina. Imperdible trilogía para un buen lector.





En los debates actuales sobre literatura y ciberliteratura, parece ser una opinión muy generalizada el aceptar que la humanidad cada vez lee menos. Incluso hay quienes se atreven a predecir que lo único leíble para los adolescentes y jóvenes en el futuro serán relatos cortos: las Ipads y los smartphones, con su proclividad a la distracción y a la poca concentración, serán los enemigos principales de que una persona le dedique largos espacios de tiempo a la lectura. Menos si hablamos de la aventura de "embarcarse" con culebrones superiores a las 300 páginas (culebrones para algunos). Un libro con características de ladrillo inmediatamente provoca el susto y la aversión de los jovenes, quienes ponen cara de Tebaida Tridua al toparse por la calle con una sesión fotográfica de Spencer Tunick.

¿Hay un antídoto contra la distracción y la falta de voluntad para leer relatos largos? Los buenos relatos. Los buenos escritores. La imaginación de la humanidad no tiene límites, pues en cada persona es distinta. La tecnología tiene limitaciones desde el momente en que surge, pues las mismas empresas creadoras tienen disponible su buzon de sugerencias para que les propongamos mejoras y adecuaciones a sus programas, sistemas, aplicaciones. Un buen libro es capaz de provocar sentimientos, intuiciones, vértigo y deseos de seguir/corroborar su historia a cualquier nivel y en cualquier persona con una competencia lectora aceptable.

La trilogía "Millenium" de novelas policiacas es, a mi juicio, el ejemplo perfecto de buena literatura contemporánea. Con temas actuales, crítica social, una buena dosis de suspenso, drama y persecuciones escalofriantes. Analicemos el segundo de sus libros, que fue el primero que leí.

Quiero aclarar que había escuchado y leído comentarios ampliamente positivos de dicha saga, pero no me había atrevido a comprar los libros por cuestiones de trabajo y prejuicio: cada uno de los libros consta de la friolera de 700-800 páginas, un auténtico bloque de cemento espantalectores leves. Hace mes y medio que observé en DVD la adaptación al cine de la primera Novela "Los hombres que odian a las mujeres". Me pareció una historia magnífica, atrayente, perfectamente creíble y actual. Al día siguiente compré los ejemplares 2 y 3 de la famosa trilogía, en aras de completar el relato y el concepto que el autor pretendió difundir antes de su muerte.
He visto la película concerniente al segundo libro (claro, después de leer el libro) y quedé convencido de comprar el libro. Se pierden varios detalles, algunos torales en la historia, al querer adaptar en 2 horas de película un relato de 800 páginas.

PERO VAYAMOS AL TEMA CENTRAL: La crítica del segundo libro "La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina". Es necesario el precedente de lo ocurrido en el libro anterior; trataré de sintetizarlo de la mejor manera.

Los personajes claves de la primera parte, tienen al momento de iniciada la novela, caminos que aparentemente se han separado para siempre. Despues de colaborar mutuamente en el descubrimiento de la sobrina favorita de un millonario (presuntamente asesinada) y en el descubrimiento de un asesino serial en la familia de mllonarios Vanger. Ambos investigadores están en una situación aparentemente cómoda. Mikael Blomkist es la estrella de los periodistas, su libro sobre el fraude de la empresa que lo hundió en la carcel mediante mentiras se vendió como pan caliente, y las finanzas y las relaciones personales de la revista Millenium (su lugar de trabajo) se han estabilizado. Advirtamos que el tal Mikael es un Casanova que puede andar con varias mujeres a la vez...un divorciado feliz de la vida. Se acuesta con la editora del Millenium, y ocasionalmente con la mujer que rescató del anonimato, ahora heredera del imperio industrial Vanger.

Lisbeth Salander, su colaboradora en el caso anterior, sigue siendo la chica freak con aires punketo-góticos y capaz de hacer volar cualquier sistemas por los aires con sus habilidades de hacker. De hecho se ha quedado con millones de dólares de la empresa Vënneström (la que consiguió meter a la cárcel a Mikael Blomkist) y los está disfrutando viajando por todo el mundo, estableciendo una empresa fantasma que administra esos bienes en la isla de Gibraltar. Si ha optado por cortar toda la comunicación con Blomkist, es por que se había enamorado del periodista y no soportó que fuera infiel. Iría a verlo (en el libro anterior) cuando descubrió que se fue a solazar con Erika Berger, la editora en jefe de Millenium. Efectivamente, amigo lector, Mikael se había acostado continuamente con Lisbeth en el libro anterior. Todo un prosti-piru-golfo, como dirían los Titanes de Durango.

A la redacción de Millenium llega un reportero freelance, Dag Svensson. Propone elaborar un documental sobre el impacto de la trata de blancas y prostitución en la Suecia actual. Se apoya en parte en el trabajo de su esposa, la cual presentará su tesis doctoral con un tema análogo. Dan el visto bueno en Millenium, y todo parece ir viento en popa con el reportaje y la revista, al tiempo que se dan espacio para corroborar fuentes y completar la investigación periodística.

Nils Bjurman, abogado administrador de Lisbeth, anda buscando la forma de vengarse de ella, pues no olvida la humllación a que ella lo sometió. Claro que para él no cuentan los abusos y violaciones que le hizo a Lisbet, las cuales ella grabó y cuya grabación ha servido de chantaje para Lisbeth, quen en el último año ha obligado al mediocre abogado a presentar sólo reportes positivos de ella. Lisbeth ha tenido un pasado muy tormentoso, con varios años en un hospital psiquiátrico y tratamientos medievales dignos de la inquisición.

Lisbeth ha pasado las últimas semanas en la isla de granada, en pleno caribe. Ensimismada en un libro de teoremas matemáticos, entabla relaciones con un adolescente nativo y descubre en sus vecinos de cuarto una conspiración de un viejo texano el cual trata de matar a su mujer para quedarse con sus bienes. Como a ella no le caen bien LOS HOMBRES QUE ODIAN A LAS MUJERES, mete su cuchara e impide el asesinato, en pleno huracán que destruye la isla. Sigue con sus labores de Hacker, y descubre los temas en los que está trabajando Millenium. Al ver que preparan un documental sobre la mafia que trafica con blancas, se da cuenta que ese documental tendrá que ver con cosas de su vida personal, y decide regresar a Suecia, bajo un nombre falso.

Ambos, Lisbet y Mikael, siguen el rumbo de sus proyectos aparentemente con normalidad. El deseo de venganza del abogado Bjurman arruinará los caminos de ambos. Ambos restauran su vida afectiva, pero atacan a Lisbeth una noche en que por curiosidad Mikael pasaba afuera de su viejo apartamento. Desde ese momento, Mikael sabe que algo anda mal. Una semana después, Mikael iba a reunirse en la noche con Dag Svvenson, el cual había descubierto información interesante para su documente. De hacho, había sido visitado esa misma noche por Lisbeth, la cual está al tanto de la investigación. Sorpresivamente, alguien asesina a Dag y a su esposa, y la policía se entera que el abogado Bjurman también estaba muerto para ese momento. El equipo de investigación dela policía parece apuntar hacia Lisbeth Salander como la culpable de todo, ya que en el lugar del doble homicidio (Dag y esposa) se encontró una pistola (propiedad del abogado) con una huella digital de Lisbeth.

¿Te parece un poco complicada la trama? Puede serlo, pero todos los elementos que aquí menciono están puestos en la novela con el afán de que el lector esté ocupado mentalmente en seguir la trama y dudar o confirmar los diferentes hilos conducentes de la novela. A partir de ese momento la labor de Lisbeth consiste en demostrar su inocencia y atrapar a los culpables, con la sorpresa de que atrás de todo esto esá un pariente muy cercano de Lisbeth, podríamos decir el detonante de toda la historia. Y Mikael realiza su propia investigación periodística aparte, pues está convencido de la inocencia de Lisbeth. No se ven nunca, pero se apoyan mutuamente mediante mensajes cifrados en la computadora. Y la policía siempre va un paso atrás, pues dentro de la misma hay intereses pos llegar a la verdad o bien encontrar un chivo expiatorio.

La novela tiene dosis intensas de drama, cambios de dirección, aparición de nuevos elementos que mantienen la atención del lector en niveles altos en toda la narración, y argumentos operantes que al final de cuentas despiertan el interés sobre los temas que aparecen en el libro. Recuerden que Stieg Larrson, al autor de la trilogía, fue periodista y se dedicó mucho tiempo a reportar sobre movimientos de ultraderecha, mafias extremistas y nazis suecos. La mano de la vida y la historia del autor están patentes en el documento.

El final es trepidante, y realmente llegas al momento culminante con el deseo de que algo ocurra. No se los cuento porque REALMENTE LES RECOMIENDO QUE LEAN LA NOVELA. Es un libro inresumible, el final te deja con ganas de salir a comprar el tercer libro. Algunos detalles un tanto "increíbles", pero a lo largo del desarrollo narrativo, también se van descubriendo las razones profundas de los personajes, principalmente Lisbeth. Su desarrollo psicológico y la justificación de porqué es como es va apareciendo a lo largo del libro. Al tiempo que "desenrrollamos" la trama, vamos completando el rompecabezas de Lisbeth Salander.

Me parece una novela inteligente, adecuada para la lectura de cualquier persona de 17 años en adelante. Toca algunos temas fuertes, pero creo que todos salen ganando con la lectura. La realidad es así, no podemos tener a nadie en una burbuja de cristal. La Utopía de Suecia se desmorona parcialmente pues la novela nos da la impresión de que problemas como corrupción, abuso, espionaje ultrasecreto, traiciones políticas, prostitución, redes pederastas y de tratantes de blancas son también comunes en ese país (¡Bendito Dios! diría nuestro presidente Calderas...cada vez nos acercamos más al primer mundo).

Con todo lo anterior, no sólo recomiendo el libro para su lectura, exhorto encarecidamente a que lo lean. No se espanten si ven un mastodonte de 750 páginas al momento de comprarlo o pedirlo prestado. Dejense enamorar de la buena literatura contemporánea.

jueves, 11 de agosto de 2011

¿De veras estamos tan solos? Resultados de la "lucha" contra la delincuencia.



Efraín Bartolomé es un psicólogo y poeta nacido en Ocosingo, Chiapas, el año de 1950. Vive actualmente en Tlalpan, ciudad de México. Ha ganado el premio Gilberto Owen de Poesía, el Premio Jaime Sabines, y el Premio Aguascalientes. Y aunque no hubiera ganado nada, como simple ciudadano, no se merece lo que le ocurrió el día de hoy, jueves 11 de agosto del 2011.

Para compartir su dolor e indignación, Efraín Bartolomé ha dado a la luz pública un relato en el que narra con una claridad y dramatismo terroríficos, los momentos en los que sufrió un allanamiento al parecer "ilegal" de parte de la PFP o de sujetos vestidos a dicha usanza. Y digo ilegal, porque nunca le mostraron la firma de un juez que autorizara el cateo y el allanamiento. Y no me digan que había flagrancia, si estaban dormidos él y su esposa...regresaron la noche anterior de Bellas Artes, de una magnífica velada cultural.

Constantemente nos piden las autoridades que nos unamos todos en la lucha contra el crimen organizado. Tras leer este relato, me queda muy claro. Están cazando moscas a punta de escobazos, y si hay daños colaterales...ni siquiera dicen "usted disculpe". Se justificaron hasta que vieron que se hizo grande el problema. Dios no quiera que un día de estos todos los mexicanos nos sintamos tan vulnerables, sólo por los huevos de un jefe de la policía o de un procurador.

Compartiendo el dolor y la lucha por la que ahora Efraín será compañero de Javier Sicilia (para muchos ellos no tienen la razón, pero las instituciones se están afanando en otorgársela con hechos), reproducimos el relato lleno de poesía que Efraín Bartolomé redactó para compartir esa noche oscura. Les recuerdo: madrugada de hoy 11 de agosto, apenas unas cuantas horas.

Lo trascendente de todo esto es que los diputados y semadores acaban de aprobar, en lo general (aunque se reservaron en lo particular todos los capítulos) la famosa LEY DE SEGURIDAD NACIONAL, la cual daría facilidades para que ejército y policías realicen estos allanamientos sin orden de un juez. Sólo estas cosas pasan en México: en vez de mejorar las instituciones, queremos leyes blandengues para permitir la acuación discrecional a nuestros investigadores mediocres. "Inteligencia investigadora" "policías profesionales" y "procuración de justicia eficaz" son en nuestro país un oxímoron.

Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.
Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, D. F.
Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.

Prendí la luz.
Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.
Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.

Mi mujer me gritó que me metiera.
Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.
Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.
"¡Abran la puerta!" era el grito que se repetía antes de que empezaran a golpear con violencia mayor nuestra puerta con tranca.
Nos encerramos en el baño y busqué a tientas un silbato que cuelga de un muro sin repellar: comencé a soplarlo con desesperación, unas diez veces, quizá.

Mi mujer está llamando a la policía.
Les dice que están entrando a la casa, que vengan pronto por favor, que nos auxilien.
Yo sigo soplando el silbato con desesperación.
En la oscuridad, mi mujer se ubicó tras de mí mientras oíamos que la tranca de la puerta se quebraba y los hombres entraban.

¿Tres, cuatro, cinco?
Quise cerrar la puerta del baño pero ya no alcancé a hacerlo.
Empujé unas cajas hacia dicha puerta y en algo estorbó los empujones.
"¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta, hijos de la chingada...!" gritaban mientras empujaban y metían sus rifles negros hacia el interior.
Quise detener la puerta con mis manos pero no tenía sentido: vencieron mi mínima resistencia y entraron.
Policías vestidos de negro, con pasamontañas y lo que supongo que serían "rifles de alto poder".
"¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Al suelo, hijos de la chingada! ¡Al suelo y no se muevan!"

Uno de los hombres me da un manazo en la cabeza y me tira los lentes.
Alcanzo a pescarlos antes de que toquen el suelo.
Me quita el silbato.
-¡No golpee a mi esposo! -grita mi mujer.
-¡El teléfono! ¡Déme el teléfono! -le responde y pregunta si no tenemos otro teléfono o un celular.
Ella y yo nos arrodillamos primero y después nos medio sentamos en el suelo de cemento de este baño sin terminar.
Policías jorobados y nocturnos, como en el romance de García Lorca.
Quién lo diría: aquí, en nuestra amada casa donde cultivamos y enseñamos la armonía.
Aquí...
Justo aquí estos hombres de negro, con pasamontañas, con guantes, con rifles de asalto, con chalecos o chamaras que tienen inscritas las siglas blancas PFP, nos apuntan con sus armas a la cabeza.
Uno de ellos, siempre amenazante, nos interroga.
Dos más permanecen en la puerta.
- ¡Las armas! ¡Dónde están las armas!
- Aquí no hay armas, señor, somos gente de trabajo.
- ¡A qué se dedica!"
-Soy psicoterapeuta y escribo libros.
-¿Desde cuándo vive aquí?
- Desde hace treinta años...
-Cómo se llama.
-Efraín Bartolomé.
-Cuántos años tiene.
-60.
-A qué se dedica.
-Ya se lo dije, señor, soy psicólogo y escribo libros.
-Usted cómo se llama... -se dirige a mi mujer.
-Guadalupe Belmontes de Bartolomé.
-A qué se dedica.
-Soy arqueóloga y ama de casa.
-Cuántos años tiene.
-54.
-Tranquilos. Respiren profundo... Voy a verificar los datos.

El hombre sale.
Oigo ruidos en toda la casa.
Están vaciando cajones, abriendo puertas, pisando fuerte sobre la duela de madera.
Oigo ruidos afuera, en el cuarto de huéspedes, en la torre, en el estudio de abajo.
Nos cambiamos de posición.
Mi mujer pone algo sobre el frío piso de cemento.
Cinco o siete minutos después regresa el hombre y repite su interrogatorio.
Si recibimos gente en la casa, con qué frecuencia, cada cuánto salimos de viaje, quién cuida entonces.
Respondemos a todo brevemente.
Dice nuevamente que va a verificar los datos y que volverá a decirnos porqué están aquí.

El tiempo pasa.
Oímos que abren nuestro carro en el garage.
Voces ininteligibles en el patio del norte.
Más tiempo.
Varios minutos después se oyen motores que se prenden y carros que arrancan.
Mi mujer y yo seguimos en la oscuridad.
Comenzamos a movernos.

Sólo silencio.
Nos incorporamos con cierto temor.
Salimos del baño hacia la recámara iluminada.
Desorden.
Cajones abiertos.
Cosas volcadas en el buró.
La chapa de la puerta en el suelo.
Restos de la tranca destrozada.
La puerta de tambor machacada y rota, pandeada en su parte media.
Salimos al pasillo: un cuadro en el suelo y abiertas las puertas de lo que fueron las recámaras de mis hijos.
Desorden en el interior: maletas y cajas abiertas, cajones vaciados.

Vamos hacia el comedor: uno de los vidrios roto en su ángulo inferior izquierdo, muchos cristales en el piso.
La puerta de la sala está rota de la misma forma en que rompieron la de nuestra recámara: la chapa en el suelo y fragmentos de duela en el piso.
Está abierta la puerta de la torre y prendidas las luces del cuarto de huéspedes.
Salimos por la puerta de la sala y nos asomamos con cierto temor.

Nada.
Mi mujer llama por segunda vez a la policía.
Es en vano: piden los datos una vez más.
Dicen que ya enviaron una unidad.
Llego a la barda y me asomo: no hay carros.
El portón del garage está intacto.

Bajamos las escaleras hasta la puerta de acceso: rota igual que las de adentro.
El estudio de abajo está con las luces prendidas.
De por sí desordenado, ahora lo está más.
Vamos hacia la torre y entramos al cuarto de huéspedes: cajones volcados, revistas en el suelo, cosas sobre la mesa, puertas del clóset colgando, zafadas de su riel inferior.

Subo al tercer piso: una esculturita de alambre volcada pero no se nota demasiado desorden.
Subo a los pisos superiores: no hay daño en la salita de arte.
En el último piso dejaron abierta la puerta a la terraza.
Volvemos al interior: queremos tomar fotos pero no está la cámara de mi mujer que estaba sobre el buró.
"¡Tampoco está la memoria de mi computadora!", grita.
También se la llevaron

Quiero ver la hora y voy al buró por mi reloj: ha desaparecido mi querido Omega Speedmaster Professional que me acompañó por casi cuarenta años.
Tiene mi nombre grabado en la parte posterior: Efraín Bartolomé.
Oímos que un auto se estaciona y nos asomamos.
Mi mujer llama una vez más a la policía: lo mismo.
Ya tienen los datos pero nunca enviaron apoyo.
Indefensión.
Del auto blanco baja un joven y avanza hacia la esquina.
Se asoma y regresa.
Lo saludo y responde.
Le preguntamos qué pasa y responde que viene en atención a una llamada de su amiga que vive a la vuelta y a cuya casa también se metieron.

Mi mujer pregunta de qué familia se trata, cómo se apellida.
Magaña, responde el joven.
¡Es Paty!, dice mi mujer.
Salimos a la calle y voy hacia allá.
Encontramos a Patricia Magaña, bióloga, investigadora universitaria, acompañada de su papá, en la calle.
Entraron a ambas casas la de ella y la de sus padres, con la misma violencia que a la nuestra.
Patricia y su hija estaban solas.
Sus padres octogenarios también estaban solos.
Volvemos a nuestra casa vejada y con la puerta rota.
Atranco la destruida puerta de la calle.
Con todo, mantenemos una sorprendente calma.
"Pudieron habernos matado", dice mi mujer.
Yo imagino por unos segundos nuestros cuerpos ensangrentados en el baño en desorden.
¿Sabe el presidente Calderón esto que pasa en las casas de la ciudad?
¿Lo sabe Marcelo Ebrard?
¿Lo sabe el procurador Mancera?
¿Ordenan Marisela Morales o Genaro García Luna estos operativos?
¿Sabrán quién fue el encargado de este acto en contra de inocentes?

Antenoche volvimos a casa levitando, en la felicidad más plena, tras la amorosa y conmovedora recepción del público ante nuestro libro presentado en Bellas Artes.

Un día después, en la atroz madrugada, la PFP irrumpe violentamente en nuestra casa, quiebra nuestras puertas, destruye los cristales, hurga sin respeto en nuestra más íntima propiedad, nos amenaza con armas poderosas a mi bella mujer y a mí, a la edad que tenemos...

Y pensar que también son humanos los que hacen esto contra su prójimo.
Subo al estudio a escribir esto.
Allá, abajo, la ciudad parece embellecida por la calma.
Arriba la impasible Luna de agosto, casi llena.
Son ya las 6:35 de la mañana.
La luz de oriente comienza a colorear y a inflamar el horizonte.
La policía nunca llegó.
¿De verdad estamos tan solos?

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Por qué odian a los judíos? El cementerio de praga.







Un lugar común para todos los que estamos inmersos en el escepticismo clásico de las primeras intenciones que mueven a todas las instituciones que nos rodean, es el pensar que existen agendas ocultas o conspiraciones secretas. "Todo ejto ej un compló" citando a un pejelagarto popular. Nuestro país está actualmente "del nabo", y lo mismo si miramos al vecino país del Norte, a la vieja Europa cristiana, al mundo árabe y sus revoluciones impredecibles.....vaya, hasta China tiene un riesgo de calentamiento económico de catastróficas consecuencias.
Las conspiraciones o los planes por debajo del agua florecen en ambientes como los actuales. Y las especulaciones de los grupos sociales multiplican las verdaderas conspiraciones. El esr humano es proclive a pensar mal, y tiende a pensar en las segundas intenciones de las personas.

No, no estoy elaborando una disertación filosófica sobre la falsedad de la naturaleza humana...trato de encaminarme a describir mi lectura de la más reciente obra de Umberto Eco: EL CEMENTERIO DE PRAGA.

Advierto que, tras haberlo leído, creo que no es un libro para cualquiera. Ni pensarlo en manos de adolescentes, ni de personas que no tengan suficientes bases de historia universal, filosofía, incluso psicología. Parece un libro hecho para el hombre culto europeo (italiano sería mejor), pero creo que en las manos adecuadas, muchos podemos disfrutarlo. Como yo lo hice, después de un rato de confusión tras las lecturas iniciales.

¿De qué trata EL CEMENTERIO DE PRAGA? En resumidas cuentas, es la biografía (o biografías) de un detestable contador y falsificador de documentos con domicilio en los barrios bajos de París: Simonini. Personaje de origen italiano, comienza informándonos de todos sus odios y prejuicios, absurdos en su totalidad, pero que él justifica como muchos lo hacemos con nuestras ideas. Odia a los alemanes, a los frenceses, a los italianos, a los austriacos, a las mujeres, a los masones, a los jesuitas y a los JUDIOS. Las primeras páginas son una retahíla de odios manifiestos a cada uno de estos adjetivos, provocando un escándalo y una risa un tanto nerviosa. Algunos intentarán arrojar el libro a la basura en este momento, si es de pensamiento débil y se sienten amenazados por tal exposición de sofismas. O se sonrojarán si son de mente púdica, pues el libro en ocasiones usa lenguaje fuerte; no por el uso de invectivas, sino por lo hiriente y misógino que en ocasiones resultan sus comentarios.

Esperen! No desechen el libro. La única debilidad del personaje es la comida. El tal Simonini es un perfecto Sibarita que la pasará mencionándonos en toda su vida las recetas que ha probado y los manjares que ha cocinado. Tiene algunos problemas, pues ha descubierto un pasaje secreto aledaño a su casa, y una casa con la que se conecta por medio de ese pasaje. ¿Cómo no se había dado cuenta de ello?
Consulta a algunos investigadores (psiquiatras en ciernes) y evidencia sus teorías, un tanto disparatadas. Finalmente, se decide plativar con un detestable judío de apellido Freüd (la novela se desarrolla a finales del XIX) y, a pesar de que es judío, trata de desarrollar consigo mismo un médodo parecido al psicoanálisis y a la interpretación de los sueños.
Al momento de que Simonini desarrolla un diario de su pasado, descubre que tiene un desdoble de personalidad: un día es Simonini, otro día es el abate Dalla Pícola, un jesuíta de buenas mañas. Un día escribe Simonini profusas páginas en su diario, y otro día el "abate" corrige y aclara puntos oscuros en los escritos del falsificador. ¡Vaya esquizofrénicos asuntos, Batman!

A través de esa visión en retrospectiva, descubriremos un pasado torvo y un desarrollo detestable de la personalidad de Simonini/DallaPícola. Es inculcado desde niño en todos sus odios y misoginias por su abuelo, educado en privado por jesuitas antimasónicos. Influenciado notablemente por un escrito hecho por un pariente suyo donde ataca contundentemente a los judíos y los masones como los mayores conspiradores de la humanidad. Educado en falsificaciones y trampas por el apoderado de su abuelo, finalmente es traicionado por éste pero cobra venganza después. Todo un estuche de monerías.

Una vez que comienza a realizar carrera como contable y falsificador, es tomado en cuenta para misiones secretas y conspiraciones en la guerra de reunificación italiana. Una buena parte del libro narra los acontecimientos de dicha reunificación, por lo que si estamos enterados de este pasaje de la historia estaremos en mejor posición de saborear el escrito. Baste decir que el tal Simonini no tiene escrúpulos y traiciona sin miramientos a quienes consigue ganarles confianza, jugando un doble juego para cumplir con sus superiores inmediatos. Hunde barcos, traiciona amigos y consigue las metas.

Sin embargo, nunca deja contentos a sus superiores. Dados los peligros en los que se ha metido, deciden mandarlo a París en funciones de espionaje y conspiración outsourcing.

Trabaja por su cuenta, aparte de resolver los problemas de otros. Va generando una serie de documentos falsos para afirmar sus odios contra los judíos, principalmente. Participa como espía dobla al servicio de los Imperialistas Franceses, e incluso como doble agente para los prusianos y los rusos. Presta y modifica documentos suyos para apoyar teorías en los otros países. Mata cuando es necesario, y se disfraza para cumplir sus metas.

Su documento más importante sería uno en el que habla de una famosa reunión de los judíos más importantes del mundo en el cementerio de Praga. Supuestamente, en esa reunión se condensaron los PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION, una especie de vademecum sobre la conquista del mundo por los judíos. Es decir, la novela nos presenta ese libro como una obra del odiado Simonini cuya autoría se le fue de las manos por sus mismas funciones de falsificador.

La última parte del libro se va en acercar el contenido del diario a la realidad del esquizo-personaje, y de su último golpe por actuar. Necesita colocar una bomba en los túneles del metro de París, en construcción todavía. No nos dice lo que pasa, pero todos lo suponemos.

¿Cual fue la intención de Umberto Eco al prodigarnos con esta novela? Difícil de interpretar. Prefiero comentarles lo que a mí me dice el documento, el cual me pareció bastante entretenido y con un humor negro y un sarcasmo que a veces divierte y a veces pone los ojos como platos.

Creo que Eco hace una crítica de los grandes sistemas de pensamiento de la actualidad, cuando en el libro hace una crítica de los grandes prejuicios existentes en la era de la modernidad: liberalismo, comunismo, religión y antisemitismo son criticados al por mayor. Una analogía inherente a la lectura del libro propone que me cuestione los grandes paradigmas en la actualidad que vivimos: globalización, neoliberalismo, estado de bienestar, pureza de raza y odio anti-inmigrante. ¿Qué tal? Los judíos de la actualidad son los hispanos en USA, los africanos y árabes en Europa, los filipinos y vietnamitas en Australia y Malasia. Casi en cada país habrá algún advenedizo a quien adjudicarle la culpa de los problemas que causamos con nuestra propia ineptitud. Como los judíos vivieron 1850 años sin tierra propia, eran los perfectos culpables en el siglo XIX y antes de eso.

Nuestros propios sistemas de pensamiento nos ahogan, y nos impiden buscar soluciones a los problemas que nosotros mismos causamos con nuestras creencias. Ya lo dijo Einstein en el plano científico; Eco lo dice en el plano filosófico. Y también tenemos el riesgo de convertirnos en unos auténticos esquizofrénicos de la vida posmoderna. ¿No saludamos instantánemente a alguien con alegría, para hablar mal de él a sus espalda? Traermos la máscara del monje y del contador a la vez, para utilizarlas a nuestra conveniencia.

En resumidas cuentas, me parece un libro bastante disfrutable y cuestionador, pero sólo para ciertas personas. Adolecentes y mujeres cursis, absténgase. Gente de convicciones cerradas, pueden salir dañadas con la criptonita de Umberto Eco. Por el contrario, si te gusta el humor irreverente y del alto contenido, este libro les parecerá una buena opción.

domingo, 31 de julio de 2011

Homenaje a Eliseo Alberto.




Al finalizar el refrescante y veraniego mes de julio, nos topamos con la triste notica de la muerte del reconocido escritor cubano mexicano, justo a unas horas de que publicamos este homenaje luctuoso a su vida y su obra.



De acuerdo a las agencias periodísticas (El Universal, EFE), Eliseo Alberto se encontraba desde hace varios días en un hospital de la capital de México, después de haber recibido un transplante de riñon. Al parecer, complicaciones inherentes al procedimiento han provocado la pérdida de nuestro querido escritor.


Hijo del poeta cubano Eliseo Diego, nació en Cuba el año de 1951. Se licenció en periodismo en la Universidad de La Habana, fue jefe de redacción de la gaceta literaria El Caimán Barbudo y subdirector de la revista Cine Cubano.Como docente, ha impartido clases y talleres de cine en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, el Centro de Capacitación Cinematográfica de México y el Sundace Institute de Estados Unidos y en Chile.

Eliseo Alberto adquirió fama internacional después de ganar el Premio Internacional Alfaguara de Novela el año de 1998, con la Novela Caracol Beach.

Indagando sobre datos más intimos y características de su personalidad, encontramos lo siguiente en Wikipedia:
Sostiene que "el ajedrez sigue siendo la pasión más grande" de su vida. Es un gran cocinero, como él mismo afirma: "Me gusta la cocina, he aprendido que soy un cocinero extraordinario. Eso lo aprendí cuando me quedé solo con mi hija que era muy pequeñita. A mí la cocina me entretiene muchísimo. Cocino mucho, en mi casa todos los días van a comer diez o doce amigos, casi todos cubanos errantes también, exiliados. Muertos de hambre que van a la casa a buscar su olla popular, digamos. La cocina me entretiene mucho, me encanta cocinar, me gustaría escribir un libro de cocina".

Curiosamente, ha estado casado tres veces. Sus esposas han sido: la bailarina cubana Rosario Suárez "Charín" (Eliseo Alberto ha dicho que dejó de escribir poesía el día que se divorciaron) ; María del Carmen Álvaro Díaz, quien el 1 de junio de 1984 dio a luz a su hija María José; y Patricia Lara, por cuyo amor dice haberse instalado en la parte alta del Desierto de los Leones. De veinte años a la fecha, había vivido en la ciudad de México, con última residencia en un departamento de la Colonia del Valle.

Sus principales novelas son:
  • La fogata roja (1985).
  • La eternidad por fin comienza un lunes (1992).
  • Caracol Beach.  (1998).
  • La fábula de José (2000).
  • Esther en alguna parte (2005).
  • El retablo del conde Eros (2008).
Sus principales poemarios:
  • Importará el trueno (1975)
  • Las cosas que yo amo (1977)
  • Un instante en cada cosa (1979)
79)

jueves, 30 de junio de 2011

Narcoliteratura: Elmer Mendoza y sus balas de plata.



Sobre todo en el último par de años. Ha cobrado auge dentro de la producción artística mexicana las obras relacionadas con la cultura del narcotráfico. Evidentemente es un tema cotidiano al que ya nos acostumbramos en este lamentable país. Me gusta definirme a mí mismo como un lector opuesto a la literatura de moda....si un libro se convierte en un best seller, es como un ingrediente repulsivo que me impide leerlo. Aunque no lo crean, Codivo da Vinci y Crepúsculo los leí cuando ni siquiera se mencionaban como recomendaciones "populares" de lectura. Igual y eso me permitió tener una opinión sustentada sin el perjuicio que se podría agregar a raíz de los millone$ de lectores de esa literatura palomera.
Al acudir a una conferencia de Jorge Volpi, el autor recomendó a Elmer Mendoza como uno de los autores mexicanos que "crearon" la narcoliteratura mexicana, en vez de treparse al caballo del éxito cuando se convirtió en un tema recurrente. Me dí a la tarea de leer alguno de sul libros, pues de plano esos temas no llamaban mi atención. Me encontré sorpresas en esa lectura; no digo si buenas o malas. Mejor les proporciono mi síntesis y descripción de lo leído, y ustedes juzguen.

El libro "BALAS DE PLATA" toma la historia particular de un policía investigador ministerial de Sinaloa: Edgar "el Zurdo" Mendieta. La historia comienza con el asesinato de Bruno Cañizales, abogado bisexual de creencias orientales que mantiene múltiples relaciones con gente de todo tipo: vegetarianos, gente que recurre a sus servicios profesionales, amantes despechadas, hijas de narcos y trasvestis. La premisa de resolver dicho asesinato se antoja complicada para el Zurdo, pero el perfume que percibe en el lugar del crimen y el instrumento de ejecución (una bala de plata) serán las claves que permitirán esclarecer el homicidio.

La trama se va complicando, de veras. A la cuarta parte del libro uno piensa que está muy claro el asesino, pero en todo ese tiempo la investigación se desarrolla lentamente. Se desarrollan algunos de los personajes, principalmente Mendieta. En el último tercio del libro, las acciones se tornan vertiginosas, los asesinos se multiplican y, honestamente, la novela retoma interés. El resultado final es algo inesperado, no necesariamente convincente, pero también tiene elementos que podríamos decir: ¡Claro! Los asesinos reciben su merecido....no necesariamente de parte de la policía.

Las referencias a lugares, zonas y calles de Culiacán son muy naturales, y resultarán de enorme familiaridad para quienes viven o han visitado esa ciudad. Lo mismo para Mazatlán y los que hemos tenido la fortuna de visitarlo. Al principio el lenguaje es muy formal y algo contenido. Conforme avanza la lectura, pues simplemente leerán las típicas expresiones de los hombres heterosexuales inseguros cuando hablamos en confianza. Endurezcan su estómago, y no se espanten si en algunas partes abundan maldiciones, albures e ironías típicas de machos alfa estableciendo conversación.

En mi opinión, el estilo literario de Elmer no es para todos. Desarrolla los diálogos omitiendo algunos signos de redacción y puntuación, a fin de agilizar la lectura. Escribe estilo Saramago, pero desde otra óptica: no trata de obtener lecciones para la humanidad, sino dejar que los personajes se ensimismen en sus traumas y debilidades. De repente, los elementos de su narrativa aparecen muy "apretujados", lo que puede hacer que algunos se confundan y pierdan el hilo. Lo mismo con la primera parte: en pocas páginas aparecen muchos personajes, que hace que algunas historias aparezcan difíciles de entretejar. Pero Elmer lo logra; no en balde esta novela ganó el III Premio Tusquets de Novela.

Para quienes estén interesados en leer algo sobre la narcoliteratura actual, aquí tienen una opción. Desde mi interpretación, es una manera de ponerle fondo a las estadísticas que estamos sufriendo en al actualidad (los famosos 40 mil muertos). Javier Sicilia nos ha pedido que lloremos a los caídos....que no solo los contemos. Elmer nos quiere platicar con sus novelas cómo se vive entre personas que son seguros clientes de la dichosa estadística. Hasta luego!

martes, 21 de junio de 2011

Atila, el azote de Dios. Una mirada al enigmático personaje desde la óptica adecuada.



Se dice que la historia de la humanidad queda escrita de primera mano por los vencedores. Por ello resaltan en las crónicas de nuestros libros las hazañas de Alejandro Magno, Julio César, Carlos V, Napoleón y tantos personajes que lograron momentos culminantes de éxito militar y político. Hubo otros cuyo éxito fue tan fulgurante como efímero: Anibal, Hitler…y a veces dudamos en dedicarles al altar central de nuestra adoración histórica; la mayoría de las veces se quedan en un pequeño pedestal lateral.
El caso de Atila es un caso de difícil ubicación. Si bien consiguió establecer un vasto imperio a lo largo de Europa Central, los relatos antiguos acerca de sus métodos de batalla y los correspondientes saqueos provocan una mirada de espanto y hasta cierto horror justificado. El juicio respectivo de la historia se hace más complicado si consideramos que dos momentos importantes de su vida militar podrían considerarse fracasos: la batalla de Campus Mariacus contra el romano Aecio y sus aliados bárbaros, y su decisión de no entrar a saquear Roma, aparentemente convencido por el Papa León.
¿Atila debe de estar del lado de los ganadores de la historia? ¿O simplemente fue un notable general que ganaba las batallas pero perdía las guerras?
Pareciera que éste es el dilema central al que se enfrenta cualquier lector que tenga en sus manos algún relato biográfico del famoso tirano. Sin embargo, William Dietrich está dispuesto a complicarnos más la existencia cuando redacta una interesante novela histórica dedicada al bárbaro personaje.
La historia se cuenta desde la óptica de Jonás Alabanda, un joven griego que recibe el papel de cronista de una embajada griega dirigida al jefe de los Hunos. Recordemos que en esta parte crucial de la historia, el Imperio Romano ya se encontraba dividido en Oriente y Occidente. Roma caería en cuestión de unas décadas, mientras que Constantinopla sobreviviría un milenio. Ambas sufren las consecuencias de los embates de Atila. Mientras el Imperio Constantinopolitano sufre saqueos y mermas en sus fronteras por parte de las hordas hunas, el Imperio Romano sufre problemas de estabilidad política y ha sido vencido de manera virtual por varios grupos germanos que se han instalado en su territorio. Jonás, el personaje principal de esta novela, recorrerá ambos imperios y nos permitirá acceso a los personajes claves de la historia, y por ende, de la novela.
La premisa se basa en una carta que la hermana de Valentiniano (emperador de Roma) envía a Atila, solicitándole su protección. Valentiniano ha humillado a su hermana asesinando a su amante, y esa carta de venganza y despecho pone a temblar a un imperio. Atila interpreta dicha carta como un deseo de Honoria (la bendita hermana) de contraer matrimonio con el bárbaro, lo que lo convertiría en un emperador. ¿Dónde cabe Jonás en esta trama?
Aquí está lo artificioso del asunto: el escritor logra que Jonás se traslade de Constantinopla a Hungría, que sea prisionero de los Hunos, se enamora de una esclava griega, escape a las fronteras galas,  conozca a Flavio Aecio (respiro) , que participe en la gran batalla de Campus Mariacus, que rescate a su amada (la esclava griega que conoció en el cautiverio de Hunuguri) y que establezca un duelo personal por su amor platónico con un joven huno llamado Skila.
El desarrollo novelístico toma una doble vertiente: nos permite conocer las intenciones, aspiraciones, costumbres y estilos sociales de los pueblos implicados, y al mismo tiempo se esfuerza por desglosar una historia de amor, estilo triángulo de pasiones entre Jonás, la esclava griega y Skila. No digo triángulo amoroso porque nunca hay escenas de las que se están imaginando; todo es platónico por el momento.
La capacidad descriptiva del autor es bastante aceptable, la rigidez histórica del relato también está garantizada, y la narración de la batalla entre Aecio y Atila deja un buen sabor de boca por ser detallista sin llegar a lo quisquilloso, estilo Santiago Posteguillo. Lo único que parece quedarse corto es el tipo de soluciones que plantea en torno al triángulo pasional entre Jonás, Skilla y la mujer, manzana de la discordia. No les platico más, deberían de juzgar ustedes al leer.
Finalmente, me parece que “ATILA, EL AZOTE DE DIOS” es, sumando y restando al final, una buena opción para aquellos que gustan de los relatos históricos y de grandes personajes. Una buena película de acción podría salir de una adaptación de esta novela…aunque el final sería estilo Disney. ¡Hasta pronto!